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Desde Santa Clara, Cuba.

Categoría: Del lenguaje

25/06/2008 GMT 1

¿Beijing o Pekín?

mediaz @ 17:53

chinaLos cambios de nombres de ciudades o países en los últimos años provocan no pocos dolores de cabeza. La geografía se complica para alumnos de primaria y secundaria en todo el mundo. Pero, sobre todo, las nuevas denominaciones plantean un problema geopolítico.

Abundan los ejemplos para ilustrar la necesidad de un "diccionario" de nombres geográficos. La capital de China es uno de ellos. Su nombre cambió de Beijing a Pekín en 1928, y en 1949 volvió al anterior, que había tenido desde el siglo XV y significa "capital del Norte". Pero lo cierto es que hoy aún se usan los dos nombres y reina la confusión sobre cuál es el correcto. Es más, algunos distraídos creen que se trata de dos ciudades distintas.

En el Diccionario panhispánico de dudas aparece: Pekín. El nombre tradicional en español para designar la capital de China es Pekín (también, raro hoy, Pequín). El nombre Beijing es resultado de la transcripción de los caracteres chinos al alfabeto latino según el sistema «pinyin», desarrollado en China a partir de 1958 con el fin de unificar los diversos sistemas de transcripción del chino aplicados por distintos países. Este sistema se puso en práctica oficialmente en 1979 y es hoy mayoritariamente utilizado por las agencias de prensa. No obstante, se recomienda usar en nuestro idioma el nombre tradicional español, cuyo gentilicio es pekinés (o pequinés, si se utiliza la grafía minoritaria Pequín).

Algo similar ocurre con la capital económica y financiera de la India, que de Bombay pasó a ser Mumbai en 1995, y retomó el nombre que tenía antes de que la rebautizaran los británicos.

Otro ejemplo es Leningrado, que volvió a llamarse San Petersburgo. Aunque por hábito, muchos siguen usando Leningrado. Hay más ejemplos en la ex Unión Soviética: en los 90, tras su disolución, la ciudad armenia de Leninagán volvió a llamarse Gumri, como otras que retomaron sus antiguos nombres.

La existencia de un manual que evite errores "es válida en términos prácticos, siempre que tenga la flexibilidad para admitir futuros cambios. ¿Qué ocurre si hay una revolución en un país y decide cambiar de nombre?".

Helen Kerfoot, responsable del Grupo de Expertos en Nombres Geográficos de la ONU, ha señalado la importancia, para fines cartográficos, de tener "un nombre para un lugar". Por cambios en el uso local o en las fronteras políticas, o reconocimiento de nombres indígenas, los mapas del mundo son permanentemente objeto de análisis y cuestionamientos".

La ex Yugoslavia es otro caso emblemático de transformaciones que repercutieron en los nombres. Croacia, Bosnia Herzegovina y Macedonia son naciones nuevas que muchos todavía no ubican en los mapas.

En Africa, varios países adoptaron nuevos nombres tras cambios políticos. El que alguna vez fue Zaire es ahora República Democrática del Congo. Recuperó este nombre en 1997, cuando el líder rebelde Laurent Kabila derrocó al dictador Mobutu Sese Seko.

Otro ejemplo conflictivo está en Israel. La ciudad que en castellano se conoce como Jerusalén, en hebreo se llama Yerushalayim. Y en árabe tiene otros dos nombres: Urshalim y Al-Quds. Cuál elegir no es sólo una decisión lingüística. Es una definición política.


Fuente: http://www.clarin.com

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24/06/2008 GMT 1

La ministra y la palabra «miembras»

mediaz @ 20:25

En un discurso deslizó intencionalmente la palabra «miembras». Se desató una increíble polémica en la que intervienen hasta integrantes de la Real Academia, ensayistas y grupos de apoyo al feminismo. Unos dicen que el lenguaje no lo acepta, y otro, que es puro machismo.

 

AídoUn gran revuelo y una acalorada polémica generó en España el uso de la palabra «miembras» en un discurso oficial. La atrevida fue la flamante ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que apeló a ese neologismo para referirse a las diputadas durante su primera visita al Parlamento para explicar los ejes de su gestión. Pronunció el término de la discordia soltando una pequeña risita. Las feministas lo tomaron como un guiño, pero la propia Aído poco después –y ante la andanada de críticas– dijo que había sido un lapsus, que la palabra se le había pegado porque recién acababa de llegar de Iberoamérica, donde –dijo– “es usual ese término”.

Pero la joven funcionaria no se amilanó y planteó que debería incluirse en el diccionario. Desde la Real Academia Española la defenestraron por la incorrección gramatical. Ella replicó que olía cierto tufillo «machista» en las apreciaciones de los guardianes de la lengua, pues «de los 43 miembros de la Academia solamente hay tres mujeres». Escritores como Julián Marías, el pensador Fernando Savater, lingüistas y feministas se sumaron al apasionado debate. Pocas veces se ha visto –-dicen en España– semejante alboroto a partir de un traspié con el lenguaje –intencional o no– de un(a) integrante del gobierno.

«Me parece increíble que una ministra tenga tan poco rigor, lo encuentro ridículo y negativo. La Academia no inventa, es un notario», sostuvo Ana María Matute, la única escritora que pertenece a la institución. La historiadora Carmen Iglesias y la científica Margarita Salas son las otras dos mujeres que se sientan en la RAE, donde el 93 por ciento es masculino.

Para la Academia el sustantivo «miembro» es un nombre común en género, esto es, un término que sirve para unas y otros (las miembros, los miembros). Pero, vale aclarar, no siempre fue así. Hasta 2005, la palabra «miembro» era considerada por la Academia un epiceno, un nombre asexuado, sin femenino ni masculino, como «víctima», «bebé» o «criatura».

El académico de la lengua Gregorio Salvador descartó de plano que «miembras» pudiera incluirse en el diccionario: «Eso solo se le puede ocurrir a una persona carente de conocimientos gramaticales, lingüísticos y de todo tipo. Además, en España no podemos decidir sobre una lengua que se habla en muchos países». Salvador aludió también a las referencias que hizo la titular de Igualdad al «Consejo de Ministros y de Ministras». «La lengua es un sistema económico de expresión y el masculino vale en este caso como término neutro que sirve para masculino y femenino», manifestó.

El momento en que la ministra de Igualdad utiliza el término del escarnio se puede ver en Youtube. Ahí, en el video, se ve claramente su risita cómplice al pronunciarlo. ¿Por qué, luego, lo habrá adjudicado a un desliz? Las miembras de Aído, curiosamente, no fueron incluidas en la transcripción de su discurso al ser consideradas «incorrectas» por los taquígrafos de la Cámara de Diputados. Las críticas le llovieron. Pronunciar esa palabra fue una «sandez» para el filósofo Fernando Savater, una muestra de «feminismo salvaje» para el escritor Juan Manuel de Prada. El escritor Julián Marías cree que la lengua «es libre» y que cada cual puede hablar como quiera, pero que una mujer pretenda que se diga «‘miembra’ es tan absurdo como si los hombres empiezan a pedir ahora que se diga ‘víctimo’ o ‘colego’». «Sería una estupidez», remató.

Las réplicas en defensa del «miembras» también arreciaron. «Estoy completamente de acuerdo, no sé por qué llama la atención, las mujeres también existimos», dijo Altamira González, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, una entidad española cuyo objetivo principal es promover la igualdad jurídica entre mujeres y hombres. «El lenguaje es algo que se puede modificar, no sé si ese ejemplo es el más afortunado, pero a mí hace años me cuestionaban que me llamara abogada en lugar de abogado», señaló Consuelo Abril, especialista en violencia machista y presidenta de la Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres. «Si es un lapsus, creo que es humano y hasta necesario. Llevamos demasiado tiempo invisibilizando a las compañeras», añadió Ritxar Bacete, de la Red de Hombres por la Igualdad.La presidenta de la Confederación de Mujeres en Igualdad del Partido Popular, Mercedes de la Merced, lo consideró, en cambio, «una forma ridícula de pervertir el lenguaje».

El sexismo del lenguaje comenzó a combatirse a nivel internacional a partir de la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en México en 1975. La Conferencia General de la Unesco, en 1987, recomendó «evitar el empleo de términos que se refieren a un solo sexo, salvo si se trata de medidas positivas a favor de la mujer», y en 1989 aconsejó el uso de lenguaje no sexista a los Estados miembros. En 1990, la Unesco emitió recomendaciones en ese sentido para los documentos de la organización. Ese mismo año la Unión Europea, a través del Consejo de Ministros del Consejo de Europa, aprobó una recomendación para avanzar en la eliminación del lenguaje sexista en los países europeos.

En Argentina, un proyecto de la senadora kirchnerista Marita Perceval que se encamina en ese sentido, tiene dictamen de la Comisión de Población y Desarrollo Humano. La iniciativa propone eliminar el lenguaje sexista de la administración pública nacional, y para eso establece que el Consejo Nacional de la Mujer elabore un manual de estilo con perspectiva de género para que se use en las producciones escritas en todos los niveles del Gobierno. Ya hay antecedentes de iniciativas similares en otros países como en España. La Asociación de Estudios Históricos sobre la Mujer de la Universidad de Málaga elaboró un Manual de lenguaje administrativo no sexista en colaboración con el Ayuntamiento de Málaga, que se comprometió en 2002 –cuando se publicó– a implementarlo en el ámbito público local. «La lengua española no es sexista, aunque sí lo es el uso que de ella se hace», señala el manual de Málaga. Pero «no hay que olvidar que la lengua evoluciona en cada época para responder a las necesidades de la comunidad que la utiliza, de ahí que en una sociedad como la nuestra, en la que se demanda una mayor igualdad entre los sexos, la lengua, como producto social, no solo ha de reflejar esa igualdad, sino contribuir a ella», destacan la autoras, integrantes de la Asociación de Estudios Históricos sobre la Mujer de la Universidad de Málaga.

El lenguaje puede modificarse: los neologismos que periódicamente son aceptados por la RAE dan cuenta de ese movimiento. Los nuevos términos se incorporan al diccionario a partir de la extensión de su uso. Para que se impongan, hay que decir una y otra vez «miembras»: si el vocablo pega, es cuestión de tiempo que se imponga. También es cierto que históricamente el lenguaje ha invisibilizado a las mujeres. Como muestra basta recordar el uso de «hombre» para referirse a la «humanidad». Los ejemplos son múltiples. El lenguaje puede parecer neutro, pero no deja de arrastrar ideología y construir la realidad. Y si no habría que preguntárselo a la dramaturga francesa Olympe de Gouges, que al percatarse en plena Revolución Francesa de que la Declaración de los Derechos del Hombre no las alcanzaba a ellas, publicó en 1791 su manifiesto «Los derechos de la mujer». Y terminó en la guillotina.

(Por Mariana Carvajal. Tomado de: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad)

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21/06/2008 GMT 1

Sobre el origen de algunas frases

mediaz @ 13:53

«…como el Gallo de Morón»

Entre los cubanos es popular la frase: "Se quedó como el Gallo de Morón, sin plumas y cacareando". Muchos piensan que se trata de un famoso gallo originario de Morón, provincia de Camagüey, Cuba. Pues bien, la historia es que el Gallo de Morón ni era un gallo, ni era de Morón, ni tuvo que ver con Cuba.

gallo de MorónSe trata de una leyenda del siglo XVI, cuando el recaudador de impuestos de Granada se presentó en Morón de la Frontera (Sevilla) a ejercer su oficio. Como el sujeto tenía aspecto de matón y forma de actuar muy grosera, se le bautizó como el Gallo de Morón.

Los moronenses se hartaron de sus desplantes y un buen día le atizaron una tunda de palos tan contundente, que este tuvo que marcharse de Morón sin atreverse a volver por más impuestos. De ese episodio surgió una copla popular que decía: Anda que te vas quedando/ como el Gallo de Morón/ sin plumas y cacareando/ en la mejor ocasión.

«la hora de los mameyes»

En el léxico cubano hay una frase que muchos usamos sin conocer su significado: la hora de los mameyes. Esta frase, según cuentan, se originó durante la toma de La Habana por los ingleses.

Durante ese episodio, los habaneros, con esa costumbre tan cubana de ridiculizar a los que no pueden vencer, dieron en llamar "mameyes" a los soldados ingleses por el color del uniforme que vestían: chaqueta roja y pantalón negro.

Por aquella época La Habana estaba rodeada por una muralla que la protegía de corsarios y piratas. Cada noche, a las nueve, se disparaba un cañonazo desde la fortaleza del Morro, para avisar a los habaneros que las puertas de la muralla se cerrarían durante la noche. Y como a esa hora los odiosos "mameyes" se hacían más visibles patrullando las calles, los habaneros bautizaron las nueve de la noche como "la hora de los mameyes".

«...ni el médico chino»

Se habla de un médico chino muy popular,  que acostumbraba recetar a sus pacientes una infusión de una planta a la que el chinito atribuía propiedades curativas maravillosas. Pero sucedió que uno de esos pacientes del mencionado médico chino murió al tomar el cocimiento de esa planta, y el chinito del cuento, con oriental parsimonia, sentenció: “Calamba, palece que ese palito son veneno”.

Otra versión más seria sobre el personaje señala que el verdadero médico chino vivió a finales del siglo XIX en Cuba. Al parecer llegó a La Habana en medio del gran auge migratorio proveniente de esa nación.

Cham Bom Biamera el nombre de este estudiante de Medicina en su patria. Llegó a Cuba con un contrato para realizar trabajos agrícolas en la zona de Coliseo, provincia de Matanzas. Nadie sabe bien cómo el chinito se las ingenió para continuar sus estudios, y una vez graduado empezó a practicar como médico rural en la misma zona donde antes laboraba la tierra. Poco a poco fue adquiriendo fama de buen médico y muy pronto el reclamo lo condujo a ejercer intermitentemente en La Habana.

De todo el país venían a su consulta, donde, se asegura, encontraban solución no pocos de los problemas que ya otros médicos habían desahuciado. Y así, al pasar de los años, el pueblo que es quien definitivamente lo convierte en una verdadera leyenda. Por eso, cada vez que se conoce de un enfermo que está muy mal o se hace referencia a alguien que se ha metido en camisa de once varas, la gente dice: “¡A ese no lo salva ni el médico chino!”.

Pero se cuenta que Cham Bom Biam no fue el único chino de notoriedad en el pasado, pues se recuerda también que, en los primeros años de la República y por las inmediaciones de las calles Zanja y Soledad, en pleno barrio chino habanero, consultó Ramón Lee, quien practicaba la acupuntura y otras técnicas de su cultura que, combinadas con su formación académica, le hacían obtener muy buenos resultados. Lamentablemente, un asunto amoroso alejó al destacado médico chino de nuestros predios.

 



 

 

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Escritura de prefijos y elementos compositivos

mediaz @ 01:56

Generalmente, los prefijos y elementos compositivos se escriben soldados a la palabra a la que se unen, sin guion intermedio: antidisturbios, subcomité, posguerra, preselección, superdivertido, interestatal, electroimán, etc. Sin embargo, con frecuencia los encuentro separados, sobre todo en el caso de super.

Se emplea el guion intermedio si la palabra base comienza por mayúscula o se trata de una sigla: pos-Maastricht, anti-OTAN.

Cuando se anteponen a una palabra dos prefijos coordinados, el primero de ellos se escribe aislado y con guion, para indicar su condición de prefijo y evitar al mismo tiempo la repetición de la palabra base: Estas medidas han de aplicarse durante el pre- y el posoperatorio.

Estos y muchos otros aspectos deben ser tenidos en cuenta a la hora de escribir si queremos hacer un buen uso de las reglas establecidas. 

19/06/2008 GMT 1

EL ARTE DE PONER COMAS

mediaz @ 16:18

comaEl uso correcto de los signos de puntuación es fundamental a la hora de redactar cualquier tipo de texto.

Debemos saber que el buen empleo de las comas nos permite, entre otras cosas, lograr una adecuada entonación de cualquier frase, así como conseguir la claridad en el mensaje que queremos transmitir.

La coma indica una pausa breve que se produce dentro del enunciado. Y en la mayoría de los casos, la coma se corresponde con una pausa en la entonación, pero hay casos en los que la coma es obligada en la escritura sin que exista pausa obligada en la entonación.

- Sí, señor (se pronunciaría todo seguido).

- Y, en efecto (se pronunciaría todo seguido sin pausas).

El uso de la coma no siempre es indiscutible, pero un mal uso de ella —como por ejemplo el exceso o falta de comas— puede hacer incomprensible cualquier texto, ya que el cambio o supresión de este signo de entonación puede transformar totalmente el sentido de una frase.

De hecho, la coma sirve para resolver ambigüedades: - No sé bailar, bien lo sabes. - No sé bailar bien, lo sabes. Vamos, seguidamente, a dividir este estudio sobre las comas en tres apartados: comas obligatorias, comas opcionales y usos incorrectos de las comas.

COMAS OBLIGATORIASSe emplea para separar los miembros de una enumeración (grupos de palabras de igual clase o función), salvo el último elemento si este va precedido por las conjunciones: y, e, o, u. Por último y en general, se separan siempre con comas dos complementos del mismo tipo.

- Se trata de un hombre muy reservado, estudioso y trabajador.

- Miraban pasar el tiempo a través de la ventana sin descanso, sin esperanza, sin ilusiones.

- ¿Quieres tarta, galletas o pastas para merendar?

Cuando los elementos de la enumeración constituyen el sujeto de la oración o un complemento verbal y van antepuestos al verbo, no se pone coma detrás del último:

- El perro, el gato, los peces y los pájaros son animales mamíferos.

- De chanchullos, mentiras y fraudes no quiere ni oír hablar.

No obstante, se coloca una coma delante de la conjunción "y" cuando la secuencia que encabeza expresa un contenido (consecutivo, de tiempo, etc.) distinto al elemento o elementos anteriores:

- Hicieron la compra, limpiaron la casa, y se fueron a jugar al parque.

Para finalizar, será recomendable el empleo de la coma cuando une oraciones de cierta extensión y distinto sujeto, y, especialmente, cuando el contenido es también diferente: 

- Jaime me comentó muchas cosas acerca de sus problemas conyugales, y yo no supe cómo consolarlo.

- Juan estuvo enfermo toda la semana, y Teresa no apareció por casa.

La coma se sustituye por punto y coma con el fin de separar partes del enunciado que ya llevan comas, pero el último elemento ante el que aparece la conjunción copulativa, va precedido de coma o de punto y coma:

- En el armario puso sus trajes; en los cajones, sus abrigos, y en la mesita todo lo demás.

- Mi jefe, Joaquín Mendoza; la secretaria, Ágata Soler, y todos los empleados se reunieron después de acabar la jornada laboral.

En general, se escribe delante de las conjunciones "y, o, ni" para evitar que se produzcan ambigüedades:

- Casi siempre estudio por las mañanas, y por las tardes nunca trabajo / Casi siempre estudio por las mañanas y por las tardes. Nunca trabajo.

También se ponen comas delante de las conjunciones "y, o y ni" cuando nos encontramos con dos o más oraciones unidas ya por alguna de estas conjunciones, o cuando nos encontramos con dos o más sintagmas que ya contenían dichas conjunciones:

- María duerme poco y come menos, y no deja de trabajar a todas horas.

- Sus novelas son interesantes y bien construidas, y sus poemas bellísimos.

Se escribe una coma para aislar y destacar un vocativo dentro de la frase, y cuando el vocativo va en medio del enunciado, se escribe entre comas:

- Escucha, Julio, no quiero repetírtelo dos veces.

- He dicho que vengáis, chicos.

- Acércame, Isabel, el vaso.

Los incisos que interrumpen momentáneamente la idea principal, ya sea para aclarar o ampliar lo dicho, ya sea para mencionar al autor u obra citados, se escriben entre comas. Son incisos:

Los vocativos en medio de las frases que ya hemos nombrado hace un momento:

- Tráeme, Juan, el paraguas.

Las aposiciones explicativas que no debemos confundir con las aposiciones especificativas en las que se destaca algo del grupo:

- El asesor fiscal, Mario Luque, es economista. (Apos. expli. Solo hay un asesor fiscal que es Mario Luque.) El asesor fiscal Mario Luque es economista. (Apos. especif. Hay varios asesores fiscales y destacamos a Mario entre ellos.)

Las oraciones intercaladas, como, por ejemplo, las explicativas de relativo, participio o gerundio:

- Las niñas, que sacaron buenas notas, estaban contentas. (En este caso todas las niñas sacaron buenas notas.) Las niñas que sacaron buenas notas estaban contentas. (Sólo algunas niñas sacaron buenas notas.)

- Ana, animada por el resto de sus compañeros, consiguió ganar la carrera.

- El hombre, creyéndose responsable del accidente, decidió entregarse a la policía.

Van también entre comas los casos en que la oración se interrumpe para mencionar el autor u obra citados:

- La razón, dijo un filósofo, la posee quien la ha perdido.

Y, en general, cualquier comentario, explicación o precisión sobre algo dicho anteriormente:

- Todos mis amigos, incluido Juan, se mostraron encantados con mi propuesta.

- Mi hija nos proporcionó, después de tantos sinsabores, una inmensa alegría.

Cuando se invierte el orden regular de las partes del enunciado, y se anteponen elementos que suelen ir pospuestos, debe ponerse una coma delante de la parte que se anticipa. Pero es de advertir que en las transposiciones cortas y muy perceptibles no se ha de poner esa señal:

- Para escribir una buena novela, se necesita tiempo y dedicación.

- A buen entendedor, pocas palabras bastan.

- A las personas que vengan mañana por la mañana, se les entregará un folleto.

Dentro de este apartado deberán separarse con coma los complementos introducidos por locuciones preposicionales del tipo (en cuanto a, respecto de, a pesar de, a tenor de...), si comienzan frase:

- En cuanto llegaron, se aposentaron en los mejores asientos.

- Respecto a esa cuestión, ya está zanjada. Con frecuencia, se puede tener en cuenta la siguiente norma práctica: si el elemento antepuesto admite una paráfrasis con "en cuanto a", es preferible usar la coma:

- Trabajo, no le falta. Si, por el contrario, admite una paráfrasis con las expresiones "es lo que" o "es el que", no se empleará coma.

- Aspiraciones deberías tener.

También suele anteponerse una coma a una conjunción o locución conjuntiva que une las proposiciones de una oración compuesta, en los casos siguientes:

Usualmente se pone coma delante de las proposiciones coordinadas adversativas introducidas por conjunciones como: pero, mas, aunque, sino, sin embargo, a pesar de:

- Puedes llevarte mi cámara de fotos, pero ten mucho cuidado.

- El avión despegó, a pesar del mal tiempo.

Es conveniente separar la subordinada de la principal. Así, va coma delante de las proposiciones consecutivas, concesivas y causales introducidas por (con que, así que, de manera que, puesto que, debido a que, por tanto, aunque, etc.):

- Me suspendieron matemáticas, por tanto tengo que volver a presentarme al examen.

- El sol me está molestando, así que tendré que cambiarme de sitio.

- Está haciendo mucho frío, con que abrígate bien.

- Como ha llovido, las aceras están mojadas.

En las oraciones condicionales sólo es obligatoria la coma cuando la prótasis (oración condicional) precede a la apódosis (oración principal):

- Si lo conocieras bien, no dirías eso de él.

- Como no te pongas a dieta, estarás gordísima dentro de poco.

En cuanto a las oraciones distributivas, los elementos que introducen estas conjunciones (ora... ora, bien... bien, ya... ya) llevan comas.

- Ya vengas a casa, ya te vayas ahora mismo, me da igual.

- Una de dos, o bien entras de una vez, o bien sales para siempre de esta casa.

En el caso de las locuciones conjuntivas explicativas se ponen siempre entre comas. Es el caso de (es decir, a saber, esto es, o sea):

- Dijo que vendría sobre las dos, es decir, antes de comer.

- Estas dos palabras son homónimas, esto es, suenan igual.

Cuando a "o sea" le sigue "que", se suele omitir la segunda coma:

- Estaba cansada, o sea que se fue a la cama.

Muchos adverbios, locuciones adverbiales y locuciones conjuntivas han de separarse mediante comas. Entre las más importantes destacamos: efectivamente, realmente, verdaderamente, así, además, en ese caso, en tal caso, en cambio, sin embargo, no obstante, aun así, con todo, por tanto, por consiguiente, pues bien, y las formas concluyentes del tipo en fin, en resumen, en síntesis, en una palabra, por último.

Además, si aparecen en medio de la frase van entre comas:

- Por consiguiente, no vamos a tomar ninguna decisión precipitada.

- No obstante, es necesario que tomemos una decisión.

- Efectivamente, no tienes razón.

- En este caso, no quiero saber más de este asunto.

En los casos en que se produzca una elisión del verbo, porque ha sido anteriormente mencionado o porque se sobreentiende, se escribe en su lugar una coma:

- A mí me encanta la comida italiana; a María, la china.

Se usa coma al final de las oraciones formadas por participio o gerundio:

- Emocionada por la noticia, corrió enseguida a contarlo.

- Saltando y riendo, los niños corrían por el bosque.

Se escribe coma para separar los términos invertidos del nombre completo de una persona o los de un sintagma que integran una lista (bibliografía, índice, fechas...):

- Antonio Buero Vallejo, Historia de una escalera, 11.ª ed., Madrid, Espasa Calpe, 1987.

- Construcción, materiales de.

- Santiago, 8 de enero de 1999.

También entre el nombre propio y su seudónimo o apodo:

- Mauricio, el gato, era un ladrón profesional.

La coma sirve para separar la parte decimal en las cantidades con decimales, aunque en el ámbito científico este signo suele ser sustituido por un punto:

- 2,24/2.24 (ámbito científico).

Se pone coma en la repetición de una misma palabra cuando se quiere explicar algo referente a ella:

- He comprado un magnífico coche, coche que me ha dejado sin dinero en el banco.

En un último lugar, hay una coma que se suele olvidar con facilidad, es la que va delante de la palabra etcétera o de su abreviatura etc., tras hacer una enumeración marcada por comas:

- Trajeron papas, cacahuetes, ganchitos, olivas, etc.

COMAS OPCIONALES

En este apartado nos vamos a basar, sobre todo, en el artículo de Ovidio Cordero Rodríguez "La coma, un signo carismático".

Si ponemos comas en las oraciones copulativas y disyuntivas entre dos secuencias cortas, se consigue transmitir o señalar mayor énfasis. De este modo, destacamos el último término:

- Este domingo por la tarde, iremos al cine, o saldremos a tomar algo.

- Al teatro van tus primos, mis amigos, y la chica que conociste el otro día.

En ocasiones, es necesario el uso de la coma para evitar confusiones, como, por ejemplo, delante de un relativo, si aparece separado de su antecedente:

- Pedro es un amigo de Luis, que vive en Valencia.

También se suele poner coma cuando precede a otra conjunción o cuando se enlazan elementos en los cuales ya existía una conjunción:

- Al final le ha dicho que venga, y porque no dejaba de insistir.

- Comimos y bebimos todo lo que quisimos, y disfrutamos como nunca.

En el caso de las conjunciones o expresiones conjuntivas (pues, por tanto, así pues, por consiguiente...), pueden dejar de ir entre comas si en su entorno aparecen otras comas más importantes:

- Habíamos tenido muchas visitas, estábamos cansados, etc., y no quisimos por tanto salir esa noche fuera.

- Hicimos la compra, limpiamos la casa, y encima llevamos al veterinario mi perro.

Por último, tenemos otro caso, curioso, es el de "por ejemplo", ya que hay casos en los que no funciona como inciso (entre comas), sino que adquiere un valor adverbial similar al de "como":

- A veces me voy paseando, por ejemplo cuando voy al trabajo.

USO INCORRECTO DE LA COMA

Debe evitarse separar el sujeto y el predicado mediante coma:

- Las estanterías del rincón, estaban perfectamente organizadas.

- Un desgraciado incidente, ocasionó la dimisión de la junta directiva.

Se exceptúan, como ya hemos visto, los casos en que media un inciso entre sujeto y predicado o cuando el sujeto es demasiado largo:

- La nueva terapia, como ya ha quedado apuntado anteriormente, permitirá avanzar en la ciencia.  

- Los alumnos de este colegio que hagan siempre los deberes y estudien todas las lecciones del libro, serán premiados con puntos positivos en las notas.

Las oraciones subordinadas sustantivas no se separan con comas de la oración principal:

- Nos prometieron, que vendrían ese domingo a visitarnos.

Tampoco se separan con comas las causales introducidas por la conjunción "porque" a no ser que se trate de una pseudocausal e introduzca una consecuencia y no una causa:

- El suelo está mojado porque anoche llovió.No debe colocarse la coma detrás de la conjunción "pero" cuando esta preceda a una oración interrogativa:

- Pero..., ¿te aprobaron al final?

Sí se pueden poner puntos suspensivos:

-Pero... ¿te aprobaron al final?

No se separan tampoco entre comas las consecutivas intensivas con las conjunciones "tan... que, tanto... que, tal... que":

- Está tan ocupado que apenas tiene tiempo para divertirse.

No se debe poner coma entre las dos partes de un predicado compuesto:

- Los resultados obtenidos en el experimento, y todas las pruebas realizadas en el laboratorio contradijeron la hipótesis e indicaron que esta era errónea.

No usaremos comas ante paréntesis o rayas:

- Cuando llegó del despacho, —sobre las cinco de la tarde— lo contó todo.

No usaremos tampoco la coma para separar las partes de una medida:

- 3 min, 30 seg.

BIBLIOGRAFÍA Ortografía de la lengua española, Real Academia Española, editorial Espasa, Madrid, 1999.

Libro de estilo universitario, Carlos Arroyo y Francisco José Garrido, editorial Acento, Madrid, 1997.

Manual del español correcto, Leonardo Gómez Tórrego, editorial Arco/libros, Madrid, 1996. Manual de redacción y estilo, Manuel

Alvar Ezquerra, ediciones Istmo, Madrid, 1999. "La coma un signo carismático", Ovidio Cordero Rodríguez, "http://www.ocordero.com"

Libro de estilo, Ignacio García Gutiérrez, Ramón Garrido Nombela, Nuria Hernández de Lorenzo, editorial Comillas, Madrid, 1999.

(De: Isabel Alamar. Tomado de: www.realidadliteral.net)

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18/06/2008 GMT 1

Preguntas absurdas y expresiones foráneas

mediaz @ 16:10

Hay tres preguntas que asombran por lo absurdas: Una va dirigida a la persona que se ama: «¿Tú me quieres?»; la otra, al vendedor que nos propone algo: «¿Está bueno?» Por supuesto, la merecedora del primer lugar, es la que escuchamos, en el consultorio médico, a quien espera junto a nosotros y, con su mejor intención, va a recomendarnos un remedio infalible para nuestro padecimiento. Casi siempre comienza diciendo: «¿Usted desea curarse?»

 

Me apena que vayas a tacharme de malagradecida; pero invariablemente me invaden unas ganas locas de contestarle: ¿Puede creer que no tengo el menor empeño en mejorar siquiera? Vine porque me gusta perder la mañana sentada en este banco. Entiéndeme, aprecio muchísimo un consejo guiado por la buena fe; lo que me molesta son las tontas palabras introductorias. Y hablando de eso, ¿te has fijado lo difícil que les resulta ya a muchos, comenzar a hablar sin decir: «A ver». Se oyen a diario diálogos como este: «—¿En cuántos programas de radio has trabajado? —A ver, en tal, tal, y tal». «—¿Qué países has visitado? —A ver, España, México, Canadá». Cada respuesta, cada enumeración, va precedida de ese «a ver», que a alguien, en mala hora, se le ocurrió.

 Hace años, sucedía lo mismo con: «Bien, compañeros». Era el botón de arranque de cuanto discurso se pronunciaba en este país. Sí, muy pocos prescindían de él. Hay quien emplea: «No», por gusto, antes de contestar cualquier pregunta. Y eso, desde tiempos inmemoriales: «—¿Adónde vas? —No, a casa de Mamá». «—¿Qué compraste? —No, unos limones».

Bueno, regresemos al consultorio: Hay quienes dicen: «escultar» por auscultar, «ondas» por sondas, «próstota», «amígdolas», «himpertenso», «celebro» y «diabetis». En lugar de: próstata, amígdalas, hipertenso, cerebro y diabetes. ¿Tú no?, ¿verdad?

Oí: Tenía «una carie». Lo correcto es: Una caries y varias caries; nunca termina en e, siempre lleva s final.

«El médico no contaba con él» es una frase poco culta. Digamos: No esperaba que se salvara.

EXPRESIONES FORÁNEAS

Mi hija Patricia me contó que los mexicanos usan con frecuencia el verbo malmodear. Aunque probablemente a ningún académico se le ha ocurrido proponerlo, me encanta. Significa: ‘tratar de mal modo’. Déjame confesarte que estoy loca por emplearlo, no te asombres si dentro de unos días, ves en estas cosas que escribo: No malmodeemos así el idioma, hablemos mejor.

 

Hay otro verbo, incordiar, que tampoco empleamos en Cuba, y sí en España. Ese —podemos encontrarlo en cualquier diccionario— quiere decir ‘molestar, importunar’, y se conjuga como anunciar. Procede de cor, cordis, corazón, con el prefijo in, que indica negación: Inconforme, que no está conforme; inválido, que no se vale por sí mismo. Debemos ir a la etimología, al origen: Cordial, ¿viste?, procede de cor, cordis, en latín corazón, esfuerzo, ánimo. Esa señora está siempre incordiando (sus relaciones no son cordiales).

En cierta ocasión leí que, luego de muchas entrevistas, se llegó a la conclusión de que cristal y azul eran los vocablos más bellos. ¡Claro está, celebrar la forma de los vocablos, sin tener en cuenta el contenido, suena a superficialidad! Ambos elementos constituyen lo que se llama una unidad dialéctica. No puede existir el uno, sin el otro. Hay una relación muy estrecha entre ambos.

 

Martí decía —cito de memoria—: La palabra águila no consiente detener el vuelo; y Juan Ramón Jiménez escribió: ¡El pozo! ... Platero, ¡qué palabra tan honda, tan verdinegra, tan fresca, tan sonora! Parece que es la palabra la que taladra, girando, la tierra oscura, hasta llegar al agua. Así deben mirarse, deben oírse, relacionándolas con su significado.

Por Celima Bernal (Fuente: Juventud Rebelde) 

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17/06/2008 GMT 1

SMS, la nueva literatura epistolar

mediaz @ 18:22

smsNo es lenguaje de telegrama. Se parece más bien a la vieja taquigrafía. El SMS, Short Message Service, lo incendia todo y se ha convertido en el lenguaje escrito de la nueva generación. Trescientos millones de mensajes mensuales en España, por breves que sean, desbordan todas las muestras de comunicación escrita, incluida la epistolar de tiempos pasados y expresión encanecida.

Por razones de economía, los jóvenes han sustituido en gran parte la palabra hablada por la palabra escrita. Se comunican por SMS porque los mensajes son más baratos que las llamadas telefónicas, porque se pueden enviar en cualquier momento, porque queda constancia de ellos, porque, en la modalidad MMS, Multimedia Messaging Service, pueden ir acompañados de fotografías y vídeos. Desde el mensaje de amor y sexo al de trabajo y cuentas bancarias, una nueva literatura epistolar invade la entera osatura de la vida española. Ignorar el fenómeno sería despreciar la realidad. Las nuevas tecnologías han producido renovadas formas literarias. Está claro que en la inmensa mayoría de los SMS –como en la mayor parte de las cartas, antaño– no hay literatura, no hay expresión de la belleza por medio de la palabra. Pero en no pocos, sí, sobre todo en la savia escondida de los mensajes de amor que condensan sentimientos profundos, expresados a veces en el móvil de forma bellísima, como un verso.

 Hace dos años propuse, en un pleno de la Real Academia Española, la necesidad de estudiar el fenómeno. No tuve éxito. Volví a la carga unos meses después y me apoyó Arturo Pérez-Reverte. Existe ya una idea general en la mayoría de los académicos y, en especial, en el director, Víctor García de la Concha, de la necesidad de desovillar la nueva realidad.

El problema reside en el lógico intento de hacer más cortos los mensajes y abaratar su precio, lo que provoca una ortografía a veces disparatada. Grave asunto. Porque una de las claves de la unidad del idioma descansa sobre la ortografía, cosa que ha entendido ya Gabriel García Márquez tras una intervención pública, a la que asistí en México, bastante disparatada. Y digo esto desde la profunda admiración que siento por la excepcional calidad de la escritura del autor de Cien años de soledad.

La arrolladora presencia en la vida cotidiana de los SMS tenía que reflejarse inevitablemente en la novela y la poesía, en el teatro y el periodismo. No son pocos los novelistas y poetas que han sumado el sordo rosmar del lenguaje SMS a sus creaciones. Por el momento, sin demasiado éxito. La literatura de los SMS es epistolar y, en todo caso, periodística. Transmite mensajes condensados, como las campanas de los templos en tiempos pasados.

Me atrevo a pronosticar que algún día la Real Academia Española y las Academias iberoamericanas confeccionarán un diccionario para poner algún orden en la devastación, en la selva ortográfica de los actuales SMS. No se puede desconocer la realidad. A los niños habrá que enseñarles en las escuelas a escribir SMS, de forma que en toda el área hispanohablante se empleen las mismas abreviaturas y, sobre todo, la misma ortografía. Si la Academia establece a tiempo, por ejemplo, que el tk (te quiero) debe escribirse tq, y así se les enseña a los niños, tal vez consigamos hacer inteligibles los SMS en todo el mundo hispanohablante.

El idioma no lo hacen los académicos sino los pueblos que lo hablan y escriben. La Academia puede y debe contribuir a racionalizar una situación que en estos momentos nos desborda a todos. Será complicado pero valdrá la pena establecer una relación de abreviaturas con una ortografía común para una modalidad de lenguaje que se ha situado ya en la vanguardia del idioma. De Luis María ANSON (Tomado de www.elcultural.es)

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16/06/2008 GMT 1

Sistema de escritura y curiosidades

mediaz @ 15:55

abecedarioEl español se escribe mediante una variante del alfabeto latino con la letra adicional "ñ" y los dígrafos "ch" y "ll", consideradas letras del abecedario desde 1803 (cuarta edición del DRAE), debido a que representan un solo sonido, distinto de las letras que lo componen.

 

Así, el alfabeto español está formado por 29 letras: a, b, c, ch, d, e, f, g, h, i, j, k, l, ll, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z.

 

Durante el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Madrid, 1994), se acordó adoptar el alfabeto latino universal, en el cual ch y ll no son letras independientes, lo que afecta a la alfabetización de las palabras que contengan esas dos letras, que desde entonces deben aparecer ordenadas en el lugar que les corresponde dentro de la c y la l. Sin embargo, de acuerdo con las Academias, esta reforma «afecta únicamente al proceso de ordenación alfabética de las palabras, no a la composición del abecedario, del que los dígrafos ch y ll siguen formando parte».

 

 Además, el español emplea signos gráficos de interrogación y exclamación que no poseen otras lenguas ("¿" y "¡"). Estos signos especiales facilitan la lectura de interrogaciones y exclamaciones largas que oralmente solo se expresan por variaciones de entonación. En otros idiomas ("¿" y "¡") no son necesarios debido a que su sintaxis oral no causa ambigüedad al ser leída, ya que existen inversión de sujeto, auxiliares especiales, locuciones... (Ejemplo: Is he coming tomorrow?, Est-ce qu'il vient demain? Kommt er morgen? ¿Viene mañana?).

 

Las vocales constituyen siempre el centro o núcleo de la sílaba, aunque la "i" y la "u" pueden funcionar como semiconsonantes antes de otro núcleo vocálico y como semivocales después. Un núcleo vocálico de sílaba puede sonar más fuerte y alto que los restantes núcleos silábicos de la palabra si lleva el llamado acento de intensidad, que se escribe según unas normas ortográficas con el signo denominado acento gráfico o tilde para marcar el golpe de voz cuando este no sigue el patrón habitual, o para distinguir palabras que se escriben igual (véase acento diacrítico).

 

Además, la "u" puede llevar diéresis ("ü") para indicar que se pronuncia en los grupos "güe", "güi". En la poesía, las vocales "i" y "u" pueden llevar también diéresis para romper un diptongo y ajustar convenientemente la métrica de un verso determinado (por ejemplo, "ruido" tiene dos sílabas, pero "ruïdo" tiene tres). El español es una lengua que posee una marcada tendencia antihiática, por lo cual suelen reducirse en el habla relajada los hiatos a diptongos, e incluso reducirse estos a una sola vocal: indoeuropeo > indouropeo > induropeo; ahora > ahura > ara; héroe > herue.

 

CURIOSIDADES En la escritura, la letra que más se repite en el idioma español es la , y la letra consonante más repetida es (que puede representar al fonema [r] a principio de palabra o cuando es doble, o bien al fonema [ɾ] en el resto de posiciones).

 

La primera gramática europea de una lengua moderna es del idioma español, escrita por Elio Antonio de Nebrija en 1492.

 

Las palabras más largas del idioma español son Hipopotomonstrosesquipedaliofóbicos, esternocleidooccipitomastoideo, anticonstitucionalmente, electroencefalografista y otorrinolaringológicamente.

 

La única palabra del idioma español que contiene dos veces todas las vocales es Guineoecuatoriano

 

En www.escueladeescritores.com se pueden apadrinar palabras para que no caigan en desuso.

 

En la escritura española es habitual utilizar expresiones latinas. (Tomado de www.cubaperiodistas.cu)

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En Marte: ¿se aterriza y no se amartiza?

mediaz @ 02:42

La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) recomienda que se emplee el verbo 'aterrizar' cuando se hable de cualquier nave voladora que, tras una maniobra de descenso, se posa en tierra firme o sobre cualquier pista o superficie que sirva a tal fin.

aterrizarAmartizar y amartizaje son neologismos innecesarios, en opinión de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA). En Marte se aterriza y no se amartiza, según la Fundéu BBVA .

En referencia a la llegada a Marte de la nave espacial 'Phoenix', algunos medios de comunicación han optado por inventarse un verbo: 'amartizar', y de ese neologismo (palabra nueva) otro término: 'amartizaje' que, en opinión de la Fundéu BBVA, es innecesario.

Se trata de una palabra bien formada en español, es decir, que se ajusta a los recursos de nuestra lengua para crear nuevos términos, pero no por ello deja de ser innecesaria, ya que para referirnos a esa acción contamos con el verbo 'aterrizar'.

La Fundéu BBVA, que trabaja con el asesoramiento de la Real Academia Española, recuerda que 'aterrizar', referido a aviones, helicópteros, cohetes o cualquier otra nave voladora, significa 'posarse tras una maniobra de descenso, sobre tierra firme o sobre cualquier pista o superficie que sirva a tal fin'.

En esta definición la palabra 'tierra' aparece como nombre común, es decir como equivalente a 'superficie', a 'suelo', y no como el nombre propio de nuestro planeta: 'Tierra'.

No se trata de posarse en el planeta Tierra, sino de hacerlo sobre cualquier pista o superficie, incluidas las de los portaaviones.

Por esa razón, la Fundéu BBVA recomienda que se prefiera el verbo 'aterrizar' y el sustantivo 'aterrizaje' para hablar de la acción de posarse una nave, sea en Marte, en Júpiter o en cualquier otro planeta.

(Tomado de: elcastellano.org)

 

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07/06/2008 GMT 1

La RAE ya dispone de 52 millones de fichas para el diccionario histórico

mediaz @ 14:56

La Real Academia Española de la Lengua continúa avanzando en la redacción de una de sus obras más ambiciosas, el 'Nuevo Diccionario Histórico de la Lengua Española', que dirige el académico salmantino José Antonio Pascual. Según avanzó el profesor durante la inauguración de los Cursos de Verano de la Universidad de Salamanca, ya se ha completado la redacción de 52 millones de fichas, una cuarta parte del volumen total de la obra.

Pascual señaló que «esto no son los 100 metros lisos, es una carrera de fondo en la que hay que recorrer 40.000 kilómetros y lo importante es no perder el resuello», por lo que señaló que la confección del diccionario «va muy bien». El académico anunció que la RAE se plantea iniciar el próximo año la publicación de los primeros avances. Para ver la primera aproximación al Diccionario Histórico será preciso, sin embargo, esperar al menos hasta el año 2018, momento en el que verá la luz probablemente el primer borrador.

(Tomado de: www.nortecastilla.es)

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