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letraSSueltas
Desde Santa Clara, Cuba.

Categoría: Del lenguaje

05/08/2008 GMT 1

La corrección de textos no debe quedar en manos de máquinas

mediaz @ 04:52

correcciónLos Angeles Daily Journal ha suprimido de un plumazo su sección de edición, encargada —de acuerdo con el sistema norteamericano— de revisar los textos y redactar los titulares. Según ha explicado el director del periódico, Martin Berg, por razones económicas.

En enero, el Morning Call, diario de Allentown (Pensilvania), anunciaba que iba a instalar un sofisticado sistema que permitirá verificar la ortografía, el estilo y el uso de las palabras, la partición silábica y hasta algunos aspectos gramaticales. Y, consecuentemente, que reducirá su plantilla de editores.

Cito sólo estos dos ejemplos, aunque hay más, para mencionar una tendencia, peligrosísima, que amenaza al periodismo: creer que la elaboración de

04/08/2008 GMT 1

Viaje a la cuna del español: el monasterio de San Millán de Suso

mediaz @ 04:16

Se considera el lugar donde nació nuestro idioma, porque allí se escribió por primera vez de forma consciente. El Tiempo, de Bogotá, lo recorrió con un filólogo.

Ocurrió hace unos 1 000 años, en un pequeño monasterio enclavado en la falda de una colina de la Rioja Alta (España), en medio de un paraje de extraordinaria belleza natural. Allí, probablemente a mediados del siglo XI, un monje escribió por primera vez en una lengua romance (derivada del latín), que por aquel entonces sólo era usada oralmente por el pueblo llano de algunas regiones de lo que hoy conocemos como España. Una lengua que prosperó al punto de llegar a ser hablada por más de 500 millones de personas alrededor del mundo en nuestros días.

san millán de suso

El monasterio de San Millán de Suso es considerado como la cuna del español, pues fue en este lugar donde se escribió por primera vez de forma consciente en nuestro idioma.

El lugar sigue en pie, es patrimonio de la humanidad y El Tiempo lo visitó de la mano de un sacerdote experto en filología para reconstruir la historia de un códice medieval que es reconocido universalmente como el acta fundacional de nuestra lengua.

Escenario intelectual

El padre Juan Bautista Olarte, un agustino recoleto que estudió en las universidades de La Salle y de San Buenaventura de Bogotá entre 1980 y 1981, explica que el monasterio de San Millán no solo fue uno de los más activos intelectualmente de la Alta Edad Media en España, sino que nos legó numerosos documentos de la época —el más antiguo data del año 759— y un total de 36 códices completos anteriores al año 1100.

“Uno de esos códices, escritos todos en pergamino, recoge la vieja liturgia mozárabe —que fue reemplazada por la romana y desapareció hacia el año 1100—. Es un códice muy modesto, de unas 120 páginas (en formato de media cuartilla), y por el tipo de letra con que fue escrito se deduce que es aproximadamente del año 900 de nuestra era”, cuenta el padre Olarte.

“Pues bien —continúa—, unos 100 años más tarde, doblada la esquina del año 1000, un monje de esta casa, y al que seguramente se le hacía difícil explicar al pueblo los sermones en latín, empieza una labor de traducción de las partes predicables de esa liturgia contenida en el códice, un trabajo que hace con una serie de notas al margen y en los pies de página. Esas notas son exactamente 1 006 y están escritas en castellano —antiguo, obviamente—, pero con los sistemas semánticos y gramaticales de nuestro idioma”.

La más conocida de estas 1 006 notas reza: “Cono aiutorio de nuestro dueno dueno Christo dueno Salbatore qual dueno get ena honore et qual duenno tienet ela mandatione cono Patre cono Spiritu Sancto enos sieculos de lo sieculos, facamus Deus Omnipotes tal serbitio fere ke denante ela sua face gaudioso segamus Amen”.

En español actual, el texto dice: “Con la ayuda de nuestro señor, señor cristo, señor salvador, que comparte y tiene el honor y el mando, con el padre, con el espíritu santo, en los siglos de los siglos, háganos Dios omnipotente hacer tal servicio que ante su faz gozosos seamos. Amen”.

Pese a la antigüedad del códice, el descubrimiento del enorme significado de las notas contenidas en él es sorprendentemente reciente. Fue el historiador Manuel Gómez Moreno, alrededor de 1910, quien primero entendió su importancia. Y luego, el filólogo Ramón Menéndez Pidal las consagró en su libro Los orígenes del español (1926). No han faltado, desde luego, las controversias sobre lo que el gran filólogo, poeta y lingüista Dámaso Alonso calificó en los años 40 como “el primer vagido de la lengua castellana”.

Pero el padre Olarte —licenciado en teología, filosofía pura e historia, pero filólogo por pasión— es categórico: “Han salido algunos documentos, pero ninguno de la estatura de las notas del códice Aemilianensis 60”, conocidas también como ‘Glosas Emilianenses’ o ‘Glosas de San Millán’, ya que Millán o Emiliano procede del latín Aemilianus.

Y explica: “La utilización de palabras sueltas abunda en muchos documentos de la historia medieval, y básicamente por ignorancia, pues al no saber la palabra correcta en latín se utilizaba la palabra que utilizaba el vulgo. Pero aquí de lo que estamos hablando es de una persona que, consciente de que utiliza la manera de hablar del pueblo, emplea esta lengua para una expresión culta por primera vez, y por ahora no tenemos constancia de textos anteriores de esta categoría”.

Suso y Yuso

La importancia de las notas del códice de monasterio de San Millán fue confirmada en noviembre de 1977, cuando el nuevo monasterio —ubicado en la parte baja y llamado de Yuso (el de abajo)— fue escenario de la conmemoración del primer milenario de la lengua española en un acto presidido por los reyes de España.

Ese acto convirtió a estos dos monasterios en uno de los mayores atractivos turísticos de la Rioja. Aunque del famoso códice solo queden en San Millán algunos pequeños fragmentos. “Los 36 códices —la mayor colección procedente de un mismo lugar que existe en España— reposan en la Academia de Historia de Madrid”, cuenta Olarte, que, con algo de humor crítico, añade: “Por ese centralismo enfermizo que caracteriza a este país, todo aquello que es descollante se lleva a Madrid: desde un jugador de fútbol del Logroñés, hasta un catedrático de la Universidad de la Rioja. Y lamento que el códice no este aquí, porque aquí es donde corresponde”. Pero celebra que los códices sigan juntos y en España. No como ocurrió con los códices de Silos, que hoy están: parte en Londres, parte en París, parte en Silos y parte en Madrid. Con lo cual, “para estudiarlos hay que moverse por medio mundo”.

Un estudio que el padre exalta, también con buen humor: “Una de las cosas más bonitas el estudio lingüístico es que el idioma refleja una cultura, una forma de pensar. Por ejemplo, la palabra trabajo viene de la palabra latina tripalium (tres palos): un instrumento de tortura que ya existía en el siglo VI, formado por tres maderos cruzados a los que el reo era atado para ser azotado. Lo cual indica que los de lengua española no somos muy amigos del trabajo. Pues de hecho, lo asociamos con un tormento. Por eso estudiamos la lengua, porque nos dice mucho de quienes somos. No en vano alguien decía que filología es filosofía”. 

(Por Víctor Vargas. Tomado de www.elcastellano.org)

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01/08/2008 GMT 1

Sobre la palabra «bacán»

mediaz @ 00:25

No se trata de un neologismo, pues ya tiene 81 años de existencia en el Diccionario. Este sustantivo ingresó en 1927 al Diccionario manual e ilustrado de la lengua española, de la Real Academia Española, y hasta la edición de 1989 se mantuvo como equivalente de ‘tamal, especie de empanada’.

Después, en el 2001, se publicó como adjetivo y sustantivo, en el Diccionario de la lengua española de la misma Academia (DRAE).

Como adjetivo, dependiendo del contexto y del país, puede significar ‘muy bueno, chévere, estupendo, excelente’, ‘persona prepotente o sobrada’, ‘taquillero (espectáculo o persona que rinde buenos réditos)’, ‘persona de físico atractivo’; y, como sustantivo, ‘hombre que vive a costa de su esposa o de su amante’, ‘hombre que paga los gastos de las mujeres con las que tiene vínculos’ y ‘persona adinerada’.

Esos registros son de Chile, Colombia, Cuba y Uruguay; pero, aunque no consta en el DRAE, también se emplea en el Ecuador: los adolescentes e, incluso, los no tan jovencitos, usan la palabra bacán para indicar que alguien o algo es magnífico, espléndido, bueno, fuera de serie; pero además la aplican con el sentido de ‘persona arrogante o que se jacta de saberlo todo’.  En Cuba específicamente la palabra bacán ganó en popularidad hace unos años, a partir de que comenzara a usarse para designar a un popular personaje humorístico de televisión: el Bacán de la Vida (Nelson Gudín).  

28/07/2008 GMT 1

Fundéu aclara dudas sobre los deportes y sus especialidades

mediaz @ 15:59

La Fundación del Español Urgente (Fundéu) ha elaborado una nota para resolver dudas lingüísticas que puedan surgir en el inicio de los juegos olímpicos en relación con algunos deportes y sus especialidades. "Salto con pértiga": en algunos países de América, para designar a la vara larga que se emplea en esta especialidad utiliza el término "garrocha" y por consiguiente dicen "salto con garrocha". Ambas formas son válidas, pero se prefiere la primera por ser la más usada.

"Lanzamiento de peso": mejor que "lanzamiento de bala".

"Natación": "piscina" es la forma más extendida. También se denomina "alberca" (en México) o "pileta" (en Argentina, Bolivia y Uruguay). Debe utilizarse "piscina", que es la forma más extendida, o "pileta", que es más técnica en los deportes acuáticos ("pileta de saltos"). Hay cuatro estilos de natación: braza, mariposa, espalda y crol. Este último, según el Diccionario panhispánico de dudas, debe escribirse así ("crol"), y no con la grafía inglesa "crawl".

Otro deporte acuático es el "waterpolo" o "polo acuático" en América. Se recomienda emplear el anglicismo "waterpolo" por ser el nombre oficial para las federaciones y no el calco utilizado en el español de América.

"Baloncesto": en español tiene tres nombres: "baloncesto", "básquetbol" o "basquetbol" y "básquet". La Fundéu BBVA recomienda que en las informaciones dirigidas a España se utilice la forma "baloncesto" y que en las noticias para Hispanoamérica y los Estados Unidos se recurra a las voces "básquetbol" o "basquetbol" y a la abreviatura "básquet", por ser estas las más comunes en América.

"Fútbol": la acentuación de palabras como "fútbol" o "béisbol" también varía según el país. La forma llana es la mayoritaria en España y en algunos países de América. Sin embargo, en México y en algunas zonas de Centroamérica y de las Antillas predomina la aguda ("futbol" y "beisbol"). Aunque ambas son correctas se prefiere la acentuación llana etimológica.

"Voleibol": otro deporte cuyo nombre también plantea dudas sobre cómo debe escribirse es el de "balonvolea", "voleibol" o "vóleibol", "vóley" o "voleyball". Las cuatro primeras formas son correctas, no así la última, que es un híbrido del inglés y español. La menos usada es "balonvolea", empleada alguna vez en España. "Voleibol" o "vóleibol" son las más comunes, y su acentuación depende del país. En Sudamérica prefieren la llana. En el resto del territorio hispanohablante la forma más extendida es la aguda. El acortamiento "vóley" también se utiliza para nombrar este deporte y es la que aparece en "vóley-playa", cuya grafía correcta es en dos palabras separadas por guión. Así pues, la Fundéu BBVA recomienda el uso de "voleibol" (palabra aguda) para la modalidad que se juega en pista lisa y "voléy-playa" para la que se juega sobre arena de playa.

Sedes y subsedes de los juegos olímpicos de Pekín

En las noticias que aparecen en los medios de comunicación sobre las olimpiadas que se celebrarán el próximo mes, es frecuente encontrar el nombre de la capital china, sede principal, escrito de diversas formas: "Pekín", "Beijing" y "Beiying".

Si bien las dos primeras son correctas (no así la última), la Fundéu cree apropiado aconsejar que se opte por la grafía que recomienda el Diccionario panhispánico de dudas (de la Asociación de Academias de la Lengua Española), donde se recomienda que se use el nombre tradicional en español para designar la capital de China: 'Pekín'.

El nombre 'Beijing' es el resultado de la transcripción de los caracteres chinos al alfabeto latino según el sistema 'pinyin', desarrollado en China a partir de 1958 con el fin de unificar los diversos sistemas de transcripción del chino aplicados por distintos países.

Las grafías de los nombres de las seis ciudades que albergarán las subsedes olímpicas son: "Hong Kong", "Qingdao", "Qinhuangdao", "Shanghái", "Shenyang" y "Tianjín".

Respecto a los gentilicios, algunos son difíciles de formar, como en los casos de Qingdao, Qinhuangdao o Shenyang. Los de Shanghái y Tianjín pueden ser "shanghaiano" y "tianjinés". Otros ya existen en español: "hongkonés" (Hong Kong) y "pequinés" (Pekín).

La Fundación del Español Urgente (Fundéu), patrocinada por la Agencia Efe y el BBVA, que trabaja con el asesoramiento de la Real Academia Española, cuenta con la colaboración, entre otras entidades, del Instituto Cervantes, la Fundación San Millán, las universidades Complutense de Madrid, Alcalá, Castilla-La Mancha y Cádiz, El Corte Inglés, Red Eléctrica, Gómez-Acebo & Pombo, Iberia, CEDRO, CELER Soluciones, Accenture y Hermes Traducciones.

(Tomado de http://www.periodistas-es.org/pes/artigo.asp?cod_artigo=3753)

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26/07/2008 GMT 1

El adjetivo y sus arrugas

mediaz @ 00:26

Por Alejo Carpentier

 

Los adjetivos son las arrugas del estilo. Cuando se inscriben en la poesía, en la prosa, de modo natural, sin acudir al llamado de una costumbre, regresan a su universal depósito sin haber dejado mayores huellas en una página. Pero cuando se les hace volver a menudo, cuando se les confiere una importancia particular, cuando se les otorga dignidades y categorías, se hacen arrugas, arrugas que se ahondan cada vez más, hasta hacerse surcos anunciadores de decrepitud, para el estilo que los carga. Porque las ideas nunca envejecen, cuando son ideas verdaderas. Tampoco los sustantivos. Cuando el Dios del Génesis luego de poner luminarias en la haz del abismo, procede a la división de las aguas, este acto de dividir las aguas se hace imagen grandiosa mediante palabras concretas, que conservan todo su potencial poético desde que fueran pronunciadas por vez primera. Cuando Jeremías dice que ni puede el etíope mudar de piel, ni perder sus manchas el leopardo, acuña una de esas expresiones poético-proverbiales destinadas a viajar a través del tiempo, conservando la elocuencia de una idea concreta, servida por palabras concretas. Así el refrán, frase que expone una esencia de sabiduría popular de experiencia colectiva, elimina casi siempre el adjetivo de sus cláusulas: "Dime con quién andas...", " Tanto va el cántaro a la fuente...", " El muerto al hoyo...", etc. Y es que, por instinto, quienes elaboran una materia verbal destinada a perdurar, desconfían del adjetivo, porque cada época tiene sus adjetivos perecederos, como tiene sus modas, sus faldas largas o cortas, sus chistes o leontinas.

 El romanticismo, cuyos poetas amaban la desesperación —sincera o fingida—, tuvo un riquísimo arsenal de adjetivos sugerentes, de cuanto fuera lúgubre, melancólico, sollozante, tormentoso, ululante, desolado, sombrío, medieval, crepuscular y funerario. Los simbolistas reunieron adjetivos evanescentes, grisáceos, aneblados, difusos, remotos, opalescentes, en tanto que los modernistas latinoamericanos los tuvieron helénicos, marmóreos, versallescos, ebúrneos, panidas, faunescos, samaritanos, pausados en sus giros, sollozantes en sus violonchelos, áureos en sus albas: de color absintio cuando de nepentes se trataba, mientras leve y aleve se mostraba el ala del leve abanico. Al principio de este siglo, cuando el ocultismo se puso de moda en París, Sar Paladán llenaba sus novelas de adjetivos que sugirieran lo mágico, lo caldeo, lo estelar y astral. Anatole France, en sus vidas de santos, usaba muy hábilmente la adjetivación de Jacobo de la Vorágine para darse "un tono de época". Los surrealistas fueron geniales en hallar y remozar cuanto adjetivo pudiera prestarse a especulaciones poéticas sobre lo fantasmal, alucinante, misterioso, delirante, fortuito, convulsivo y onírico. En cuanto a los existencialistas de segunda mano, prefieren los purulentos e irritantes. Así, los adjetivos se transforman, al cabo de muy poco tiempo, en el academismo de una tendencia literaria, de una generación. Tras de los inventores reales de una expresión, aparecen los que sólo captaron de ella las técnicas de matizar, colorear y sugerir: la tintorería del oficio. Y cuando hoy decimos que el estilo de tal autor de ayer nos resulta insoportable, no nos referimos al fondo, sino a los oropeles, lutos, amaneramientos y orfebrerías, de la adjetivación. Y la verdad es que todos los grandes estilos se caracterizan por una suma parquedad en el uso del adjetivo. Y cuando se valen de él, usan los adjetivos más concretos, simples, directos, definidores de calidad, consistencia, estado, materia y ánimo, tan preferidos por quienes redactaron la Biblia, como por quien escribió el Quijote. 

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21/07/2008 GMT 1

Acortamiento de palabras

mediaz @ 03:39

El acortamiento es el procedimiento de abreviación que consiste en eliminar las sílabas finales de una palabra para crear otra nueva: bici por bicicleta, cine por cinematógrafo, profe por profesor, súper por supermercado, moto por motocicleta, foto por fotografía, taxi por taxímetro, etc. También existen, aunque en menor número, casos de acortamiento por supresión de sílabas iniciales: bus por autobús.

La mayoría de los acortamientos mantienen el género de la palabra completa: la foto por la fotografía, el cine por el cinematógrafo; hay alguna excepción, como el cromo por la cromolitografía. Los acortamientos, cuando son sustantivos, suelen seguir las reglas generales de formación del plural: las fotos, los buses, los profes, los Metros; pero algunos de ellos, como súper e híper, se mantienen invariables: los híper, los súper. Cuando son adjetivos, lo normal es que permanezcan invariables: películas porno (‘pornográficas’).

(Tomado del DRAE)

18/07/2008 GMT 1

Sobre los verbos arrogarse y abrogar

mediaz @ 01:48

Se impone aclarar los significados de abrogar y arrogarse, pues no hace mucho alguien decía: "Me abrogo el derecho de emitir juicio en este asunto". 

Primeramente es preciso aclarar que 'arrogarse' (verbo regular) significa 1. "atribuir, adjudicar" y 2. "(pronominal) Apropiarse indebida o exageradamente de cosas inmateriales como facultades, derechos y honores", v.gr.: 'El dueño de la casa XX de YY colonia, se arrogó el derecho de autorizar a ciertas personas a transitar por las calles de la colonia y de no permitírselo a otras'.  

Desde luego no estamos hablando de que un grupo de vecinos, por mayoría, decidan exigir una identificación muy justificada para controlar la entrada y luego la salida de la gente que no pertenece a dicha colonia y evitar que la saqueen.  

Tampoco hablo de un juez o de una jueza que emiten un dictamen de acuerdo con la ley y, por lo tanto, la están aplicando al determinado caso que tengan entre manos, pues ellos tienen esa facultad, sino de cualquier hijo de vecino que, por ejemplo, abusivamente decide cerrar por su cuenta con una "pluma" (americanismo para designar una barrera que deja pasar uno a uno los vehículos) alguna calle, sin más razón que el derecho de su nariz.  

Se usa con dicho verbo, por lo general, un pronombre proclítico (colocado antes) y en un estilo más rebuscado un enclítico (unido al verbo al final): "Arrogose entonces el señor el derecho de castigar con una vapuleada al pobre chiquillo que había robado la naranja de su huerto". 

Según el DRAE, la acepción de abrogar (con conjugación regular), es abolir una ley o un código, de modo que una persona no puede decir de ninguna manera que "se abroga el derecho de decidir por sí misma", a menos que quisiera dar a entender que se está autosuprimiendo su derecho a decidir.  

(Tomado de www.cubaperiodistas.cu)

 

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17/07/2008 GMT 1

Uso de la reiteración legítima

mediaz @ 02:10

sabinaEn un número musical de Joaquín Sabina, hay una verdadera lección de reiteración legítima (repetición utilizada inteligentemente para conseguir más belleza en la expresión). No puedo sustraerme al deseo de que la conozcas: «... solo quiero, muchacha de ojos tristes, que te mueras por mí, // y morirme contigo, si te matan, // y matarme contigo si te mueres; // porque el amor, cuando no muere, mata, // porque amores que matan, nunca mueren». ¿Verdad que es bellísimo?

Como sabes, «de lo sublime a lo ridículo, nada más hay un paso»; pues ahora quiero contarte algo, lo más cursi que puedas imaginar. Estoy convencida de que la mayoría de los lectores desconocen tal ridiculez; quizá tú tampoco habrás visto nada igual. Se trata de una costumbre ya olvidada, por fortuna: aún en el 54 ó 55 del siglo pasado, se leía con bastante más frecuencia de la que el buen gusto hubiera aconsejado, en la primera hoja de muchos ejemplares: «Si este libro se perdiera // como suele suceder, // ruégole a quien lo encuentre, // que lo sepa devolver; // no pertenece a un ricacho, // que lo puede reponer, // sino a un pobre estudiante, // que lo ha de menester». Aquí, el nombre y la dirección del propietario. Hubo algunos que empleaban, para ello, una letra gótica, como salida de las manos de un monje pendolista del XIV.

Juro solemnemente que jamás caí en semejante cursilería. De haberlo hecho, me habrían enviado mis padres a la cama, de penitencia, al menos por un mes: no era posible, entre personas civilizadas, cometer con impunidad, semejante atentado a la elegancia.

Hubo rimas, de aquellas que se copiaban en los autógrafos, con un grado de cursilería muy cercano al anterior, claro está que no lograban alcanzarlo: «Tres cosas tiene La Habana, // que no las tiene el Perú, // son El Morro, La Cabaña, // y una chica como tú», «Todas las letras me gustan, // y a todas les doy valor; // pero la tal y la tal, // me llenan el corazón». O: «Dale todo cuanto pida // tu juvenil corazón, // dale amor, dale alegría // y dale que ya montó».

Para que no te quedes sin entender el sentido del verso final de esta última cuarteta, aquí te va la explicación. Los conductores de las guaguas, gritaban así al chofer, cuando el pasajero la había abordado ya.

(Por Celima Bernal. Fuente: Juventud Rebelde)

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16/07/2008 GMT 1

Presentan investigación sobre vocabulario de los niños cubanos

mediaz @ 03:42

Léxico activo-funcional del escolar cubano es la obra de un colectivo de especialistas de Santiago de Cuba encabezados por los doctores Vitelio Ruiz y Eloína Miyares.

libroEl vocabulario común de los niños cubanos del nivel primario de enseñanza está formado por alrededor de 2 000 palabras, que facilitan su eficaz comunicación, independientemente del lugar de residencia o vínculo con determinados oficios y profesiones.

Los promedios de palabras usadas por las niñas, de segundo a sexto grados, son mayores que los de los varones, lo que ofrece un tanto a favor de la locuacidad de las pequeñas.

No hay grandes diferencias entre el vocabulario de los alumnos de las escuelas urbanas y rurales, aunque un ligero incremento del promedio de vocablos empleados por los niños citadinos deja ver que la vida en las ciudades y pueblos les proporciona un conocimiento más amplio del universo.

Tales conclusiones se ubican entre los resultados más interesantes de una abarcadora investigación sobre el vocabulario de los niños del nivel primario de enseñanza, en áreas urbanas y rurales de diez provincias cubanas, que fue presentado en Santiago de Cuba, como otro importante aporte del santiaguero Centro de Lingüística Aplicada al desarrollo de los estudios lexicológicos y lexicográficos en la Isla.

Bajo el título Léxico activo-funcional del escolar cubano, la obra, fruto de más de 20 años de desvelos de un colectivo de especialistas encabezados por los doctores Vitelio Ruiz y Eloína Miyares, pone a disposición de los interesados una rigurosa descripción cuantitativa y cualitativa del lenguaje de los pequeños y devela los elementos más característicos del uso de palabras como sustantivos, adjetivos y verbos.

Con ayuda de novedosas herramientas, como la Lexicoestadística computacional, la indagación recogió y procesó un corpus de unas 700 000 palabras, de las cuales 26 251 constituyen el léxico general del nivel primario, y unas 2 559, el léxico común, al aparecer en todos los grados con distinta frecuencia.

Mi nombre es…

En el vocabulario activo de los escolares de la Isla, obtenido de la valoración de 7 001 composiciones orales y escritas, se encontró un total de 2 940 sustantivos propios que identificaron a objetos concretos y abstractos tales como personas, animales, instituciones, sitios geográficos, juegos...

Según explicó a JR la doctora Celia María Pérez, al frente de esta parte del proyecto, el análisis de la muestra demostró que la mayor parte de los nombres de los escolares cubanos tiene un origen español, aunque cierta tendencia a la creación de apelativos partiendo del inglés, ruso y francés le hace fuerte competencia.

La reiteración de los nombres de personalidades del deporte y la cultura, y las continuas referencias a héroes y mártires de la Patria: Fidel, Martí, Camilo, Che..., en forma de lexías simples —evidencia de lo cercanas que resultan estas figuras a los niños en el orden afectivo—, son otras derivaciones significativas del estudio, realizado por primera vez en el país, a partir de referencias internacionales anteriores.

La pelota, con la misma denominación en toda la nación, amén de los localismos, fue el juego infantil más reiterado por informantes de uno y otro sexo.

Los niños prefieren los verbos

A pesar de que la indagación demostró diferencias en el uso de las clases de palabras entre los alumnos de primero y segundo ciclos de enseñanza, lo que es perfectamente consecuente con el desarrollo del lenguaje de los niños, el verbo se alzó como la categoría de mayor frecuencia en todos los niveles, excepto en segundo grado, en el que fue superado por el sustantivo.

Ser, ir, haber y estar, en distintos tiempos y personas gramaticales, se ubicaron a la cabeza de los diez primeros verbos registrados en todos los grados.

En el primer ciclo aparecen además tener, ver, gustar y divertirse, y en el segundo se sumaron llegar y decir, todos conjugados en formas diferentes. Las formas verbales reflejaron siempre actividades concretas de su mundo infantil.

Los calificativos mi y un, y bonito, lindo y grande estuvieron entre los adjetivos más reiterados, y entre los artículos, el, la, los, las y lo, debido a su rendimiento funcional, se ubicaron entre las clases de palabras de mayor frecuencia.

El uso limitado de los adjetivos calificativos, el adverbio y las preposiciones, sobre todo en el primer ciclo, así como el empleo inexacto de sinónimos y antónimos, según los especialistas, debe ser visto por los maestros como un indicador de la necesidad de ampliar los conocimientos sobre estas clases de vocablos.

Valiosa herramienta

El estudio del léxico activo-funcional de los escolares cubanos se inició en 1990, en estrecha vinculación con el MINED, entidad altamente beneficiada con sus resultados, y fue premiado en 1997 por la Academia de Ciencias de Cuba.

Considerado ya como bibliografía esencial para apoyar y llevar adelante la política educacional cubana, el nuevo texto, imprescindible en cada escuela de la nación, es también visto por sus autores como un punto de partida para otros proyectos de las distintas ramas de las ciencias.

Su aporte en la defensa de la lengua materna desde hace años, crece.

Por: Odalis Riquenes Cutido (Tomado de la edición digital de Juventud Rebelde)

 

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Sobre "malas palabras" y eufemismos

mediaz @ 03:30

humor letrasCiertamente hay improperios —palabras usadas con poca propiedad y de manera inoportuna—, insultos a los seres humanos y blasfemias. Para todas ellos los pueblos crean su propio arsenal de misiles. Las razones de la fundación de los proyectiles verbales son variadísimas y a menudo hasta inexplicables.

Por ejemplo, entre los mexicanos, para denominar a un tonto o pusilánime se usa una palabra que en el diccionario se prescribe para nombrar el vello de cierta parte del cuerpo. En contrario, ya se ha dicho: con frecuencia se usan las voces “caray” y “caramba”, cuya estirpe las remite a una palabra que define la región pudenda de la anatomía masculina.

Meretriz es una palabra tolerable socialmente, pero su famoso sinónimo de cuatro letras es escandaloso, con todo y el título de la novela de García Márquez. Aunque según el maestro Jorge Hache Álvarez, la Comisión Nacional de Derechos Humanos sugiere que a las damas de “la vida” —como se les decía antes— se les llame “sexo-servidoras de carácter ambulante”.

El pudor, que siempre tendrá algo de hipocresía y que es un producto esencialmente urbano, procura evitar las alusiones a palabras comprometedoras; así, una señora al acudir a la tienda solicitaba “blanquillos”, para evitar malos entendidos con el vocablo “huevos”.

La lengua maya es más espontánea, no teme aludir explícitamente a la anatomía para feminizar o masculinizar una palabra. Existe un caso pleno de gracia: a la bacinilla —utensilio descontinuado— se le llama ch'eene'iit, que equivale en español a asechar la zona que usa el cuerpo humano para la purificación del vientre.

En español mexicano existe una tendencia a suavizar las palabras; para algunos filólogos esta es la respuesta a dos razones íntimamente ligadas: lo áspero del castellano y el dominio del conquistador.

Marco A. Almazán diría que hablando suave y en diminutivo se anuncia la sensibilidad del hablante y en tal sentido su deseo de recibir igual reciprocidad.

Durante la primera hora de la conquista se le daba el tratamiento de doña a una mujer con rango social, llamándoles a las demás, señoras. Sin embargo, en la Nueva España se generalizó el uso del doña. Ahora en Yucatán la doña es la esposa, y la señora, la amante, aunque es más utilizado el término “querida”, lo que escandalizaría a una argentina, por ejemplo.

En el altiplano mexicano ya no se usa la palabra “doña” y prevalece “señora”.

En ese proceso de suavizar la lengua ya no es propio usar la palabra ciego, sino invidente; así surge un término de carácter general “persona con capacidades diferentes”. Así, nos sometemos a una dinámica de sustitución, porque las palabras se van tornando denigrantes y se requieren los eufemismos.

La blasfemia no es común entre nosotros y sí en la España actual; quizás todo empezó desde los tiempos de la República que tanto despreció a la Iglesia. Empero, siempre valdrá la pena recordar la anécdota de Carlos Castillo Peraza y León Felipe.

Fue Carlos a entrevistar al poeta exiliado, y este en algunas de sus respuestas se dirigía a un crucifijo y lo insultaba soezmente. Carlos, turbado, preguntó: “Maestro, pero ¿no es usted un hombre de fe?”. Contestó el viejo sabio: “Claro, porque creo en él es que lo insulto”. Finalmente, repetiré lo que le dije al maestro Segura: “Existe una lengua maligna por voluntad del hombre y hasta las más dulces palabras de Teresa de Calcuta, dichas con ironía y mala intención, pueden resultar denigrantes para la dignidad humana.

(Por Gonzalo Navarrete Muñoz, miembro de número de la Academia Yucatanense de la Lengua)

(Fuente: elcastellano.org)

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