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Desde Santa Clara, Cuba.

Categoría: Del lenguaje

06/02/2009 GMT 1

Cambios en el idioma responden a necesidades expresivas

mediaz @ 14:48

Afable, cordial, Ambrosio Fornet ―escritor, cineasta y miembro de la Academia Cubana de la Lengua― nos abrió la puerta de su hogar. Vive en un piso alto, altísimo, desde donde se puede Ambrosio Fornetcontemplar el mar. Escribe desde aquel lugar maravilloso donde no es difícil imaginar el modo en que corren las palabras a través de las salas de su apartamento. En un alto en su trabajo permanente, recibió a momarandu.com, con quien dialogó sobre el idioma castellano, sus variaciones, sus modos de expresión. Además, como uno de los fundadores de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, en Cuba, no se pudo evitar― afortunadamente― hacer referencia a su otra pasión, el cine. Una eterna transformación. 

―Usted es miembro de la Academia de la Lengua de Cuba. El castellano, que es el idioma que une a nuestros países (Argentina y Cuba), tiene diferentes usos y costumbres en uno y otro, como así también en sus regiones. Según su experiencia, ¿cree que los modos de decir que atraviesan a la lengua castellana son el reflejo de la sociedad que necesariamente va cambiando, o ese uso es el resultado de una moda que termina imponiéndose?
―Si pudiéramos retroceder mil años en la máquina del tiempo y escuchar una conversación, en castellano, entre dos campesinos o dos comadres (no le digo dos amanuenses o alguaciles porque estos todavía estaban hablando en latín), probablemente no entenderíamos una sola palabra. Pruebe a leer los versos originales del Poema del Cid a ver si entiende algo. Desde que existe, la lengua no ha dejado de transformarse, porque el pueblo que la habla, y la sociedad en que se habla, no han dejado de transformarse tampoco.

Alfonso Reyes utiliza una linda metáfora cuando dice que el habla va penetrando el idioma “como una humedad del subsuelo”. Esa humedad empezó a percibirse en Cuba hacia finales del siglo XVIII, como consta en un documento estudiado por el colega Sergio Valdés Bernal y publicado en La Habana, en 1795, con el título “Memoria sobre los defectos de pronunciación de nuestro idioma y medios de corregirlos”, donde, como era usual, ‘defectos’ quería decir desviaciones de la norma —de la norma castiza, claro— que revelan, por suerte, nuevos modos ‘criollos’ de expresarse.  

También el lenguaje escrito va imponiendo lo que llamamos la norma culta, formas de expresión que, por provenir de sectores minoritarios y homogéneos, son más conservadoras y gozan de mayor estabilidad. Aquí los cambios se dan sobre todo en el plano léxico y provienen, entre otros, de préstamos lingüísticos, que en el siglo XIX eran sobre todo galicismos y en el XX ―y lo que va del XXI― son anglicismos. Acabo de leer en el periódico –y ahí lo tiene usted: ¿por qué unos decimos ‘periódico’ y otros ‘diario’?— que se ha hecho muy común, en los medios masivos, utilizar términos como ‘marketing’, ‘camping’, ‘casting’, ‘shopping’, cuyos equivalentes en español existen o no son difíciles de imaginar. Eso es lo que más detesto entre los abusos del idioma: el mimetismo, la rutina, la pereza mental, esa forma de incultura que quiere pasar por culta utilizando la técnica del papagayo.

 

Pero no siempre las cosas son sencillas. El lenguaje es caprichoso, lo que explica, por ejemplo, que el pueblo prefiera decir ‘ciclón’ y no ‘huracán’, aunque ciclón es una palabra que viene del griego y huracán no puede ser más autóctona, viene de la población aborigen, la que encontraron aquí los conquistadores y muy pronto fue exterminada. Ahora, al grano: los cambios en el idioma, ¿responden a la moda o a las transformaciones de la sociedad? Responden a necesidades expresivas, y si una palabra satisface esa necesidad, se adopta rápidamente, sin pensarlo dos veces, sea cual sea su procedencia, o se inventa y se utiliza como neologismo hasta que acaba imponiéndose o desapareciendo. Hoy todos sabemos lo que significa ‘video’ o ‘correo electrónico’, pero nuestros jóvenes no conocen las palabras ‘chaperona’ o ‘desahucio’, por ejemplo, porque han desaparecido de la práctica social.

―Aunque no gusten varios términos que se utilizan, ¿es evitable, en muchos casos, la deformación del castellano? Si así fuera, ¿cuál sería uno de los medios para evitarlo?
―No recuerdo quién decía que para referirse al habla o la escritura de los demás, los académicos solían aplicar una gramática ‘refunfuñona’, que en todo encontraba faltas. Ya vimos el caso del dómine que redactó la memoria de 1795. No soy lingüista, pero me atrevo a preguntar: ¿de qué naturaleza y de qué magnitud son las ‘deformaciones’ de que hablamos? En España los amigos se sorprenden de que, tratándolos individualmente de “tú”, los tratemos sin embargo de ‘ustedes’ —y no de ‘vosotros’― cuando pasamos al plural. ¿Es eso una ‘deformación’ de nuestro castellano? ¿Y qué me dice del voseo argentino, que a nosotros nos hace tanta gracia? Si la supuesta deformación ha pasado a ser la norma, en América o en España, en un país o en una región, ya no procede hablar de ‘deformaciones’, sino de peculiaridades regionales. Y todas son igualmente legítimas, porque nadie es propietario del idioma. El idioma lo hizo el pueblo y pertenece al pueblo… y por derecho propio a los escritores que fueron capaces de enriquecerlo. Y en cuanto a evitar los vicios de dicción o los usos indebidos de las palabras, no conozco más que dos remedios: desarrollar entre los niños el gusto por la lectura y en los adultos instruidos el gusto por la conversación con ellos, una tarea que solemos asignar casi exclusivamente a los maestros de primaria.

―¿Qué impronta tiene el castellano de Cuba que lo diferencia del resto de los países de habla castellana, donde además se habla de ‘tú’ —lo que no ocurre en Argentina donde se habla de ‘vos’?
―Sí, hay diferencias en el castellano hablado en nuestros distintos países pero, en general, no creo que afecten la morfología de la lengua; se reducen al plano léxico, al vocabulario, un obstáculo fácilmente salvable. Basta saber que yo llamo ‘guagua’ ―como los isleños de las Canarias― a lo que usted llama ‘colectivo’ y los mexicanos llaman ‘camión’, para dar por resuelto el asunto. Los vocablos ‘ómnibus’ y ‘autobús’ son también ampliamente conocidos, así que alternativas no faltan. Pero lo mismo ocurre entre regiones de un mismo país y nadie se alarma por eso. Vea usted el ejemplo de ‘papaya’, que en la provincia donde nací y en muchos países de América Latina sirve para designar esa fruta, y aquí en La Habana, sin embargo, cambió de valor semántico y ha pasado a ser una grosería, o por lo menos una ‘mala’ palabra, de modo que la cambiaron por un término contradictorio y explosivo: ‘fruta-bomba’.

Para referirme a la impronta del castellano en Cuba tendré que apelar a los textos de la profesora Marlen Domínguez, mi colega en la Academia y, ella sí, lingüista especializaba en lexicografía. Hace poco, por cierto, la oí comentar en un programa de televisión que los cubanos, al hablar, siempre poníamos el pronombre por delante en expresiones como “¿Qué ‘tú’ crees?” o “¿‘Tú’ a dónde vas?” Bueno, a propósito de las influencias recibidas por el castellano de Cuba ella señala, naturalmente, las que provienen de la propia España ―de origen árabe o catalán, por ejemplo―, pero además la de los aborígenes y la de los africanos del África subsahariana, estos últimos llegados masivamente a la Isla entre los siglos XVIII y XIX para trabajar como esclavos, sobre todo, en las plantaciones de caña de azúcar (lo que por cierto convirtió a Cuba, después de la ruina de Haití, en la colonia más rica del mundo). La huella de unos y otros ha quedado en determinados toponímicos y en vocablos como los indoamericanismos ‘maíz’, ‘tamal’, ‘chocolate’, ampliamente difundidos, y los africanismos ‘mambo’, ‘congo’, ‘malanga’, que como ve tienen una especie de ritmo interno —muy aprovechado por la poesía afrocubana— y que a usted (a los argentinos en general, supongo), le parecerán muy exóticos. Por cierto, en cualquier momento puede usted escuchar aquí a alguien diciendo, filosóficamente, que ‘veinte años no es nada’, como si la expresión proviniera del refranero o de la sabiduría popular…

Las palabras del cine

―¿Podríamos decir que su ‘conjunción intelectual’ se circunscribe al cine y la literatura? ¿Por qué eligió estos dos lenguajes?
―Lamento tener que responderle con un lugar común, porque en realidad yo no elegí esos lenguajes, sino que fui elegido por ellos. El de la literatura, porque responde a una vocación que se remonta a la adolescencia o, hasta donde recuerdo, a la infancia, estimulada por las lecturas con que me entretenía al verme obligado a guardar cama y faltar a la escuela, por mi condición de niño asmático. El del cine, porque derivó justamente de mi condición de crítico literario. Empecé escribiendo y dirigiendo documentales didácticos para el Ministerio de Educación, un material auxiliar destinado a las clases de literatura cubana en la enseñanza media, en lo que antes llamábamos el bachillerato. Filmé documentales sobre ‘Cecilia Valdés’, novela de Cirilo Villaverde que consideramos nuestro gran clásico del género en el siglo XIX; sobre la poesía de Nicolás Guillén, incluyendo comentarios suyos y la lectura en cámara de sus propios poemas; sobre lo que llamamos ‘literatura de campaña’, formada por los diarios personales y las crónicas de nuestras guerras de independencia…

En fin, escribiendo los guiones y filmando los documentales yo me sentía como pez en el agua, porque aquel híbrido no se diferenciaba mucho de la forma en que yo veía mi oficio: era, simplemente, crítica literaria por otros medios, en este caso medios audiovisuales. Y un día los amigos del ICAIC ―es decir, del Instituto Cubano de Cine― se me acercaron y me dijeron, primero, ven con nosotros, como asesor literario, y para impartir talleres de guión (lo que durante varios años hice aquí y en varios países de América Latina), y después: ¿por qué no me escribes el guión de esta película? Y yo me dije: ¿Y por qué no? Y me hice guionista de cine, por obra y gracia de las circunstancias, y el éxito que tuvo una de las películas cuyo guión escribí —‘Retrato de Teresa’, de Pastor Vega, estrenada en 1979―, me hizo creer que, efectivamente, yo era guionista de cine. Ya usted ve, así se escribe la historia.

―Usted fue uno de los fundadores de la Escuela Internacional de San Antonio de los Baños. ¿Qué lo llevó a eso? Actualmente, ¿considera que dicha escuela cumple los objetivos que usted deseó?
―Eso fue en la segunda mitad de los años ochenta, cuando a los cineastas del ICAIC y a Gabriel García Márquez y a muchos colegas latinoamericanos se les metió en la cabeza que debíamos tener una Escuela de Cine para jóvenes del Tercer Mundo —como se decía entonces— y que había que encontrar un buen director, lo que realmente ocurrió cuando tuvimos la suerte de dar con Fernando Birri ―argentino― , que traía toda la experiencia de Santa Fe y toda su sabiduría y su pasión por el cine latinoamericano. Yo lo único que hice fue trasladar para allí mi taller un curso para principiantes que llamábamos de Guión y Dramaturgia. Después fui editor de la revista de la Escuela, que se titulaba ‘Mirada’, de la que lamentablemente sólo salieron dos números. Creo que la Escuela cumplió con creces sus objetivos, y los sigue cumpliendo, aunque ahora con una matrícula más reducida y obligada a autofinanciarse para garantizar la calidad de la enseñanza. Es muy reconfortante saber que la persona que la dirige ahora fue, al inaugurarse la Escuela, alumna del primer curso, es decir, que como cineasta nació con la Escuela. Eso da una agradable sensación de firmeza y continuidad.

―¿Considera que vale la pena seguir apostando por el arte?
―¿Por qué me lo pregunta? ¿Se ha descubierto una apuesta mejor? 

(Tomado de: http://www.elcastellano.org)

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03/02/2009 GMT 1

El nuevo Diccionario de Americanismos, novedad del Congreso de la Lengua

mediaz @ 16:25

llegada de Colón a AméricaLa presentación del Diccionario académico de americanismos, que contará con unas 100 000 entradas, y de la nueva Ortografía, que no modificará las normas vigentes, pero las presentará de otra forma y aclarará algunas dudas, serán dos de las grandes novedades del V Congreso Internacional de la Lengua. 

Este Congreso se celebrará en Valparaíso (Chile) del 2 al 5 de marzo de 2010 y fue presentado hoy en el Palacio de la Moncloa por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en un acto en el que también intervinieron el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha; la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, y la ministra chilena de Cultura, Paulina Urrutia. 

La cita mundial de Valparaíso tendrá lugar tan sólo tres meses después de que el 10 de diciembre de 2009 se presente en España la Nueva Gramática de la Lengua Española, que durante once años han preparado las veintidós Academias de la Lengua, y que, por primera vez, reflejará el español total, el que une a los hispanohablantes y también el que los diferencia. 

“El Congreso de Chile será la puesta de largo de la Gramática”, le decía ayer García de la Concha a un grupo de periodistas, tras la presentación oficial del Congreso. 

La nueva Gramática, que en el futuro también estará disponible en internet, “será monumental”, como “un mapa en relieve de la lengua española”, subrayaba el director de la RAE, al recordar que la versión extensa de esta obra tendrá cerca de 4 000 páginas y contará con numerosos ejemplos extraídos de “casi 3 000 obras” de más de 1 200 autores de todos los países hispanohablantes. 

En diciembre de 2009 se publicará además un compendio, de unas 700 páginas, y, posteriormente, se editará “un epítome o manual”, de unas 250 ó 300 páginas. 

En Valparaíso se presentará también el Diccionario académico de americanismos, un proyecto que acariciaban las Academias “desde el siglo XIX y que por fin ve la luz”, afirmaba García de la Concha.  (Tomado de http://www.andaluciainformacion.es)

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29/01/2009 GMT 1

La madre de todos los diccionarios

mediaz @ 13:40

Decenas de años de trabajo. Miles de documentos consultados. Todo un ejército de personas dedicadas a poner en marcha el proyecto. No, no estamos hablando de la construcción de las pirámides, sino de la elaboración del nuevo Diccionario Histórico que prepara la Real Academia Española.  

“Poner en marcha el diccionario me ha costado tres visitas a la UCI”, explica el académico José Antonio Pascual, director del proyecto.  

La última novedad de este léxico faraónico es que este año empezará a colgarse en la red el primer material, de una obra pensada para internet. “Ya no tiene sentido pretender que se compren diccionarios de decenas de volúmenes”, explica Pascual, vicedirector de la RAE.  

Si en otros países se estima que para desarrollar un proyecto de esta envergadura “se necesitan 45 años y 140 lexicógrafos”, los avances tecnológicos van a permitir a la RAE realizarlo por fases. Para la primera etapa del diccionario, que recibe 1,2 millones de euros al año de financiación estatal, se han calculado unos 15 años de duración. En ese tiempo se reconstruirá el pasado de las 50 000 palabras más usuales del español.  

El equipo de Pascual, formado por una veintena de expertos, colgará en los próximos meses el corpus elaborado ex profeso para el Diccionario Histórico, formado por 52 millones de registros extraídos de 800 textos de autores españoles de todas las épocas.  

La intención de Pascual es ir subiendo a la red la historia de cada palabra una vez que esté completa. Pronto estará listo el verbo “hacer”, en el que se ha trabajado “durante tres meses”. “Ha habido que analizar unos 50 000 ejemplos”, cuenta abrumado Pascual.  

“Es un proceso de enorme complejidad, hasta el punto de que ya ha generado treinta artículos y dos libros sobre cómo hacer el Diccionario”, explica. Se trata de una obra “esencial” sin la que “el español sería una lengua de segunda”, zanja el lingüista y Catedrático de Lengua Española.

(Fuente: Público/elcastellano.org)

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27/01/2009 GMT 1

Expresarse bien da más credibilidad

mediaz @ 00:20

Por R. Pérez Barredo 

He hablado en varias ocasiones de cierta involución en el lenguaje, del deterioro de la lengua precisamente en los medios. ¿Se debe a falta de preparación? ¿A que se adoptan expresiones procedentes de la política que están alejadas de la voz popular o incluso mal empleadas? ¿A que muchos escriben o hablan desde un pedestal?

Todo radica en la formación sobre la lengua que reciben los alumnos en la enseñanza secundaria, creo yo. A las universidades llegan con muchas deficiencias. Y conozco licenciados en Periodismo y profesores que cometen faltas de ortografía. No es importante cometer faltas, nadie se muere por eso. Lo importante es lo que significa.  

—¿Expresarse bien da más credibilidad?

—Sin duda. Con un vocabulario más rico y más preciso, y con una sintaxis bien asimilada, se razona mejor y por tanto se convence más.  

—¿Se ha notado mejoría en el buen uso del idioma con la puesta en marcha en 2005 de la Fundación del Español Urgente?

—Sí. Los informes de la Fundéu-BBVA recogen cómo las sugerencias que emite son asimiladas por los medios que han suscrito los convenios pertinentes para recibir esos consejos y esa evaluación. Es muy notorio el caso de los informativos de Televisión Española. Han mejorado muchísimo. 

—Con todo, parece que el problema está en las escuelas y en las facultades. ¿Hay una solución a corto o medio plazo?

—Mejorar la enseñanza secundaria, incitar a los niños a que lean. Y también a los universitarios, por supuesto. La lectura como antídoto... Es que es el mejor antídoto.

—Internet es el gran vehículo de comunicación de nuestro tiempo. ¿Resulta una amenaza para la correcta utilización del lenguaje?

—Internet es la calle. Una nueva calle que nos hemos encontrado. Y como en la calle, hay de todo.  

—¿Cuáles son —si es que existen— las principales amenazas del español?

—Todas las amenazas nacen del complejo de inferioridad que sentimos, que nos hace creer más prestigiosas otras lenguas, especialmente el inglés. Y por eso usamos tantos anglicismos, porque nos parece más prestigioso hacer un ‘planning’ que un ‘plan’, y nos resultan más atractivos los ‘outlets’ que los ‘saldos’. Sentirte superior a otro no te hace superior a él. Pero sentirte inferior a otro te convierte inmediatamente en alguien inferior.  

—¿Cómo valora iniciativas como el Diccionario panhispánico de dudas o la Nueva Gramática Española en la que han participado las 22 academias de la lengua y que verá la luz este año?

—Son unas iniciativas formidables. Ya era hora de que los españoles sintiéramos que no somos los dueños del idioma, porque solo sumamos el 10 % de los hablantes. El futuro del español está vinculado a América, y debemos sentir también como nuestras todas las variedades que se hablan en aquel continente.  

—¿Está más vivo el español en América que en España?

—Está igual de vivo, pero tengo la sensación de que allí aprecian mucho más el español que nosotros los españoles. Estamos rodeados de ejemplos. Uno de ellos: solo en España se usan las señales de ‘stop’. En América no se pone ‘stop’. En unos países se escribe ‘pare’ y en otros ‘alto’.  

—¿Somos conscientes de que la lengua es un patrimonio común y quizás el más valioso que tenemos?

—Cada vez lo somos más. En efecto, nuestra lengua es una herencia riquísima, como los ríos o los montes o los museos. Vale la pena conservar todos esos patrimonios y entregárselos en buenas condiciones a las generaciones futuras. A veces me preguntan si soy un purista del lenguaje. Creo que no. Me considero más un ecologista de las palabras, preferiría un idioma hermoso, limpio y claro, a un idioma feo, contaminado y oscuro. Como la naturaleza.

“El exiguo léxico que manejamos (en España, sobre todo) ha provocado la desaparición de muchas palabras. Sin embargo, he defendido que el genio del idioma ha permitido recobrar algunas. ¿Cómo cuáles? He dedicado un libro entero a hablar de eso... Por ejemplo, ‘azafata’. Esa palabra existía en el siglo XVI, mucho antes de que se inventaran los aviones.  

—¿Y se crean nuevas palabras?

—Por supuesto, sobre todo para nombrar objetos nuevos. Y las que perdurarán son las que entroncan con el genio del idioma, las que se forman con los propios recursos del español. Por ejemplo, ‘fregona’, o ‘sudadera’, o ‘calculadora’... A veces se nos olvida que el español también puede crear palabras desde dentro de sí mismo.  

—¿Por qué adoptamos con tanta rapidez como naturalidad los anglicismos?

—Los adoptamos con la misma naturalidad con que luego los olvidamos. Ya casi nadie dice ‘pickup’, o ‘babysitter’..., anglicismos muy exitosos hace años. El genio del idioma bucea en sus propios recursos y ahora decimos ‘tocadiscos’ o ‘canguro’, palabras formadas con las herramientas que nos da nuestra propia lengua, que tiene muchas. Es verdad que algunos anglicismos sobreviven, como ‘fútbol’, pero en ese caso se castellanizan y casi nunca sustituyen a una palabra que existía en español. ‘Balompié’ se inventó luego. Lo malo es cuando decimos ‘cutter’ en vez de ‘estilete’, ‘lanceta’ o ‘fleje’. A menudo los anglicismos son depredadores, acaban con palabras más precisas y con mejores matices.  

—Da la impresión de que las nuevas tecnologías —cada segundo más nuevas y más sofisticadas— nos alejan del español. ¿Cómo podemos defendernos de esa ‘invasión’?

—En efecto, es solo una impresión. Esas palabras vinculadas a la informática o a las nuevas tecnologías duran solo mientras los inventos llegan a pocas personas. En cuanto se popularizan de verdad, el genio del idioma —que somos todos— les busca sustitutos, casi siempre. Cada vez decimos menos ‘e-mail’, o ‘link’, o ‘pluguin’... Cuando llegó el fútbol y era cosa de unos pocos, se decía ‘referee’, o ‘goalkeaper’, o ‘liner’, y ‘offside’... Ahora nombramos todo eso en español: árbitro, portero, auxiliar, fuera de juego... Se quedaron ‘gol’ y ‘penalti’, pero castellanizadas. Solo sobreviven unos pocos ejemplos en cada invasión terminológica.

(Fragmentos de una entrevista a Álex Grijelmo, presidente de la Agencia Efe. Fuente: Diario de Burgos)

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25/01/2009 GMT 1

Un diccionario sobre los inventos de los periodistas

mediaz @ 23:29

Contiene 1 300 neologismos surgidos de medios de comunicación argentinos que posteriormente se abrieron espacio en el habla cotidiana.

Un diccionario con 1 300 neologismos surgidos de medios de comunicación argentinos que posteriormente se abrieron espacio en el habla cotidiana de la gente fue elaborado por lingüistas de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) para reflejar las nuevas formas del lenguaje.

El estudio, elaborado sobre la base de publicaciones en medios escritos realizados entre los años 2003 y 2005, permite también trazar un panorama acerca de cómo afectaron a la sociedad argentina los cambios ocurridos desde el punto de vista político, económico y tecnológico en esos años, opinaron los autores del estudio.

"La prensa es una constante generadora de palabras nuevas y, a su vez, toma del lenguaje coloquial algunas palabras y las recicla dándoles otro significado", dijo a la agencia Télam Andreína Adelstein, investigadora del Conicet y profesora de Ciencias del Lenguaje de la UNGS.

Adelstein, quien formó parte del equipo de investigadores, resaltó que "los neologismos en la prensa aparecen en gran cantidad cuando hay contextos sociales bastante complejos, como por ejemplo en la Argentina de la crisis del 2001-2002 y, en los últimos meses, con el conflicto del campo".  

"Las palabras "corralito" o "blindaje" son un buen ejemplo de términos que tomó la prensa y les dio otro significado del que realmente tienen" dijo Adelstein quien destacó que luego esas palabras se incorporaron al habla cotidiana.  

En relación al conflicto con el campo, Adelstein consideró interesante como redefinió la prensa desde el punto de vista lingüístico las palabras "golpismo", "nepotismo", "dialoguista" o "tractorazo", entre otras, y la forma en que las utilizó asignándole otros significados.  

"La temática de los derechos humanos también fue un generador de neologismos, como por ejemplo cuando se habla de "Madres" (sin necesidad de aclarar que son las de Plaza de Mayo) o con el término desaparecido", que todos los argentinos ya tienen incorporado como la persona que fue secuestrada durante la dictadura, explicó Adelstein, para quien los neologismos no son peyorativos ni una deformación del lenguaje.  

El trabajo —efectuado sobre la base de palabras publicadas en los diarios Clarín, La Nación y Página12 y algunos matutinos del interior del país— se agrupa bajo distintos campos: informática, economía, música, política y derechos humanos.  

"Nuestra intención no fue efectuar un estudio lingüístico de los medios, sino hacer un registro de palabras que se detectan como nuevas en la prensa", dijo Adelstein, quien precisó que "algunos neologismos son efímeros y caen a los pocos meses mientras que otros se preservan en el tiempo".  

En este sentido apuntó que los neologismos "cuando se preservan en el tiempo se incorporan al habla cotidiana, se los registra como una palabra testigo y son emblemáticos de una época porque denominan fenómenos sociales, objetos o productos culturales, como por ejemplo "ir de shopping"".  

Adelstein destacó que en el relevamiento solo se incluyó a la prensa gráfica y no a otras fuentes de información como los blogs "porque es un lenguaje muy inestable y los datos que se obtienen no son fiables".  

Esta es la primera vez que desde una Universidad se realiza un estudio lingüístico de las palabras nuevas aparecidas en la prensa y se las registra en un diccionario. Para realizar este trabajo, "se debió definir con precisión qué es un neologismo, al tiempo que se creó un equipo de trabajo para detectar las palabras e incorporarlas a una base de datos", dijo la investigadora.  

El trabajo se realizó en el marco del proyecto "La neología en la prensa escrita argentina" que dirige Adelstein, para lo cual se creó en el 2003 un Observatorio de la Neología.  

Este proyecto está asociado al programa internacional "Antenas Neológicas", financiado por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, España.  

(Fuente: Crítica Digital/ Elcastellano.org)

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24/01/2009 GMT 1

Argentinos y cubanos colaboran en plan de perfeccionamiento lexical

mediaz @ 05:26

Proyecto encaminado a resolver dificultades relacionadas con la lectura y escritura de textos.

Especialistas argentinos y cubanos colaboran en un proyecto encaminado a resolver dificultades en el aprendizaje lexical relacionadas con la lectura y escritura de textos, trascendió en el XI Simposio Internacional de Comunicación Social,  que se celebra en Santiago de Cuba.

Las doctoras Mabel Giammatteo e Hilda Albano, del Instituto de Filología y Literatura Hispánicas de la Universidad de Buenos Aires, precisaron que desde 1999 se presentó esa iniciativa al Centro de Lingüística Aplicada (CLA), con sede en esa ciudad cubana, para intercambiar saberes y experiencias sobre el tema.

Como parte de ese acercamiento dieron a conocer a la institución cubana el libro con los fundamentos teóricos de esa investigación, dedicada a los docentes, y en la que se promueve la capacitación y actualización de los contenidos lingüísticos a la par del conocimiento del mundo.

Explicaron las profesoras argentinas que también se incluye el curso previo Estrategias léxicas para el aprendizaje, impartido durante el evento y en el que se expusieron resultados parciales de esas indagaciones, realizadas entre escolares de secundaria de esa nación.

Giammatteo y Albano apuntaron que en ese país sudamericano se dan los primeros pasos en la Lingüística Computacional, por lo cual resultan muy provechosas para ellas las disertaciones en el Simposio acerca de esas novedades que marcan el futuro de esa disciplina en el mundo.

Elogiaron los avances del CLA en ese campo y sus aportes mediante diccionarios y otras herramientas lingüísticas en pos del mejor uso del idioma español en Cuba, comenzando desde los primeros niveles de enseñanza. (PL)

 

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16/01/2009 GMT 1

Español, con acento en la “che”

mediaz @ 23:14

Por Verónica Smink

Argentina, la tierra del tangoLa crisis económica que golpeó a Argentina en 2001 trajo consigo un aluvión de cambios en el país, tanto financieros como sociales. Pero la devaluación de la moneda local, el peso, también acarreó un fenómeno que aún hoy se vive: el boom turístico.

La llegada de millones de extranjeros, atraídos por los bajos precios, generó a su vez el desarrollo de un nuevo mercado: el de la enseñanza del español.

Según datos de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería argentina, en 2004 había unos 50 centros de enseñanza de español en el país. Hoy, esa cifra ronda los 400.

Esos institutos buscan satisfacer las necesidades de los cerca de 30 000 visitantes que llegan a Argentina cada año para aprender el idioma, y convierten a a Buenos Aires en el principal destino de América Latina, y en el segundo del mundo —después de Madrid—, para la enseñanza del español, según datos del gobierno porteño.

De los estudiantes extranjeros, un 40 % proviene de Europa, seguidos de cerca por los estadounidenses (36 %) y los brasileños (16 %), que según la Cancillería representan un número cada vez mayor de visitantes.

Según Elina Montes, docente de la Universidad de Buenos Aires y coordinadora del Instituto de Lengua Española para Extranjeros (ILEE), el fenómeno que está viviendo Argentina forma parte de un auge mundial por aprender esta lengua.

"El español ha cobrado una dimensión un poco más importante en el mercado europeo y estadounidense, y por lo tanto, ya es algo que estudian en las escuelas, como antes se enseñaba el francés", señaló a BBC Mundo.

Según Montes, la mayoría de los estudiantes toma en promedio entre dos y cuatro semanas de clases, aunque la docente recomienda un mínimo de un mes para aprender el español básico.

En los últimos tiempos, también ha aumentado el número de extranjeros que permanecen en el país por períodos más largos, ya sea de unos meses o en algunos casos años, lo cual ha cambiado la cara de algunos de los barrios porteños preferidos por los visitantes, como San Telmo y Palermo.

¿Por qué Buenos Aires?

Además de las ventajas monetarias, la mayoría de los consultados por BBC Mundo destacaron los atractivos de la capital argentina, y sus vínculos con el Viejo Continente, como uno de los motivos por los cuales eligieron este destino.

"Es un lugar increíble", dijo a BBC Mundo la inglesa Fiona Walters, que ha estado estudiando español desde mayo.

"Sabes que no estás en Europa, pero se siente familiar. Por eso creo que me sentí como en casa cuando llegué", afirmó.

Por su parte, el ministro de Desarrollo Económico del gobierno porteño, Francisco Cabrera, responsable del área que fomenta la llegada de extranjeros que quieren aprender español, coincidió en destacar los atributos de su ciudad.

"Les interesa mucho la vida cultural y social de Buenos Aires, ese es el gran atractivo", dijo a BBC Mundo.

El Ministro admitió que el fenómeno había sorprendido a las autoridades, pero señaló que se está trabajando para mantener el interés de los visitantes.

En ese sentido, el gobierno de Buenos Aires piensa lanzar en marzo el sitio "Study in Buenos Aires", para orientar a aquellos que quieren venir a estudiar español.

¿Y vos, che?

Una de las curiosidades sobre la enseñanza del español en Argentina es el particular modo de hablar el idioma que tienen en la tierra del tango y del asado.

"Nosotros enseñamos el tú, y enseñamos que el voseo es una variante rioplatense", afirma la profesora Montes.

La estudiante Fiona Walters admite que es un poco confuso que se hable distinto al resto de América Latina y España.

Sin embargo, la mayoría considera que los cambios son menores y que no dificultan la comunicación en otras partes del mundo hispanohablante.

"Es como si yo aprendiera inglés en Inglaterra y después quisiera hablarlo en Estados Unidos", afirma Luciana Belloso, de la Cancillería.

La funcionaria le dijo a BBC Mundo que el país es el único, después de España, que ofrece un examen oficial de español como lengua extranjera, y aclaró que allí se mide la competencia lingüística y no los usos regionales.

(Fuente: BBC Mundo)

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13/01/2009 GMT 1

Los homosexuales piden adaptar la definición de matrimonio a la unión homosexual

mediaz @ 13:45
La Confederación Española de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales ha exigido a la Real Academia Española que actualice la definición de matrimonio para adaptarse a la realidad de los matrimonios homosexuales.


matrimonio-homosexual.jpgA juicio de esta Confederación (COLEGAS), tras casi tres años de la entrada en vigor de la ley que permite el matrimonio homosexual, el término ha consolidado «su uso habitual».

La RAE «afirmó en el 2005 que aceptarí­a la nueva definición de la palabra matrimonio cuando se consolidara su uso común en el lenguaje, lo que es una realidad desde hace ya mucho tiempo en el habla cotidiana y en los medios de comunicación», añade en una nota.

Defiende asimismo que «ha llegado la hora de que se adapte el diccionario a la realidad social del momento, de igual modo que se han dado prisa en incorporar expresiones como 'perder aceite' u otras expresiones cotidianas».

Tras la aprobación por parte de la Academia Catalana de la Lengua (Institut d'Estudis Catalans) de la actualización de la definición de la palabra matrimonio en el diccionario catalán, ahora debe ser la RAE la que adapte a la realidad de los matrimonios homosexuales «sin seguir fomentando la discriminación en sus acepciones», añade.

Según COLEGAS, otros diccionarios de referencia de la lengua como el Marí­a Moliner ya adoptaron definiciones más acordes con la realidad actual.

Por otra parte, pide a la RAE que modifique la definición de bisexual en el diccionario, para no identificarla con hermafrodita, de modo que refleje no solo la dimensión sexual como hasta ahora, sino que incorpore la parte afectiva.

Un bisexual —según COLEGAS— no es una persona que alterna prácticas homosexuales y heterosexuales exclusivamente, sino una persona que se ve atraí­da por personas tanto del mismo como de diferente sexo.

«El uso de la palabra y el significado de las palabras es un arma muy poderosa para luchar contra las discriminaciones, y la actual definición de matrimonio de la RAE fomenta la discriminación y una visión falsa de los avances que se han producido en la sociedad española», según el presidente de COLEGAS, Rafael Salazar. (Efe)

07/01/2009 GMT 1

Sobre el uso del prefijo «pseudo-»

mediaz @ 14:37

La Fundación del Español Urgente advierte de la tendencia a escribir el prefijo pseudo- separado del nombre o unido con un guión.

El prefijo pseudo-, al igual que todos los prefijos, debe escribirse siempre pegado a la palabra a la que precede; es decir, no debe dejarse un espacio ni debe unirse con un guión. Las formas correctas son pseudocultura, pseudoempresarios, pseudoprofesionales, y no pseudo cultura o pseudo-cultura, pseudo empresarios o pseudo-empresarios, pseudo profesionales o pseudo-profesionales.

También hay que recordar que se admite la grafía sin p-, aunque la Real Academia Española la prefiere y es la empleada en el uso culto. Sin embargo, hay dos excepciones seudónimo y seudópodo, que se escriben normalmente sin p-.

La Fundéu BBVA advierte, pues, que el prefijo pseudo- se escriba unido al nombre al que antecede y preferentemente con p-. (Tomado de www.fundeu.es)

05/01/2009 GMT 1

El ídish defiende su nombre

mediaz @ 13:51
Por Jaime Marín*

La adopción del vocablo yidis como nombre de la lengua de los judíos asquenazíes en el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD), provoca el rechazo de sus hablantes, que reivindican su denominación histórica: ídish. La decisión, ahora en revisión, contradice el principio de que "la norma surge del uso comúnmente aceptado".


El caso merece ser analizado, ya que, más allá del equívoco, tomándolo desde un ángulo positivo el tema subraya el papel del DPD como "laboratorio" o "banco de pruebas" para compatibilizar norma y uso del español.

El Instituto Judío de Investigaciones (IWO), con sede en Buenos Aires, solicitó a la Academia Argentina de Letras (AAL) el reemplazo de la denominación yidis del DPD, referida a la lengua popular y literaria de los judíos de Europa central y oriental (asquenazíes)— y sustituirla por ídish, su nombre habitual en el mundo hispanohablante.

El DPD optó por la adaptación gráfica de la voz inglesa yiddish, tomada, a su vez del adjetivo alemán jüdisch (‘judío’). Lo correcto hubiera sido adoptar la voz original sin interferencias de terceras lenguas, es decir, reproducir la pronunciación de la palabra original, no inglesa ni alemana, sino propiamente ídish. O sea, cómo designan dicha lengua sus hablantes y la sociedad en general.

El equívoco quizá derive de haberse decidido en un ámbito con nula presencia del ídish en su historia, como es España, donde hasta su expulsión, en 1492, los judíos hablaban judeoespañol o ladino.

Inicialmente, la RAE sostuvo que la terminación "sh" no responde a las normas fonológicas del castellano. Sin embargo, no había revelado similar prurito en casos como el náhuatl (lengua de la comunidad náhua de México) o el afrikáans (de la República Sudafricana), voces que ingresaron directamente al DRAE tal como las pronuncian sus hablantes.

El DPD define norma como "el conjunto de preferencias lingüísticas vigentes en una comunidad de hablantes, adoptadas por consenso implícito entre sus miembros y convertidas en modelos de buen uso. (…) La norma surge del uso comúnmente aceptado y se impone a él, no por decisión o capricho de ninguna autoridad lingüística, sino porque asegura la existencia de un código compartido que preserva la eficacia de la lengua como instrumento de comunicación". (Diccionario Panhispánico de Dudas, "Norma Académica", Ed. Santillana 2005, p. XIII-XV). Por lo cual, la voz yidis se aleja de la doctrina enunciada por el propio DPD para el tratamiento de un vocablo o giro.

Asimismo, el IWO considera impropia la cita —de autor español— que respalda la definición del lema en el DPD: "El yidis es el idioma que hablaron los judíos". Señala que la formulación en tiempo pasado presupone su extinción. Por cierto, el Holocausto, al segar la vida de dos tercios de la población judía europea, dio un golpe demoledor a su idioma, pero este sigue siendo materia cultural viva en todo el mundo. En 1978, el escritor polaco-norteamericano Isaac Bashevis Singer (1904-1991) recibió el Premio Nobel de Literatura por su vasta obra escrita totalmente en ídish, y sólo autorizó las traducciones realizadas a partir de esa lengua, nunca del inglés.

Hay que subrayar que la cuestión atañe en especial a la AAL, pues en la Argentina reside la comunidad ídish más numerosa del universo del español (unas 220 000 personas, en su mayoría asquenazíes), y es donde, obviamente, existe el mayor caudal de registros sobre el nombre y empleo de su lengua. Incontables referencias literarias (de Jorge Luis Borges, entre ellas), de la prensa gráfica, etc. a través de los años, testimonian el uso generalizado del nombre ídish (también idish o idisch). En el ciberespacio, los datos son elocuentes: al redactarse esta nota el buscador Google ofrecía más de 44 000 páginas en español de "ídish", y 12 600 Yahoo! Por eso, el centro de investigación judío es concluyente: "sin excepción, en ningún ámbito del español jamás se empleó la voz yidis, y muy difícilmente se haga en el futuro". El reclamo fue cursado a la RAE, y en un plazo relativamente breve el Instituto de Lexicografía de la corporación señera del español respondió con dos comunicaciones que alientan la posibilidad de una feliz resolución de la cuestión. Será una nueva oportunidad para alinear las palabras con los hechos, o sea, la doctrina con la realidad del idioma.

* El periodista Jaime Marín es director de la revista Idiomas y Comunicación. En 2008 recibió un Diploma Honorífico de la Academia Argentina de Letras.

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