Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

letraSSueltas
Desde Santa Clara, Cuba.

Categoría: Del lenguaje

19/12/2008 GMT 1

Más que palabras

mediaz @ 04:52

Gerardo Muñoz compara términos latinoamericanos y españoles en Glosario panhispánico del amor y el sexo

Por C. Martínez

Gerardo Muñoz, autor del glosario panhispánico del amor y el sexoAunque parezca chocante, Gerardo Muñoz se ha leído cuatro veces el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Por eso quizá decidió dedicar un libro a recopilar términos recogidos en ese volumen relacionados con el amor y el sexo, además de completarlos con los utilizados en otros países latinoamericanos y compararlos.

Como resultado de este proceso de estudio surgió Glosario panhispánico del amor y el sexo, un libro publicado por Ediciones de la Torre que se acaba de presentar en la Feria de Guadalajara (México) y que el autor define como "un divertimento".

"No es un diccionario al uso, he recogido más de 2 000 palabras de la RAE relacionadas con esos temas y cerca de 800 de otras publicaciones, casi todas americanismos". Elegir el amor y el sexo se debe, según Muñoz, a que "entre los diferentes países hispanohablantes hay diferencias lexicográficas grandes, y en estos dos temas pueden dar lugar a malentendidos".

Su objetivo ha sido "contribuir a ampliar nuestro vocabulario y hacerlo de una forma divertida". De hecho, se recogen diferentes acepciones de palabras como "coño". "A diferencia de su significado en España, en Venezuela significa un tipo, un individuo; en Chile, un español; en Ecuador, Bolivia y Perú, tacaño. O cuero, que en México significa mujer guapa; en Colombia, mujer fea; en Venezuela, querida, y en la República Dominicana, prostituta".

Además, Gerardo Muñoz ha remitido un informe a la RAE en el que hace alusión al carácter machista de muchas de las acepciones recogidas en el diccionario. Así, "gozar" es "conocer carnalmente a una mujer" (no a un hombre) o la diferencia en las definiciones de "fulano" y "fulana".

(Tomado de www.informacion.es)

Seguir leyendo el resto »

16/12/2008 GMT 1

El habla del Ecuador

mediaz @ 14:30

Por Plutarco Naranjo

mapa de EcuadorEl español, según la Real Academia, es “la lengua común de España y de muchas naciones de América, hablada también como propia en otras partes del mundo”. En las tareas que la institución lleva adelante respecto a la lengua española, colaboran más de veinte academias latinoamericanas, y la ecuatoriana es la segunda más antigua aceptada por la Academia española como asociada suya.

Huelga decir que el español es la lengua común en nuestro país, y es además, según la Constitución Política, la lengua “oficial”. La utilizamos en el habla, en la escritura, en la enseñanza escolar y universitaria, en documentos oficiales y ahora en internet. Pero existe un habla que vive y evoluciona libremente en cada país, un habla de la cotidianidad y que posee enorme riqueza y creatividad.

Numerosos objetos, sobre todo, de uso personal o doméstico, tienen nombres diferentes en distintos países: las “invisibles” que aquí usan las mujeres para sostener el pelo, en Colombia se llaman pinzas; los broches o gemelos, mancornas; las computadoras aquí, ordenadores en España; la zanahoria blanca, arracacha en Venezuela. En otros casos, la palabra es la misma, pero puede tener significado distinto y hasta afrentoso. En España, culo es palabra castiza y de uso común, entre nosotros es palabra grosera y puede resultar insultante. Nosotros usamos la palabra nalgas, pero en Argentina ese término resulta rudo y vulgar. En Ecuador, para elogiar a un orador elocuente se le dice: “pico de oro”. Diviértase el lector imaginando qué reacción causaría tal expresión en Chile, donde “pico” designa el órgano masculino.

Pues bien, los vocablos propios de cada país constituyen los ecuatorianismos, colombianismos, mexicanismos y demás. Algunos han sido incorporados al diccionario de la Academia. La gran mayoría, sin embargo, permanecen fuera del diccionario, pese a que son de frecuentísimo uso popular y cotidiano.

En días pasados y en relevante acto se presentó la obra: El habla del Ecuador. Diccionario de ecuatorianismos, en tres gruesos volúmenes, que contienen 6 800 entradas (palabras o expresiones utilizadas en Ecuador). Se trata de la culminación de un trabajo minucioso, paciente, de toda una vida, del Dr. Carlos Joaquín Córdova, quien por largos años de acertadísima actividad, ha dirigido la Academia Ecuatoriana de la Lengua y ha merecido además la membresía de la Real Academia Española.

En el pasado han aparecido diversos trabajos sobre ecuatorianismos, pero de alcance limitado. La obra del Dr. Córdova es la más extensa y explicativa. No obstante, según el autor, no está completa. Él mismo tiene ya más de 1 000 entradas nuevas, para otro volumen.

Aparte de representar un acucioso esfuerzo de recolección lexicográfica, el diccionario del Dr. Córdova ha demandado de serias investigaciones y de un prolongado trabajo de comparar y cotejar cada palabra, cada expresión, con otras palabras y expresiones de nuestra lengua. El resultado muestra la capacidad creativa de nuestro pueblo, de su habla, la riqueza de matices de sentido y significado con que se expresa, se comunica y vive en sociedad.

(Tomado de http://www.eluniverso.com)

 

Seguir leyendo el resto »

10/12/2008 GMT 1

El maravilloso “orita” mexicano

mediaz @ 21:39

Por Marcos Winocur*

Orita. Diminutivo de “ahora”.

Significado: en lugar de limitarse a la inmediatez, como el vocablo “ahora”, del cual proviene, trasciende al futuro y con carácter incierto. “Orita” tanto puede significar un plazo de minutos, días, años, o bien... nunca. Esta plasticidad lo hace único entre los idiomas del mundo e incógnita para la lingüística. 

“Orita” es el tragaldabas del tiempo en los mares de la incertidumbre, con él caducan todos los plazos a la vez que todos los plazos son posibles y también esa eternidad negativa que es el “nunca”. Y entonces los mexicanos proclaman: ¡Victoria sobre Mister Tiempo! Ya no volverá a asustarnos. Como si fuera un “vade retro, Satanás”, le espetamos: “¡orita!” 

Y luego, la variante del “orita vemos”. A más de la incertidumbre, establece la condición para la existencia del “orita”: el “vemos”. Es decir, si el plazo por fin se cumpliera, todavía quedaría por examinar el fondo de la cuestión... “ya veremos” si tienes razón, no creas que esta resulta automática al cumplimiento del plazo, no, chiquito, no. 

Comprendo que el visitante extranjero al comienzo se sienta un poco desorientado. Gente de letras como Bretón y Artaud salieron maravillados diciendo que México es “un país surrealista”, ellos, que estaban en esa onda. Nada como el tratamiento “tragaldábico” del tiempo mexicano, se diría ilustrado por Dalí, el pintor surrealista. Me refiero a los relojes derretidos, motivo recurrente en sus cuadros. 

Y bien, el visitante extranjero, si recibe por respuesta un “orita” o un “orita vemos” debe dar al interlocutor una sopa de su propio chocolate, exclamando: “¡no: orita, no! ¡Orita mismo!” más un gesto afirmativo de su índice. 

Otras expresiones de la familia del “orita”, también de uso frecuente, donde se aplica idéntico principio de postergación: al ratito, ya mero, no me tardo, mañana te pago, la última y nos vamos, luego-luego, y una que es joya de barroquismo: “es casi seguro que ya merito”. 

Esta plasticidad del idioma, esta manera de desordenar el tiempo y no tomarlo en serio, de derretir los relojes, reitero, es una de las virtudes del español hablado en México, y resulta un buen antídoto en una época cargada de ansiedades. 

Orita vemos. 

* Es argentino y reside en México.

(Fuente: Argenpress Cultural)

Seguir leyendo el resto »

09/12/2008 GMT 1

¿«Papás Noeles» o «Papás Noel»?

mediaz @ 03:10

Papá NoelLa Fundación del Español Urgente aclara que la forma correcta de hacer el plural de Papá Noel es Papás Noel, mientras que si se opta por la forma papanoel, como nombre común, recomienda el plural papanoeles.

En principio ese nombre no debería presentar problemas para formar su plural, pues solo hay un Papá Noel, pero la realidad es que en las fechas que se aproximan veremos muchos muñecos que lo reproducen y muchos actores disfrazados que lo representan en los grandes almacenes o en las calles.

Y ya comienza a oírse en algunos noticieros de radio y televisión que los escaparates de los comercios se llenan de esos muñecos, y al mencionarlos surge la duda de cómo debe hacerse el plural de Papá Noel: ¿los Papá Noeles, los Papás Noel, los Papá Noel o los Papás Noeles?...

Ante esa situación, la Fundéu BBVA recomienda que se prefiera la forma Papás Noel, en la que solo se hace el plural del primer elemento del nombre y se deja invariable el segundo, pues funciona como si fuese un apellido.

Además es posible, cuando nos refiramos a los muñecos o a los actores (o los padres) disfrazados, optar por la forma un papanoel, con minúscula, por tratarse ya de un nombre común, cuyo plural no plantea ningún problema: los papanoeles.

(Tomado de www.fundeu.es)

Seguir leyendo el resto »

08/12/2008 GMT 1

Refranero chino

mediaz @ 17:53

Por Juan Morales Agüero

chinaLa simpatía por la jarana clasifica como un rasgo consustancial a la idiosincrasia criolla. Sobre el asunto existe una obra de Jorge Mañach titulada Indagación del choteo, algo considerado por el autor como la condensación de la ligereza, el ingenio, la gracia, el humor, la rebeldía y la burla desenfrenada con que el cubano resuelve sus problemas, tanto personales como sociales. 

Ahora cuando recibimos con honores al máximo dirigente chino, y acogemos con amor a miles de estudiantes, pienso en cuánto ha tributado ese inmenso país al arraigo de nuestra cultura popular. Sus primeros hijos —206 culíes— nos llegaron por La Habana en 1847, a bordo de la fragata Oquendo, y continuaron llegando en los años siguientes. Se calcula que por cada diez que lograron echar pie a tierra, uno falleció en la travesía. 

El humor criollo se cebó durante muchísimos años en estos humildes inmigrantes de ojos rasgados. Tanto que buena parte del refranero popular los tiene a ellos por protagonistas. Faltos de la picardía insular, los asiáticos resultaron blanco fácil de las bromas desde sus oficios de verduleros, sastres, lavanderos y domésticos. 

Tal vez no existan en Cuba muchos refranes tan populares como este: «¡A ese no lo salva ni el médico chino!» ¡Pobre de su infeliz destinatario! Significa que nadie podrá salvarlo. Dicen que, en efecto, hubo en la Isla un médico chino llamado Cham Bom Biam, cuyos aciertos lo hicieron famoso en todo el país, pues curaba a enfermos que habían sido descartados por otros colegas suyos. El pueblo acuñó la frase, que ya no se detuvo hasta devenir refrán. 

Durante mi etapa de estudiante de la enseñanza primaria tuve una caligrafía horrible. Recuerdo que una de mis maestras, exasperada de impotencia ante mis torpes garabatos, solía decirme en tono de crítica: «Ay, chico, tú parece que escribes en chino». Sospecho que mi ¿letra? le sugería los caracteres del alfabeto de esa gran nación asiática. Pero, ¿y por qué no los del japonés o el árabe? 

Otro aforismo que no pierde vigor se relaciona con quienes andan de tropiezo en tropiezo en materia de fortuna. Todavía lo escucho por ahí a cada rato. «¿Así que se te volvió a perder la billetera con los documentos? Oye, despójate, mi´jo, que traes un chino atrás». Nadie ha podido establecer el origen de esta frase de pésimos augurios. Y aquí se repite el fatalismo del gentilicio. 

Las preguntas difíciles crean situaciones embarazosas. Los cubanos esquivamos sus acometidas con una elegante verónica. Imagínese que alguien lo inquiera acerca de la cantidad de bicicletas que hay en el archipiélago. «Oiga, compadre, usted me la ha puesto en China», responderá. Aquí, obviamente, China funciona como sinónimo de lejanía. ¡Sugiere que resulta casi inalcanzable la respuesta! 

Sin embargo, no acabo de comprender por qué algunas personas utilizan la expresión «me quedé en China» cuando no logran entender las esencias de un problema o la explicación de un fenómeno. Mi desconcierto aumenta si le echan mano al enunciado «...lo engañaron como a un chino» para ilustrar con su capacidad de sugerencia una tomadura de pelo o una artimaña a partir de la buena fe. 

El amor no ha estado ajeno a la «influencia» asiática en algunas de sus manifestaciones. Ya pasó de moda, pero personas que rebasan las seis décadas de vida me aseguran que cuando ellos eran jóvenes se utilizaba la frase «tirar chinitas» para referirse al galanteo previo a la declaración amorosa. Vaya, algo así como el fuego artillero antes de la acometida final. También lo «chino» está presente al describir la belleza de una mujer. «Oye, socio, qué clase de china está puesta para mí...», dicen todavía por ahí. 

Hay más, mucho más, de la presencia china en nuestro discurso cotidiano. Los frijolitos chinos y la salsa china acompañan el menú criollo hace ni se sabe cuánto tiempo. Las damas chinas y los palitos chinos distrajeron el aburrimiento en alguna etapa de la vida. La corneta china hace arrollar al más pinto detrás de una conga. Y al que más o al que menos la mamá o la tía lo entretuvo en la niñez con aquella canción que decía «un chino cayó en un pozo...». 

Entonces, ¿hay o no hay de chino en nuestra cultura popular?

(Fuente: Juventud Rebelde)

Seguir leyendo el resto »

07/12/2008 GMT 1

El sexo y la lengua en Guadalajara

mediaz @ 14:24
José Ramón Peña, EFE


Por qué un español "coge" el avión y un mexicano nunca lo haría, o cómo ha de gemir un hispanohablante para no confundir a su amante, fueron algunos de los apuntes didácticos de la charla "El sexo en la lengua", celebrada hoy en la XXII Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

"¿Con cuántos 'testículos' escribimos?", preguntó la escritora argentina Luisa Valenzuela al juvenil auditorio (la media de edad rondaba los 20).

La autora dedicó su reflexión a la pérdida del simbolismo de algunas palabras con connotaciones sexuales: para ella, ser "boludo" (tonto) en Buenos Aires perdió el encanto.

No faltaron en la charla los tabúes del español en los distintos países: así, en Argentina, reseñó Valenzuela, no son aconsejables términos como "concha" (vagina) o "tortillera" (lesbiana).

En cambio, en México la primera es hallada en las rocas junto a la orilla del mar, sin posibilidad de goce sexual alguno, y la segunda es una persona que desempeña el noble oficio de fabricar tortillas (tortas) de maíz y harina.

Mexicanos y argentinos comparten algo que les diferencia de los españoles: toman el tren, el taxi y el teléfono, pero no lo "cogen". Lo que en España es acción de agarrar o asir, en México y Argentina se entiende como realizar el acto sexual.

Según Concepción Company, integrante de la Academia Mexicana de la Lengua, en algunos documentos del final de la Colonia en México ya puede verse el cambio de significado.

"Que más hombres la cogieron, que indios bárbaros murieron cuando conquistó Cortés", rezaba un texto de la Inquisición sobre una prostituta, presentado por la académica como ejemplo.

Company criticó también que haya "malqueridas" y "malcogidas", pero que no existan sus antónimos ni sus equivalentes masculinos.

Seguir leyendo el resto »

06/12/2008 GMT 1

¡Pobre ortografía!

mediaz @ 15:00

De la sección La Parada, por Rayma Elena


Mis oídos no han dejado de asustarse en los últimos días. No solo por las llamadas «malas palabras», que efectivamente, las dicen bien, alto y claro, lo mismo hombres que mujeres. Mis sustos recientes son otros: las tantas «buenas palabras» que son dichas alto, claro, pero mal, muy mal.

 

Es como si cobrara vida un lenguaje fósil, que había quedado reservado para chistes o caracterizaciones (a veces pasadas de moda) de los guajiros de antes. Sin embargo ahora, con voces jóvenes y en las ciudades, nos dan coletazos algunos de estos dinosaurios del lenguaje.

 

Quisiera referirme a ellos sin escribirlos; no reproducir el error, como aconsejan las normas.

¿Qué le diría, entonces, a una muchacha sin edad siquiera para olvidar lo que aprendió en la primaria, y que, entonces, parecía haber aprendido poco?

 

Primero, que el verbo «haber», en presente del modo subjuntivo se conjuga así: haya, hayas, haya, hayamos (que es llana y no esdrújula como algunos quieren pronunciarla)… También le recomendaría buscar en Había una vez —aquella recopilación de Herminio Almendros que tantos hemos leído—, el poema Una niña: 

Conozco una niña/ Sumamente bella./ Tiene ojos azules,/ melenita crespa,/ purísimos labios,/ manitas de seda/ pero dice haiga./ Y –enconde– y agüela.../ ¡Pobrecita niña!/ ¡Tan linda y tan fea!

Lo recuerdo con gratitud porque me ayudó a no ser nunca tan fea como aquella hermosa pequeña. Porque, la lectura —como expresó un lector en el foro de la edición digital de Vanguardia— es «una vía para mejorar o erradicar los errores ortográficos».

Dicen que cuando se habla no hay faltas de ortografía, y más en Cuba, donde no marcamos las diferencias entre la «s», la «c», la «z». Pero, al oído, las incorrecciones en el uso del idioma son tan desagradables como en el papel.

Hace solo unos días, un jovencito disparó su mortífero arsenal léxico, cuando en medio de un chiste, una y otra vez quiso decir «vengamos», pero su lengua se empeñó en acentuarle la «e».

El muchacho era de una generación posterior a la de los que nos criamos escuchando a la cotorrita advertirle a Paco Perico que «díceselo era un barbarismo de muy mal gusto», que «la palabra correcta es: díselo». Cuando fueron niños, tampoco vieron el mensaje de animados que aclaraba que «afortunadamente no hubo heridos».

Ellos son de una época tecnológica y culturalmente superior, pero en la que —contrario a lo que hubiéramos pensado— quizá haya que recurrir a esos u otros muñequitos, antes de que desafortunadamente, «hubo», «vayamos», «vengamos»… sigan resultando heridos en el habla cotidiana.

No solo los verbos viven una mala racha. Algo le ha sucedido a la envidia, ese malsano sentimiento que debía desaparecer; ¡pero no matándole la «e» y poniéndole una «i», y no porque se refieran al latín invidĭa ni a Invidia, la diosa que en la mitología romana personificaba la venganza y los celos. 

«La ortografía —leo en nuestro foro— es una carta de presentación, algo que le está dando información a quien lee sobre el nivel cultural de quien escribe.»

Cuando escribimos, todavía algunos se toman el tiempo para ir al diccionario y acudir a alguien que le corrija los errores. ¿Pero cuando hablamos?

No quisiera seguir escribiendo más errores con tinta y en papel. Así que cerraré con un consejo recibido (por supuesto, que no de un médico): «¿Por qué no haces un ciclo de asteroides?» Entonces, ¿para la alergia es efectivo tomar un catalejo y mirar los cuerpos planetarios?

Quizá no cure, pero tampoco sería tan nocivo como, en lugar de un «ciclo», ingerir un «siglo» de cierto medicamento.

Los ejemplos no dejan duda: la escuela, la familia, los medios de comunicación y otras instituciones culturales… tenemos que aplicar una medicina para evitar estos terribles ruidos en los oídos.

(Tomado de Vanguardia del 6 de diciembre de 2008)
 

Seguir leyendo el resto »

05/12/2008 GMT 1

Sobre algunas palabras derivadas de nombres propios

mediaz @ 02:14

palabrasA continuación se recoge una serie de palabras que, provenientes de nombres propios, han protagonizado la curiosa evolución de convertirse en sustantivos comunes para nombrar desde una enfermedad (alzhéimer), un invento (el voltio, la guillotina), una teoría filosófica (plátonico), hasta un útil doméstico (quinqué), y pasar así a formar parte del vocabulario popular.

La Enciclopedia de los nombres propios, de Josep M. Albaigés (Barcelona: Planeta, 1995), será la referencia del contenido.

fucsia

Fucsia es una planta de adorno, procedente de América Meridional, con flores colgantes de color rojizo, de diversos matices, que da nombre al color rosa fuerte. El científico francés Charles Plumier descubrió este arbusto en la cidudad caribeña de Santo Domingo, y lo llamó fucsia en memoria de Leonhard Fuchs, un famoso botánico alemán (1501-1566).

charlatán

El Diccionario académico define esta palabra como: «Que habla mucho y sin sustancia», «Persona que se dedica a la venta ambulante y anuncia a voces su mercancía»… El vocablo procede del italiano ciarlatano y, al parecer, alude a Latán, un famoso sacamuelas y curandero, a cuyo paso por París gritaba la gente «¡Voilá, le char de Latan!».

condón

El Diccionario académico define este término como preservativo, «funda fina y elástica para cubrir el pene durante el coito, a fin de evitar la fecundación o el posible contagio de enfermedades». La palabra deriva del latín condere, «contener». Y aunque varios autores atribuyen su invención a un higienista inglés llamado Condom, que confeccionaba este artilugio con tripa de animal para uso del rey Carlos II de Inglaterra, nuestro autor de referencia, Josep M. Albaigés, señala al médico italiano Gabriele Fallopio (1550) como inventor del condón.

sándwich

«Emparedado hecho con dos rebanadas de pan de molde entre las que se coloca jamón, queso, embutido, vegetales u otros alimentos». Esta pieza alimentaria tomó su nombre actual por el político inglés y jugador empedernido John Montagu (1718-1792), cuarto conde de Sandwich, que para no perder tiempo mientras jugaba a las cartas se alimentaba con rebanadas de carne empanadas. Pronto cundió la costumbre de preparar esta clase de comida al estilo «Sandwich».

panfleto

Es un escrito de corta extensión sin encuadernar, cuyo nombre se cree que alude al título de un breve poema del s. XII en latín Pamphilus seu De Amore («Pánfilo, o Enamorado»), una de las primeras publicaciones de que se tiene noticias, y que circuló en Inglaterra con gran éxito durante la Edad Media traducido al inglés como Pamphlet.

morfina

«Alcaloide sólido, muy amargo y venenoso, que cristaliza en prismas rectos e incoloros. Se extrae del opio, y sus sales, en dosis pequeñas, se emplean como medicamento soporífero y anestésico». El nombre de esta droga narcótica adictiva alude al dios de los ensueños, Morfeo, hijo de Hipnos (dios del sueño) y de Nix (diosa de la noche), en la mitología griega.

bechamel, besamel o besamela

La bechamel es una «salsa blanca que se hace con harina, crema de leche y mantequilla», que como otros términos culinarios tiene origen francés. Al parece fue Louis de Béchameil, marqués de Nointel (1636-1703), financiero y cocinero del rey Luis XIV, quien inventó esa salsa conocida con los nombres de bechamel, besamel y besamela.

campana

Este término que el Diccionario académico define como «Instrumento metálico, generalmente en forma de copa invertida, que suena al ser golpeado por un badajo o por un martillo exterior», debe su nombre a la ciudad italiana de Campania, en donde, según se dice, introdujo su uso San Paulino de Nola, que convocaba a los fieles a la iglesia con un instrumento de percusión.

hermético

El Diccionario académico define este adjetivo como «Que se cierra de tal modo que no deja pasar el aire u otros fluidos», «Impenetrable, cerrado, aun tratándose de algo inmaterial». Este término procede del nombre griego «Hermes». El autor Josep M. Albaigés relaciona su origen con la alquimia medieval que aplicaba este nombre a los cierres absolutamente sellados, por referencia al dios Hermes Trismegisto, su supuesto inventor, patrón de la alquimia.

rebeca

«Chaqueta femenina de punto, sin cuello, abrochada por delante, y cuyo primer botón está, por lo general, a la altura de la garganta». Alude a la protagonista de la película Rebeca, quien vestía ese tipo de chaqueta. Esta obra cinematográfica, inspirada en una novela de Daphne Du Maurier, fue dirigida por Alfred Hitchcock en 1940.

chaqueta

Esta palabra tiene origen francés jaquette; y alude a la prenda que usaban los campesinos en Francia, a los que se conocía popularmente como jacques por la abundancia entre ellos del nombre propio Jacques (Jacobo, Santiago, Jaime).

Según el Diccionario académico este término también se usa en México como sinónimo de masturbación. Al parecer, proviene de «chaira» (de origen gallego), que es una cuchilla curva utilizada por los zapateros para cortar la suela de los zapatos que reparan.

pamela

«Sombrero de paja, bajo de copa y ancho de alas, que usan las mujeres, especialmente en el verano», así define el DRAE este término inspirado en Pamela, nombre de la protagonista —quien llevaba un sombrero de ese tipo— y título de la obra del novelista inglés S. Richardson. Pamela se forjó con las palabras griegas pan-meli, «todo miel», es decir, mujer todo dulzura.

magdalena

«Bollo pequeño, hecho y presentado en molde de papel rizado, con los mismos ingredientes que el bizcocho en distintas proporciones»; según el DRAE esta denominación parece que alude a Madeleine Paumier, cocinera francesa a la que se atribuye la invención de ese dulce.

Josep M. Albaigès cree, sin embargo, que quizás su nombre procede de que se emplea para mojar, con lo que gotea, recordando los lloros de la santa arrepentida María Magdalena.

leotardo

«Prenda, generalmente de lana, que cubre y ciñe el cuerpo desde la cintura hasta los pies». Originada en la malla muy ajustada que cubría las piernas y la mayor parte del torso, inicialmente diseñada y usada por el acróbata francés Jules Léotard (1842- 1870), persona de gran popularidad en su época, perfeccionador del salto mortal.

juanete

El Diccionario académico define este término como «hueso del nacimiento del dedo grueso del pie, cuando sobresale demasiado». Era costumbre de antaño llamar coloquialmente «Juan» a la gente del campo, y eran precisamente esas personas rústicas quienes más padecían esta pequeña malformación del pie. De ahí que se atribuyera al hombre del campo ser juanetudo.

diésel

Según del Diccionario académico «motor diésel» es 'El de explosión que utiliza gasóleo como carburante, el cual se inflama por la compresión a que se somete la mezcla de aire y combustible en el cilindro, sin necesidad de bujías'. Fue inventado en 1892 por Rudolf Diesel (1858-1913), ingeniero nacido en París, de padres alemanes, que lo desarrolló en la factoría Krupp, de Essen (Alemania).

cursi

«Dicho de una persona: Que presume de fina y elegante sin serlo». Esta palabra parece proceder del apellido transliterado de la familia gaditana Sicur. Algunos estudiosos coinciden en que este término alude a las hijas de un popular sastre de la ciudad andaluza de Cádiz, que vestían con lujosas ropas y hablaban un lenguaje especial para aparentar más de lo que eran. Otras fuentes creen que es un arabismo, evolución de la palabra árabe marroquí kúrsí.

cesárea

El Diccionario acádemico define «operación cesárea» como 'la que se hace abriendo la matriz para extraer el feto'. Procede del latín cissus, «cortado», y se relaciona con Cayo Julio César (100-44 a.C.), quien nació por este procedimiento, según cuenta la leyenda.

boicot

Charles Cunningham Boycott, nombre del primer administrador en la provincia irlandesa de Mayo, donde los independentistas promovieron contra él una campaña de aislamiento en 1880, excluyéndole de toda actividad social y comercial.

Desde entonces, boicotear significa «excluir a una persona o a una entidad de alguna relación social o comercial para perjudicarla y obligarla a ceder en lo que de ella se exige».

academia

Con esta palabra denominamos a una 'sociedad científica, literaria o artística establecida con autoridad pública'. Viene del griego akadémeia, jardín donde enseñaba Platón, por alusión al nombre de su propietario, Akademos.

agosto

Es el 'octavo mes del año. Tiene 31 días'. Debe su nombre al primer emperador romano, Octavio Augusto, quien imitó el ejemplo de su tío Julio César para dar a uno de los meses del año su propio nombre.

amazona

Se llama así a la 'mujer que monta a caballo', por alusión al pueblo de las Amazonas, supuesta raza guerrera imaginada por los antiguos, que derivaban su nombre de a-mazos, «sin pecho», por el hábito de amputarse uno de ellos para poder disparar bien el arco.

(Tomado de www.fundeu.es)

Seguir leyendo el resto »

03/12/2008 GMT 1

«Hola, ¿qué tal?», un curso que enseña castellano por televisión e internet

mediaz @ 03:17

«Hola, ¿qué tal?», el saludo más pronunciado en español, está a disposición de quien desee conocer esta lengua en cualquier parte del mundo, a través de un curso por internet y televisión, que, según las previsiones de sus promotores, contará con un millón y medio de alumnos en tres años.

La sede del Instituto Cervantes en Madrid acogió la presentación de este curso de español por televisión e internet con tecnología 2.0, desarrollado por el propio Cervantes, Radio Televisión Española (RTVE), el Gobierno de La Rioja, y los grupos editorial SM y bancario BBVA.

«Hola, ¿qué tal?» comenzará a funcionar en enero a través del Canal Internacional de Televisión Española (TVE), aunque su portal de internet (www.holaquetal.com) ya está en marcha, y en él se impartirán clases de español mediante avanzados soportes tecnológicos y materiales de alta calidad didáctica.

Entre los diferentes servicios y materiales del curso se incluyen 208 programas de televisión de quince minutos de duración cada uno, 8 000 pantallas de actividades interactivas y multimedia, 9 libros virtuales (tres por curso) editados por SM, tres Guías del estudiante con consejos para un óptimo aprovechamiento del material, y una página de internet realizada por Servitecsa Grupo BBVA.

Gracias al servicio de tutorías individuales, los alumnos podrán practicar el español a través de chat, videoconferencia o por teléfono con un tutor personal, con quien podrán mantener conversaciones, revisar ejercicios o resolver sus dudas.

El primer curso académico del programa será presentado por la española Laura More y el venezolano Gerardo de Pablos, quienes compartirán pantalla con seis actores de distintos países de habla hispana con la intención de que el curso dé cabida a todos los rasgos fonéticos que engloba la lengua española.

En total habrá 23 programas por trimestre, uno de presentación, 18 temas del curso y 4 de repaso, hasta completar los 69 programas por año, de un curso que tendrá partes de acceso gratuitas y otras de pago.

La directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, destacó como virtud del curso la de promocionar el idioma español allí donde no pueda estar presente el Cervantes, y expresó la necesidad de hacer un buen uso de las nuevas tecnologías «para no perder nuestro futuro: los jóvenes, que hoy día viven enganchados a todo lo audiovisual».

Caffarel defendió la utilización «deliberada» en el curso de otros acentos no procedentes de España, al considerar que el hecho de que 450 millones de personas hablen español con diferentes acentos «enriquece el idioma».

El presidente de la Corporación RTVE, Luis Fernández, dijo que el compromiso del ente con este proyecto es «a muerte; hasta el final», por razones «de vocación, obligación y devoción» con la difusión y promoción del español en el mundo.

Pedro Sanz, presidente del gobierno regional de La Rioja, exaltó la condición de su comunidad como «cuna del castellano» que trabaja desde siempre en la protección del español, y recordó que la Fundación San Millán de la Cogolla es «un referente indiscutible» del español y «apéndice» de la Real Academia Española de la lengua. (Efe)

Seguir leyendo el resto »

27/11/2008 GMT 1

«A medida que» y «en la medida en que»

mediaz @ 02:06

La Fundación del Español Urgente llama la atención sobre la confusión habitual en los informativos de radio y televisión entre las expresiones a medida que y en la medida en que.

La expresión a medida que significa 'al paso que', 'según', 'al mismo tiempo que', 'a la vez que', y expresa una progresión paralela de dos acciones: «A medida que pase el tiempo irá remitiendo la crisis financiera».

La expresión en la medida en que significa 'en el grado en que', 'en la intensidad en que', y tiene un sentido condicional que nos muestra una relación de dependencia o condicionamiento entre dos oraciones: «El Gobierno ayudará a las empresas de transporte en la medida en que se cotice el barril de petróleo»; «Las ayudas serán eficaces en la medida en que las cuantías sean las adecuadas».

No son correctos los siguientes usos de en la medida en que: «Cualquier información que tenga relación con los hechos se conocerá en la medida en que avance la labor investigativa»; «Solo un tres por ciento del electorado británico pertenece a uno u otro partido político. Este volumen se reduce lógicamente en la medida en que se asciende hasta la cúpula del poder». En esos ejemplos debió emplearse la expresión a medida que.

Ante esa situación, la Fundéu BBVA recomienda que se preste atención a la utilización correcta de esas dos expresiones. (Tomado de www.fundeu.es)

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis