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Desde Santa Clara, Cuba.

Categoría: Del lenguaje

20/05/2008 GMT 1

Sobre el uso inadecuado de la palabra virtual

mediaz @ 19:46

La palabra virtual viene haciendo una carrera exitosa desde la explosión del auge de las computadoras y de internet. 

El vocablo fue adoptado en el terreno de la informática pensando en su primera acepción y también en la tercera, usada en la Física, más precisamente en la Óptica, para referirse a algo "que tiene existencia aparente y no real", y en la Mecánica para definir el concepto de "velocidad virtual". 

 

En las lentes convergentes, por ejemplo, los rayos provenientes de un objeto cualquiera convergen hacia un punto en el cual se forma una imagen de ese objeto. Es el principio utilizado en las cámaras fotográficas, en las cuales los rayos provenientes del objeto fotografiado convergen y forman una imagen real e invertida de ese objeto sobre la superficie sensible. 

En el caso de las lentes divergentes esto no ocurre, los rayos divergen y no se forma ninguna imagen real. Sin embargo, los ópticos encontraron conveniente para algunos de sus cálculos considerar la idea de que a partir de que a partir de un determinado punto, las prolongaciones de los rayos divergentes convergen hacia un punto anterior al lente, donde se formaría una imagen que no existe más que en el cálculo matemático, una imagen virtual. 


En la analogía creada en el mundo de las computadoras, cuando se habla de una "reunión" de personas que se encuentran en lugares distantes, pero que se comunican entre sí mediante cámaras de televisión, parece adecuado que se hable de reunión virtual. Y cuando queremos referirnos a uno de esos sitios de internet en los que se ofrecen mercaderías que podemos adquirir sin levantarnos de nuestra silla, enviando por la computadora el número de nuestra tarjeta de crédito, parece perfectamente correcto que se hable de tienda virtual. 

 

Tampoco cabe disentir de la expresión realidad virtual, que designa el efecto producido por programas informáticos que suministran al usuario estímulos visuales, auditivos e incluso táctiles que le dan la sensación de vivir en una realidad diferente, como ocurre en los simuladores de vuelo o en algunos programas para arquitectos que permiten visitar una casa que está a la venta desde su propia computadora. Se trata de artificios que nos permiten dirigir aviones que no existen o visitar casas que no están allí. No son reales, son virtuales, como nos indica la definición del diccionario. 

 

Sin embargo, muchos usuarios de computadoras que no saben de dónde proviene este término ni por qué se lo usa al hablar de reuniones, de tiendas o de otras entidades virtuales, han adoptado este adjetivo para referirse incorrectamente a todo lo que tenga que ver con informática o con internet. 

 

Hace algunos días, un amigo que acababa de comprarse unos libros a través de la Red me comentó que había hecho "unas compras virtuales". Aunque las hubiera hecho vía internet, sus adquisiciones no tenían nada de virtual, eran bien reales, como mostraban los gruesos y pesados volúmenes que mi amigo se disponía a leer. 

 

Millones de personas hoy hacen amigos a través de sus conexiones electrónicas, pero no importa cuál haya sido la forma de establecer estas relaciones, se trata siempre de personas reales, con pasiones y sentimientos, no son amigos virtuales, como muchos suelen decir. 
 

Una amiga que se pasa muchas horas por día sentada ante su computadora suele quejarse de que tanto tiempo virtual no le deja un momento libre para, por ejemplo, leer un libro. No creo que haya sido un consuelo, pero tuve que explicarle que el tiempo que se pasa sentada ante su computadora es bien real. 

 

Todavía no he podido entender qué son las comunicaciones virtuales ni por qué son llamadas de esa manera. Cuando enviamos por internet un mensaje, este no tiene nada de virtual; por más que circule por un cable o por el espacio en forma de bits es una comunicación bien real y perfectamente de acuerdo con la definición de comunicación, pues alguien va a leerla en el algún lugar. Si quisiéramos comunicarnos en forma virtual no podríamos hacerlo, pues cada vez que una señal de cualquier tipo es trasmitida entre dos personas se establece una comunicación real. 

 

Resumiendo, debemos tener en cuenta que si un fenómeno se refiere a los números dígitos, del uno al diez, o a los instrumentos que cuentan estos números podemos calificarlo como digital, pero no siempre como virtual. Y si un fenómeno ocurre merced al uso de la tecnología electrónica, podremos calificarlo como electrónico, pero no siempre como digital ni como virtual.

Por: Ricardo Soca (Tomado de www.cubaperiodistas.cu)  

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18/05/2008 GMT 1

Tildes ¿opcionales?

mediaz @ 13:24

En la actualidad las reglas de acentuación gráfica propuestas por la RAE para el español están recogidas en la 'Ortografía de la lengua española', una edición publicada en 1999 y preparada por la institución académica en estrecha colaboración con las correspondientes de América y Filipinas, que han sancionado esta obra como «la Ortografía de la comunidad hispánica». Esta edición, presentada «de un modo más sistemático, claro y accesible», corrige, actualiza y amplía la versión anterior con precisiones y ejemplos.

En la introducción puede leerse lo siguiente: «Los detallados informes de las distintas Academias han permitido lograr una Ortografía verdaderamente panhispánica. Apenas hay en ella novedad de doctrina, pero se recoge, ordena y clarifica toda la que tenía dispersa la Academia en los últimos tiempos y se refuerza la atención a las variantes de uso americanas».

Son varias las personas que se han dirigido a mí pidiendo que les aclare sus dudas sobre dos aspectos relacionados con la colocación de la tilde. Uno tiene que ver con la acentuación gráfica de solo cuando equivale a 'solamente' y el otro con la tilde en los demostrativos cuando funcionan como pronombres.

En lo que respecta al primer caso, la palabra solo, como ustedes saben, pertenece a la clase de los adjetivos, a la de los adverbios y a la de los sustantivos. Cuando funciona como adjetivo tiene variación de género y número (Vino solo a la fiesta, pero se divirtió mucho; Había una casa sola en la montaña; La casa tiene un solo cuarto de baño; No me queda ni una sola moneda en el bolsillo); por tanto, solamente podría plantear problemas la forma masculina singular del adjetivo. Como adverbio, es forma invariable y se utiliza para cuantificar oraciones o sintagmas e indica que no se incluye ninguna otra cosa además de la que se expresa. Es equivalente a 'solamente' o 'únicamente' (Tiene solo un hermano; Solo quería hablar por teléfono). Como sustantivo de género masculino, designa una composición musical o una parte de ella que es cantada o interpretada por una sola persona (El concierto comienza con un solo de piano) y un paso de baile que se ejecuta sin pareja (El primer bailarín de la compañía interpretó un solo poco antes de terminar la función).

Con independencia de su función, según las reglas generales de acentuación gráfica del español, debe escribirse sin tilde puesto que es una palabra llana que termina en vocal.

Solamente en casos de ambigüedad, es decir, cuando en un enunciado la palabra solo pueda entenderse como adverbio o como adjetivo, llevará tilde diacrítica en su uso adverbial. Son ejemplos de enunciados ambiguos Trabaja solo en este proyecto, Se quedó solo diez minutos o Estaré solo un mes. Sin tilde, solo se interpreta como adjetivo y es equivalente a 'sin compañía'; con tilde, se interpreta como adverbio y es sustituible por 'solamente, sin compañía'.

Muchos hablantes, para curarse en salud, colocan por sistema el acento gráfico en el adverbio para distinguirlo del adjetivo. Habrán observado que se trata de un uso bastante extendido que no respeta las normas ortográficas vigentes.

En el caso de los demostrativos, las formas este, ese, aquel (con sus femeninos y sus plurales), pueden funcionar como adjetivos -cuando modifican a un sustantivo- (Este trabajo es muy bueno; ¿Caramba con los niños esos!) o como pronombres -cuando funcionan en lugar de un sustantivo- (Llegaron nuevos alumnos, pero estos no eran tan buenos como los anteriores; Quiero dos de aquellas).

Independientemente de si son adjetivos o sustantivos y a la luz de las reglas de acentuación gráfica del español (aquel es palabra aguda terminada en consonante distinta de -n o -s y los demás demostrativos son palabras llanas terminadas en vocal o en -s), no deben llevar tilde.

No obstante, si en un enunciado el demostrativo admite las dos interpretaciones (como pronombre y como adjetivo), llevará tilde diacrítica en su uso pronominal para deshacer la ambigüedad.

En los enunciados ¿Dónde encontraron esos documentos secretos? y ¿Por qué compraron aquellos libros usados?, escritos sin tilde, habrá que interpretar como adjetivos 'esos' (que modifica a 'documentos') y 'aquellos' (que modifica a 'libros'). Si el sujeto de la oración es 'esos' y 'aquellos', entonces funcionan como pronombres y deben llevar tilde.

Las formas neutras de los demostrativos (esto, eso, aquello) no llevan tilde porque únicamente pueden funcionar como pronombres; por tanto, no existe riesgo de ambigüedad.

No es raro que en algunos escritos, obviando las normas ortográficas actuales, aparezca con tilde el pronombre y sin ella el adjetivo.

Yo creo que la regla es bien clara: El adverbio solo y los pronombres demostrativos no debe tildarse cuando no exista riesgo de ambigüedad en su interpretación. Y desde aquí quiero transmitir a los usuarios de la lengua que un código tan ampliamente consensuado merece, cuando menos, respeto y acatamiento.

 Por: María Ángeles Sastre (Tomado de www.nortedecastilla.es)

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17/05/2008 GMT 1

Dime cómo hablas y te diré quién eres

mediaz @ 00:39

Es desatinado suponer que el español que hablamos en Cuba peligra por los vulgarismos que lo contaminan y la pobreza léxica de buena parte de nuestros jóvenes. El latín rústico de los soldados, artesanos, agricultores y sirvientes de Roma, originó nuevos idiomas al mezclarse con las lenguas que hablaban los pueblos conquistados a lo largo del imperio.

Desde entonces las llamadas lenguas romances, el castellano entre ellas, NO han dejado de evolucionar, sin ignorar la herencia lingüística que supone para cada una el fondo literario y audiovisual más la tradición oral. Así, las lenguas están HOY preparadas para resistir las agresiones que le vienen de afuera y las que sufren por dentro: el español de Cuba es de las mejor dotadas institucional, social y culturalmente para la resistencia. 

Buenas y malas palabras

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española en su última edición incluye los giros coloquiales formar o crear una atmósfera, que algunos consideran vulgares y están recogidas allí como cubanismos. Si la palabra condón escandalizaba hace apenas unos años, el VIH hizo de ese un vocablo de los más comunes.

 La vulgaridad es, por lo tanto, cuestión de conducta y NO de términos; cada época, cada generación, dispone de su vocabulario y su fraseología según los halla comunicativos, pintorescos, útiles o necesarios. Cualquiera de los abundantes eufemismos cubanos para designar al aparato genital masculino, aun cuando se refiera a un candoroso vegetal, puede ser muy ofensivo según el contexto y el tono. ¿Por qué, por ejemplo, resulta chocante invocar en La Habana al fruto del papayo?

Educación buena, educación mala

Aunque ciertas palabras son, por su contenido, obscenas o soeces, la mayoría lo son por el modo en que se usan. Más que buenas o malas palabras, existen personas groseras en todos los oficios y ocupaciones: gente de buena o mala conducta, de mejor o peor educación. El robo es tan obsceno como la palabra más indecente; la prostitución es tan inmoral como el vocablo más deshonesto; la vagancia es tan vituperable como la frase más soez; la deslealtad es tan aborrecible como la mayor vulgaridad.

Si hombres y mujeres, niños y ancianos van por ahí soltando gusarapos por la boca como cloacas, es porque NO han sido bien educados. La educación, como cultivo de la personalidad que nos acompaña hasta la muerte, es herencia, es transmisión del medio. Y el medio, ¿quién lo pone?  Por: Alberto Ajón León (Tomado de http://www.radioreloj.cu) 


 

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15/05/2008 GMT 1

También los correctores tienen su día

mediaz @ 15:31


       Paradójicamente, el oficio de corrector es el que menos se ve cuando existe y el que más se nota cuando no está. Es decir que desde su esencia es ingrato, porque es invisible...

Para exaltar y agradecer la labor de todos los que diariamente cuidan el uso de nuestra lengua, la Fundación Litterae instituyó el 27 de octubre como Día del Corrector de Textos. La elección de esa fecha se debe al nacimiento del humanista holandés Desiderio Erasmo de Rotterdam (1467-1536), quien también se desempeñó como corrector.

Erasmo de RotterdamLibrepensador y académico de ideas independientes, de naturaleza inquieta y trashumante, entre 1506 y 1509 Erasmo vivió en Italia, y trabajó en la editorial más importante de Venecia.

Erasmo analizó el núcleo esencial de los textos clásicos, modernizó sus contenidos e intentó aplicarlos a una humanización y liberalización de las ideas para que cualquiera pudiese penetrar en su significado, y así luchar contra el encorsetamiento ideológico de las instituciones intelectuales, políticas y sociales de su época, con resabios paralizantes del oscurantismo medieval.

Erasmo empezó a escribir relativamente tarde en su vida, porque consideraba que quien no sabe escribir bien, siempre se equivoca al expresarse o transmitir un mensaje. Por ello, se preocupó primero por convertirse en un verdadero maestro en el uso estilístico y narrativo del lenguaje.

 La popularidad de sus obras, traducidas del latín a las lenguas vulgares, se debe al hecho de estar escritas en un estilo simple y directo, que puso los más complejos problemas teológicos al alcance de todos los lectores, universalizó e hizo accesibles numerosas cuestiones que hasta ese momento habían sido resortes exclusivos de una reducida elite. En síntesis, le cabe a Erasmo el invalorable rol de haber democratizado la cultura a partir del lenguaje.

Litterae

Con sede en Buenos Aires, la Fundación Instituto Superior de Estudios Lingüísticos y Literarios Litterae surgió en 1988 para difundir el uso correcto del idioma español. Con ese fin, forma correctores de textos y desarrolla un curso a distancia para perfeccionar la labor de traductores y de periodistas en todo el país y en el exterior.

(Tomado de: http://www.ellitoral.com)

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14/05/2008 GMT 1

El lenguaje popular de los cubanos

mediaz @ 14:07

Dentro del idioma, la pugna entre las corrientes culta y popular surgió desde que en los primeros grupos humanos emergió una clase privilegiada que intentó imponer su manera de comportarse, vestirse, conducirse o comunicarse. 

La manera en que se hace uso de determinado lenguaje puede convertirse en un campo de batalla velado, en el cual entran en juego la hegemonía y la resistencia. En la España medieval, por ejemplo, las personas "ilustradas" solían hablar en verso mientras el pueblo lo hacía en prosa, lo que dio lugar al término peyorativo "prosaico". Finalmente la prosa triunfó en el idioma de Cervantes. 

El pueblo de Cuba —primero colonia española y luego neocolonia de Estados Unidos— ha buscado las más diversas maneras de oponerse a los poderes que lo oprimen. Esto influyó en la manera de hablar de las masas, quienes poco a poco fueron conformando una forma de expresarse paralela y, en ocasiones, opuesta o enfrentada a la de las clases explotadoras. 

Grupos marginados como los negros esclavos, defendieron sus vocablos y sonidos celosamente, los que llegarían a formar parte del habla cotidiana. El legado indígena, aunque en otros aspectos no es tan evidente, en el habla sí está bastante presente y podemos argumentar con numerosos términos de ese origen contenidos en la norma cubana. 

Entre las voces amerindias y los afronegrismos que todavía hoy se utilizan, están las palabras de origen indígena: batey, bibijagua, bijirita, bohío, Cuba, guasasa, guayo, güije, jutía, yagua; y las de origen africano: ampanga, bemba, babalao, bilongo, cumbancha, ecobio y moropo. 

Pero los vocablos y frases provenientes de estos grupos fueron sometidos al castellano traído de la península ibérica. 

De Europa llegaron también voces de grupos populares, como las germanías o los gitanos, junto con sonidos y signos de otros idiomas como el inglés, el francés o el italiano. Estas fuentes, unidas con otros elementos, fueron conformando los primeros vestigios de un lenguaje popular en Cuba. 

Según el escritor y periodista cubano Argelio Santiesteban, en su libro El habla popular de hoy, una tonga de cubichismos que le oí a mi pueblo, los primeros rastros de una forma de hablar cubana con personalidad definida, se encuentran en las décimas y seguidillas "Al sitio y toma", en ocasión del ataque y la conquista de la capital por los ingleses. 

Esta forma de hablar continuó conformándose durante los siglos siguientes. Influyeron en ello el devenir histórico, social y cultural de Cuba. Con el triunfo de la Revolución en enero de 1959, se delinearon y reforzaron aún más características que han continuado renovándose durante las últimas décadas. 

"Aquí, junto al español —de los mejor hablados dentro o fuera de la península— florece paralelamente una riquísima lengua popular, dotada de completa autonomía de vuelo", asegura Santiesteban.  

Numerosos son los ejemplos de las "creaciones" que han nutrido la forma de hablar de los nacionales. Entre cubanos, necesidad de ver a una persona "tinta en sangre" no significa que existan sentimientos homicidas hacia ella, sino que urge contactarla contra viento y marea. "Estar trabajando para el inglés" no es haber sido contratado por un británico, sino esforzarse por un beneficio ajeno. Una "flauta" puede no emitir sonido musical alguno, teniendo en cuenta que este término se utiliza en muchas ocasiones para referirse a una barra de pan. "Nereida" no es una musa, sino un adverbio de negación; "sata" es una mujer coqueta y "ponina" es una colecta. 

Esta manera popular de hablar no es privativa solamente de las personas con menor nivel cultural.

La Revolución y la renovación cultural que se produjo a partir de 1959, han marcado todos los aspectos de la vida cotidiana de los cubanos; pero a pesar del grado de conocimientos de todo tipo y la cultura general que poseen los habitantes, actualmente no se ha perdido nuestro argot popular. 

Esta jerga se ha ido nutriendo de los más disímiles elementos y, en numerosos casos, algunos vocablos o modificaciones, al parecer autóctonas de Cuba, encuentran su origen en otras regiones. 

Es muy usual que varios rasgos del habla popular cubana, a veces mal vistos, no sean más que arcaísmos de la lengua, presentes incluso en obras clásicas de nuestro idioma. En este caso se encuentran palabras como "escuridad" (por oscuridad) y "naide" (por nadie). También se nota la permanencia de voces añejas que luego evolucionaron con la inclusión de "consonantes cultas", de manera que se puede oír "dotor" por doctor y "dignidá" por dignidad. 

La cercanía geográfica a los Estados Unidos y la condición de Cuba como neocolonia norteamericana durante la primera parte del siglo XX, contribuyó a la introducción de vocablos y sonidos de origen anglosajón, que también enriquecieron el vocabulario cubano. La importación de equipos provenientes de empresas con nombres en inglés dejó también su huella. Para los cubanos un interruptor eléctrico es un "catao", trascripción fonética de cut out o switch y el refrigerador devino en frigidaire. 

Entre otras expresiones, nos hemos apropiado del archiconocido OK convirtiéndolo en "¡Ocá!". Igualmente resulta curioso cómo la difusión de creaciones del género "Oeste" en nuestros medios, en las cuales se mencionaba frecuentemente la palabra Yuma (pueblo de Arizona), hizo que por los primeros años del siglo pasado se comenzara a llamar "Yuma" a los Estados Unidos de América y un "yuma" equivaliera a un norteamericano. 

La revolución haitiana trajo a Cuba, más particularmente a la zona oriental, un número considerable de colonos franceses y, con ellos, se quedaron en nuestro español algunas voces galas: por ejemplo: "bidel" (bidet), "creyón" (lápiz labial, del francés crayon) y apellidos como Crombet, Lafitte, Lafargue. 

Las germanías, hermandades de truhanes que florecieron en España hace varios siglos, y el caló, lengua de los gitanos, aportaron muchos de los vocablos que hoy se consideran creación de cubanos con nivel cultural poco elevado. Entre ellas "afanar" (robar), "arañar" (hurtar), "palmar" (perder el dinero), "gao" (casa), "puro" (padre), "jamar" (comer) y "bisne" (que por un lado nos recuerda el business del ingles y por otro es el infinitivo de "cambiar" en caló.)  

A la hora de pronunciar se dan cambios de e por i en los hiatos, por lo que se puede oír "pasiar" y no "pasear". A veces se aspiran las h y suenan como j, por lo que "hocico", por ejemplo, se transforma en "jocico". También en la cotidianidad suelen ocurrir cambios de género; por ejemplo, se dice comúnmente "el sartén" y "el bombillo" en vez de "la sartén" y "la bombilla". 

Todos estos elementos, unidos a otros de carácter más general y aceptados por la inmensa mayoría, conforman el glosario popular de nuestra lengua, aderezado siempre de buen humor y picardía. 

Argelio Santiesteban asegura que "todo lo anteriormente dicho no atenta contra la siguiente aseveración: en Cuba se habla tan buen español como el mejor, pues las modificaciones citadas no son patrimonio exclusivo nuestro sino que, junto a otras, comprenden a gran parte del mundo hispanohablante".  

Fuentes consultadas:

Argelio Santiesteban, El habla popular de hoy, una tonga de cubichismos que le oí a mi pueblo, editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1985.

Sergio Valdés Bernal, Lengua nacional e identidad cultural del cubano, editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1998. Por: Patricia Cáceres, Cárol Muñoz y Mabel Olalde (estudiantes de Periodismo) (Fuente: CubAhora)

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13/05/2008 GMT 1

El uso del gerundio

mediaz @ 16:52

gerundioSalíamos de una clase de Español, allá por los años del bachillerato, Berta, una querida amiga de entonces, de siempre, me dijo: «¿Puedes creer que al oír la palabra gerundio, se me acalambra la cara?» Se refería a la dificultad que encerraba para nosotros el entender cuándo sí, y cuándo no, debíamos usarlo. En aquella oportunidad me reí muchísimo; pensé que no era para tanto, pero he de confesarte que ahora se me acalambra, no la cara, sino el cuerpo entero, cada vez que leo, o escucho, el empleo absolutamente disparatado de esa forma impersonal del verbo, que ocupa páginas y páginas de los libros de gramática.

Hay quien decide prescindir de él; pero no resulta aconsejable tal determinación; es elegante, y lo necesitamos en muchas ocasiones.

Bueno, bueno, un momento, casi pongo la carreta delante de los bueyes. Ante todo, ¿qué es el gerundio? Pues, vamos a un diccionario —no tiene que ser gramatical, uno cualquiera—: «Forma verbal invariable del modo infinitivo, cuya terminación regular es -ando, en los verbos de la primera conjugación, -iendo, en los de la segunda y tercera: amando, temiendo, partiendo. Comunica a la acción verbal carácter durativo; puede referirse a cualquier tiempo, así como a cualquier género y número, según el sentido de la frase de que forme parte: Estuve (estoy, estaré) leyendo».

Lo primero que debemos tener clarísimo es que el gerundio hace función de adverbio.

 Esto quiere decir sencillamente, que no ha de modificar a un sustantivo. Se exceptúan: agua hirviendo y casa ardiendo. Ya se habla también de: hombres trabajando. O sea, nada de: «Este tomo conteniendo versos»..., ni: «Esa caja conteniendo bombones».

Por su carácter adverbial puede expresar modo, condición, motivo o circunstancia: Llegó corriendo, Hablando se entiende la gente. A veces se emplea como ablativo absoluto: Estando casada con él, salió embarazada.

Otra cuestión que ha de tenerse muy presente es su significado de simultaneidad. Sí, Él entró a la casa gritando de terror, quiere decir que mientras entraba, gritaba; sin embargo: «Él entró a la casa, gritando después de terror», es un soberano disparate. Y por supuesto, mucho menos: «Llegó a nuestras costas el sábado, siendo herido el domingo» o «Tuvo un accidente, muriendo un mes después». ¿De verdad crees que nadie dice cosas como esas? ¡Qué equivocado estás! ¡Deja que yo te cuente!

Por: Celima Bernal (Tomado de la edición digital de Juventus Rebelde)

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El agitanado español de Cuba

mediaz @ 15:52

Los estudios históricos y lingüísticos demuestran que los gitanos representan una antigua comunidad étnica que habitaba las regiones de la India occidental desde tiempos muy remotos, o sea, se habían asentado en esta zona mucho antes de la llegada de las tribus indoeuropeas. Se considera a los domos y chandales, grupos nómadas y seminómadas de la población autóctona de la India central y sur occidental, como los predecesores de los gitanos que, posteriormente, fueron indoeuropeizados. Vea aquí la etimología de 'gitano'.

Se considera que el éxodo de los gitanos hacia Europa y Asia debió comenzar en la época de las invasiones de la India por las huestes de Alejandro el Magno (356-232 a .n.e.), rey de Macedonia, puesto que en la lengua de los gitanos existen muchísimos vocablos de origen griego y, además, todos los gitanos que viven en Asia y Europa cuentan aún en griego, ya vivan en los países árabes, en Europa oriental o en Inglaterra y España. Por tanto, el influjo del griego en el nivel léxico de la lengua de los gitanos se debe a la época de la conquista de la India por los macedonios, y no a un influjo posterior. Por otra parte, desde la India los gitanos emigraron hacia el Asia meridional y, fundamentalmente, hacia Europa hace unos mil años, ya que en su lengua no se registran los cambios que posteriormente ocurrieron en las restantes lenguas de la India central y sudoccidental.

 Tras la salida de los gitanos de su región etnohistórica, su organización social sufrió grandes cambios, pues desaparecieron las diversas castas, aunque en algunos casos se preserva algo de ellas. Además, la fusión de las diversas tribus durante el éxodo propició el uso de la autodenominación de romo o romaní, como ellos mismos se llaman. La palabra romo equivale a "ser humano", mientras que llaman guesho, "gentil", a los no gitanos; la mujer es llamada romni. Otro nombre colectivo utilizado por ellos para identificarse es caló (negro), y llaman parno (blanco) a los no gitanos. Asimismo, pueden llamarse mamish (personas), e identifican como gadsio (extranjero) a los no gitanos. Por último, existe el vocativo sinte (compañero), utilizado únicamente en conversaciones o debates públicos.

 Desde la India, los gitanos avanzaron hacia el Cercano Oriente, a través de Mesopotamia, desde donde continuaron su peregrinaje hasta el Asia Menor y los Balcanes entre los siglos XII y XIV. En Europa penetraron por dos vías. Una la propiciaron los ejércitos árabe-bereberes que desembarcaron en el sur de España, tras haber recorrido el norte africano desde Egipto. La otra vía fue abierta por los ejércitos mongoles y turcos que atacaron Hungría y Bohemia a partir del siglo XIII. El primer documento que hace constar la presencia de gitanos en Europa, data del año 1100, y fue escrito por un monje del monasterio de Atos, en Bizancio. En 1417 ya era usual ver sus campamentos en las inmediaciones del Mar del Norte, Hungría y Moravia, y al año siguiente habían incursionado en Suiza y en el país de los grisones. En 1419 se presentaron en Augsburgo, Alemania, y también está documentado que el 18 de julio de 1422 apareció un grupo de gitanos en la ciudad de Bolonia, Italia. Históricamente también está documentada su presencia en París, a partir del 17 de agosto de 1427; mientas que en 1433 penetraron en Baviera y se extendieron por toda Alemania, remontándose hasta Dinamarca y Suecia. Ya a mediados del siglo XV se reporta la presencia de gitanos en España e Inglaterra.

De los países europeos, la tierra española fue una de las que mejor se ajustó a los intereses de los gitanos, al igual que Hungría, Rumania y Bohemia. Originalmente, los gitanos fueron tolerados por los europeos, pero después fueron perseguidos bajo la acusación de paganos, ladrones y hasta de herejes. A finales del siglo XVIII, los gitanos nómadas comenzaron a diferenciarse en nómadas, seminómadas y asentados. Los nómadas preservaron su estructura social tradicional y la antigua forma de subsistencia; los seminómadas y los asentados en parte se adaptaron a la cultura y religiones de los países que habitan. Durante la Segunda Guerra Mundial fueron víctimas del genocidio nacionalsocialista. En la actualidad se calcula que existen aproximadamente 2 millones o más de gitanos, de los cuales el 12,7% radica en Bulgaria, un 10% en la porción occidental de la Federación Rusa y un 7, 9% en la República Checa y Eslovaquia. En realidad, los gitanos viven en todos los países de Europa, Asia (fundamentalmente en la India ), África (predominan en Marruecos), América (numerosos en Brasil) y Australia. En líneas generales, en Europa el romaní cuenta con no menos de 14 variantes regionales muy diferentes entre sí debido al influjo de las diversas lenguas imperantes en la región. Así, pues, tenemos las modalidades greco-turca, rumana, húngara, eslavona, polaco-lituana, rusa, finesa, alemana, escandinava, italiana, vasca, española, anglo-escocesa y galesa. Las variantes más afectadas son la española, inglesa y escocesa; las más pura son la greco-turca y la húngara. Los usuarios de estas modalidades regionales encuentran dificultades para comunicarse entre sí no solo debido a la diversidad del léxico de cada uno de estos dialectos, sino a sus diferentes estructuras gramaticales que poseen debido al contacto con las lenguas europeas locales.

En cuanto a la lengua de los gitanos españoles, esta es conocida por caló, zincaló o romanó. Utiliza el mismo alfabeto, ortografía y demás estructuras gramaticales del castellano. Sin embargo, existen marcadas diferencias en los artículos (or, o masc sing, os, ler masc. plu. ; a fem. sing., as, ar fem. plur.); en caló no existe el artículo neutro del español lo , que es sustituido por el masculino (o baró, lo grande, or amaró, lo nuestro); en caló no hay adjetivos comparativos, superlativos ni aumentativos, por lo que los comparativos se forman con el adverbio bus o buter ( lachó, bueno > bus lachó, mejor; chorrí, malo > buter o bus chorrí , peor) y los superlativos con el adverbio but (muy) antes del adjetivo o el adverbio baritú (mucho) tras este ( but lachó o lachó baritú, buenísimo); los numerales ( yeque –uno-, dui -dos-, yesdeque –once-, duideque –doce-, entre otros), y los ordinales (brotobo –primero-, chúsquero –segundo-, etc.), así como el pronombre en calo (menda, man –yo-, tcue, tute, tue –tú-, amangue o mu –nosotros–, sangue – ustedes-, etc.) han mantenido su forma original indostana. Sin embargo, al igual que en español, los sustantivos forman el plural con –s ( dai, madre > dais, madres; nao, hombres > naos, hombres); los plurales de los adjetivos terminan exactamente como los de los sustantivos. Por otra parte, el verbo se conjuga por completo según la forma castellana en todos los modos, tiempos, números y personas, aunque solamente ha adoptado la primera conjugación: -ar. A modo de ejemplo, reproducimos las siguientes oraciones en caló: ¿Chamuya ostré or caló? (¿Habla usted el caló?); Manque pesgibaría trjequenarlo e chamuyarlo mistó (Me gustaría aprenderlo y hablarlo bien).

Por último, es menester recordar que el caló preserva un rico fondo léxico de origen indostano, el que se ha enriquecido en España con numerosos vocablos procedentes del castellano, así como de otras lenguas con las que los gitanos entraron en contacto en su largo peregrinaje hasta asentarse en la Península Ibérica. Por eso, en el gitano de España hallaremos voces como pusca (pistola, rifle), garlo (cuello) y kralis (rey), procedentes de lenguas eslavas; drom (camino), del griego; papira (carta) , de latín; sage (astuto), del francés; picol (pequeño), del italiano , entre muchos otros ejemplos.

Si el castellano ha influido considerablemente en la evolución del chips calli , como también es denominada la lengua de los gitanos en España, el zincalé, romanó o caló ha dejado su huella en el español peninsular, del que pasaron al español hablado en Cuba no pocos vocablos. Deseamos dejar bien aclarado que el caló no es un lenguaje utilizado únicamente por el bajo mundo español, que no se trata de la germanía 1 o de una jerga delincuencial de la cual han pasado al español no pocas voces. F. de Sales (1869: 77) destaca que "Las voces de germanía nunca fueron gitanas; antes por el contrario, las pocas que lo son las tomaron del caló los rufianes de la época de Quevedo, en aquellos tiempos en que la raza perseguida de los gitanos ocuparon con tanta frecuencia los mismos calabozos que la gente rufianesca de sangre blanca". Por otra parte, J. Tineo (1900: 26) explica que "…como el valenciano y el catalán se derivan de la madre lengua española, y, a su vez, de la griega y latina, así se deriva él [el caló] de los dieciocho dialectos índicos, que reconocen su origen lingüístico en el Sánscrito y en el Zend". Dada la importancia filológica de la lengua gitana –una de las más antiguas de la humanidad, anterior a la griega y latina, emparentada con el sánscrito- y a una posición social que la lengua gitana llegó a tener, no es extraño que a su estudio hayan dedicado tiempo hombres ilustres, y hasta que haya llegado a las cumbres de la literatura, como ocurrió en Francia en el siglo XIX.

Como correctamente señala O. Morales (1929: 36), la presencia de numerosos gitanismos en el español de Cuba no puede atribuirse a la inmigración de gitanos, ya que fueron escasísimos los inmigrantes de esa procedencia que arribaron a nuestro país. En la mayoría de los casos, su estadía en Cuba era breve y tan inusual, que llamaba la atención y era objeto de interés por la prensa. F. Martínez (1975: 114-116) nos explica que "El gitano ha sido ave de paso, circunstancial y mínimo, por las tierras cubanas. No puede decirse que lo fuera en abundancia en algunas tierras de Latinoamérica. Parece ser que donde más áncora y raíz ha logrado echar es en Brasil". Nuestras pesquisas en la prensa plana y en los estudios demográficos y de carácter sociohistórico y económico, no demuestran lo contrario, sino más bien apoyan la realidad de que los sumamente escasos gitanos que llegaron a asentarse en Cuba, eran, en su casi totalidad, de origen extrapeninsular. Por tanto, no cabe la menor duda de que la procedencia de voces gitanas en el español de Cuba se debe únicamente a la inmigración española. Y esto no debe extrañarnos, pues C. Claverías (1951: 49) destaca que "El lenguaje coloquial de los españoles todos, desde las conversaciones más anodinas, hasta las que recogen las formas más nobles de la literatura, pueden ofrecer huellas del influjo gitano sobre el vocabulario español". Pero, además, la España meridional, principalmente las tierras andaluzas, fue la zona de mayor asentamiento y arraigo de los gitanos, y precisamente allí fue donde el gusto por lo gitano propició la asimilación de numerosas voces del caló. Y como desde la Andalucía occidental se organizaron todas las empresas de conquista de Canarias y de gran parte de las de América, no es de extrañar que andaluces y canarios esparcieran por el Nuevo Mundo los gitanismos.

El español hablado en Cuba, como es de esperar, no pudo escapar a este influjo "agitanador", por lo que en el habla coloquial popular –y más en la vulgar y la delincuencial- de nuestro país son numerosos los gitanismos. Como ejemplo de ello, a continuación relacionamos los siguientes: acurdar (emborrachar), achuntar (avasallar), acharés (celos), andoba (fulano), baré o barín (bueno), belén (amor), berri o berro (cólera, disgusto), birlar (robar), bisnar (vender), bureo (paseo, entretenimiento o diversión), chori (ladrón), de butén (de maravilla, de primera), caló (por extensión, se aplicó este nombre a cualquier jerga, como se evidencia en el artículo de Felipe Pichardo Moya, "Sobre el caló estudiantil", publicado en 1914, en el cual no aparece ni una sola palabra de origen gitano), camelar (engañar), chalao (loco), chaladura (locura), chamullar (hablar, conversar), chamullo (conversación), changüi (broma, engaño), chapatalear (nadar), chiva (soplón, delator), chola (cabeza), chota (soplón), chunga (broma), chusma (muchedumbre vulgar, hoy se utiliza como calificativo peyorativo aplicado a las personas sin educación y sumamente bulliciosas), coba (halago, adulación), cumbila (compañero, amigo), cuna (gente de barrio, gentuza), curda (embriaguez, borrachera), espichar (morir), furnia (cueva), garito (casa de juego), guillarse (hacerse pasar por algo distinto de lo que se es, hacerse el tonto), jamar (comer), jarana (broma), jeta (cara), jindama (miedo, cobardía), jiña (excremento), jiñar (defecar), jiribilla (salero, gracia; actualmente la utilizamos en la expresión Ser una jiribilla, aplicada a las personas inquietas, principalmente niños < se deriva de jiribí, astucia, sagacidad), mangar (engañar), maguindó (holgazán), mangue (equivale al pronombre personal me, mi ), menda (yo), pargo (homosexual), pirabear (fornicar), pirar (marcharse, irse), postín (rango, importancia), prajo (cigarro), puro,ra (padre, madre), sandunga (donaire, garbo), sornar (dormir).

En fin, como hemos podido observar, en Cuba se preserva toda una serie de gitanismos de uso cotidiano en el habla coloquial no culta, aunque algunas voces, como garito y furnia, se han asentado en el habla culta de todos los hablantes de la lengua española a ambos lados del Atlántico.

Por: Sergio Valdés Bernal (Cubarte) (Tomado de elcastellano.org)

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12/05/2008 GMT 1

La ortografía: sinónimo de pulcritud

mediaz @ 12:45

ortografíaLa ortografía forma parte de la cultura de las personas; desde el siglo XVIII constituyó un problema que aún en nuestros días no está resuelto.

Especialistas en el tema afirman que la ortografía  es sinónimo de pulcritud, pues al igual que escogemos una ropa  o los modos de decir para comunicarnos con las otras personas, también elegimos las palabras con las cuales damos a conocer   nuestra opinión sobre determinado asunto, de ahí la importancia de que estén bien escritas para que el mensaje llegue con la intencionalidad que deseamos.

Se recomienda la lectura como una vía eficiente para tener una buena ortografía, ya que el lector sistemático está expuesto a la cultura escrita constantemente y tiene una entrada visual de palabras que se graban en el cerebro; la lectura es también importante no sólo para  mejorar la ortografía, sino que es  insustituible para enriquecer el vocabulario, y contagiarnos con los usos de los signos de puntuación,  establecer relaciones entre lo que leemos, y por lo tanto, pensar mejor y de manera más profunda.

Debe de verse como un elemento indispensable para mejorar la comunicación y la sensibilidad, sobre todo, cuando se trata de asiduos lectores de obras literarias.

No menos relevante es que los docentes tengan una buena ortografía. Un error ortográfico que quede en un pizarrón por largo tiempo expuesto a la mirada de los alumnos puede grabarse como una huella indeleble en su mente y  después resultará difícil eliminarla.

Empeño de la educación en el país es que el aprendizaje de la ortografía avance en cada uno de los niveles escolares, prueba de ello es el concurso que sobre el tema se celebra  todos los años; hace algún tiempo el certamen nació en el preuniversitario y los alumnos premiados participan en importantes competencias internacionales; actualmente se realiza en todas las enseñanzas  desde la escuela primaria hasta los Institutos Superiores Pedagógicos-universidades pedagógicas-; además se analizan  las resoluciones rectorales que hay en esos centros que norman  el trabajo con la lengua materna en general y la  ortografía en particular.

Los profesores que se  graduarán en quinto año de licenciados en Ciencias Pedagógicas se someterán a partir de este curso escolar a un examen  para probar su competencia en cuanto al dominio de la ortografía; una aspiración es que ninguno egrese con errores de ese tipo; si suspendieran  tendrán un tiempo  en el que se les asignará un tutor,  que les ofrecerá recomendaciones bibliográficas y les asesorará  sobre el tema para luego someterse  a una nueva prueba.

Conocedores de esa problemática recomiendan que los maestros renueven la enseñanza de la ortografía y de la lengua materna, de forma que las clases sean vivas y se conviertan en  talleres  donde el alumno hable y aprenda; la lengua en última  instancia la hace el propio pueblo y a las aulas llegan giros populares que los profesores pueden aprovechar para hacer pensar a los alumnos  en la importancia  de expresarse adecuadamente ante cada situación comunicativa y escribir  con ortografía correcta.

Los medios de comunicación,  el hogar y la escuela tienen un papel decisivo en el empeño de  tener una buena ortografía, así como, de incentivar el interés por la lectura y el uso correcto del lenguaje. Sólo así seremos más cultos.       

 
Por Teresa Valenzuela (Tomado del sitio digital de Juventud Rebelde)

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10/05/2008 GMT 1

¿Se enriquece la lengua?

mediaz @ 14:25

Uno de los procedimientos de mayor rendimiento para formar nuevas palabras en español es la prefijación. Para algunos esta creación léxica puede considerarse como paso intermedio entre la composición y la derivación.

Puede tener diferentes posibilidades combinatorias, como por ejemplo, prefijo más sustantivo o adjetivo o verbo. Ej: contraluz, contrahecho, contradecir.

Así, al surgir una nueva realidad la manera más común de nominarla es empleando los prefijos. De modo que hoy nos detenemos en esta palabra:
sexo. (Del lat. sexus). Con el siguiente significado en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE):
1. m. Condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas.
2. m. Conjunto de seres pertenecientes a un mismo sexo. Sexo masculino, femenino.
3. m. Órganos sexuales.
4. m. Placer venéreo. Está obsesionado con el sexo.

Entonces, de este lexema se han formado mediante prefijos las siguientes palabras:
homosexual.
(De homo- ´igual´ y sexual).
Dicho de una persona: Con tendencia a la homosexualidad. Que tiene lugar entre individuos del mismo sexo.
heterosexual. (De hetero ´diferente´- y sexual).
Se dice de la relación erótica entre individuos de diferente sexo.
Perteneciente o relativo a la heterosexualidad.
asexual
(De a-´carencia´ y el lat. sexus, sexo).
Sin sexo, ambiguo, indeterminado.
bisexual (De bi ´dos´).
Dícese de la persona que alterna las prácticas homosexuales con las heterosexuales.

Ahora se está desarrollando una nueva realidad en la sociedad, de la cual Cuba no está exenta: la tendencia de los hombres hacia un acercamiento a los patrones estéticos femeninos. Se considera que el hombre actual aspira a tener una piel suave y un aspecto más femenino y delicado. Algunos, como se observa una mayor preocupación por los productos femeninos, los han denominado como tecnosexual. Pero también retrosexual, metrosexual, ubersexual, términos no admitidos aún por la RAE.

De ellos, el más usual es metrosexual, considerado este movimiento no como un cambio de roles ni de la concepción machista, sino de la estética, en la evolución de la sociedad y el mercado de cosméticos.

Y como la lengua tiene un carácter social, al cambiar la realidad, cambia también la lengua. Con este proceso se enriquece la lengua hasta tanto el propio uso seleccione la variante que perdurará y, finalmente, aprobará la Academia.

De: MSc. Petra Silva Cruz (Tomado de aldia.cu)

 

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08/05/2008 GMT 1

El lenguaje y los SMS

mediaz @ 16:44

Las nuevas tecnologías han impulsado un distinto 'uso del lenguaje', más económico y rápido para los usuarios, que distorsiona términos y frases para reducirlas a su mínima expresión inteligible. Algunos expertos temen que esta moda influya negativamente en el idioma. Para otros, es una enriquecedora novedad, que no traspasará el nivel de comunicación en el que se desarrolla.

 

Mientras un puñado de escogidos científicos analizaba en San Millán el uso del español por los jóvenes, cientos de miles de estos utilizaban su móvil para remitirse millones de mensajes SMS. Su menor preocupación al hacerlo era la corrección en el uso del lenguaje: recurren a acrónimos y abreviaturas, siguen un patrón fonético o ahorran vocales. Sometido a tales torsiones, el idioma puede parecer amenazado, pero si es verdaderamente fuerte decantará aquello que le es útil de aquello que es pasajero y superfluo. Y nunca antes habrá gozado de canales de comunicación de inmediatez y potencia equiparables.

sms

Los mensajes, con sus contenidos casi crípticos, son elocuentes desde un punto de vista económico: sólo en las Navidades de 2007, los españoles intercambiaron unos doscientos millones de SMS, toda una gallina de los huevos de oro para las compañías operadoras. El promedio de envíos entre los adolescentes coreanos es de unos dos mil mensuales por móvil —parece lógico que, metidos en tal frenesí, la ortografía sea la menor de sus preocupaciones—. El márketing se apropia rápidamente de los nuevos códigos: así, una destacada caja llama a sus potenciales clientes jóvenes diciendo: «Si eres joven, eres lkxa»; y parece hábil que emplee esa argucia para caracterizar su oferta juvenil.

Dado que los mensajes SMS se emiten y reciben ahorrando tiempo y espacio (a menos mensajes, menor costo), reducen la necesidad de la lectura. Pero el empleo de estas tecnologías no es la causa de la falta de hábitos lectores, sino un síntoma más de esa carencia de honda raíz educativa. Si los muchachos intercambian mensajes sin freno es porque no se les pone límite a su uso; si lo hacen con unas claves concretas, alejadas de la ortografía y la gramática ortodoxas, es porque les es más cómodo comunicarse mediante un lenguaje propio y característico (¿generacional?); si cometen faltas de ortografía, o se echan a la fonética al redactar sus mensajes, es porque o bien no se les ha atraído a la lectura, o bien leen perfectamente audiovisuales, pero no libros: y en el sistema educativo, el viejo y esencial comentario de textos no va acompañado de ejercicios de comprensión audiovisual, de forma que el lenguaje se percibe en su reducción a asignatura y huele a añejo. Cuando nos preocupamos por los jóvenes y el lenguaje, podemos estar valorando la realidad digital del siglo XXI mediante una escala de valores analógicos e ilustrados: es decir, propios del siglo XIX. Las cosas han cambiado, y la lengua se fortalece y evolucionará, pero en formas y direcciones a la vez pujantes e imprevisibles. El empleo compulsivo y omnipresente de los SMS (Short Message Service, servicio de mensajes cortos) y su repercusión en los hábitos de los escribientes, de modo especial entre los jóvenes, está inquietando a muchos puristas de la lengua. Efectivamente, es algo a tener en cuenta, pero si bien conviene ocuparse de ello, creo que no merece la pena preocuparse demasiado. Aunque sea algo que resulta chocante, tanto su uso masivo como su terminología de abreviaturas.

Lengua que no evoluciona, lengua que muere, dicen los lingüistas. En su momento surgieron las lenguas de germanías, del hampa, de sectores cerrados de la jacarandina cuya función, precisamente, era que fueran entendidas sólo por la gente que se encontrara dentro de su entorno cultural. Era autodefensa. Un mismo idioma ha tenido distintos modos de plasmarse, como puede ser la taquigrafía o el alfabeto morse. Son variantes de un sistema único que no se siente modificado.

Hace tres o cuatro años salió este tema en los exámenes de Selectividad. Cada examinando manifestó su opinión, la mayoría muy negativas, diciendo que su empleo repercutía en el empobrecimiento del idioma. Hubo uno, muy sensato, que decía que había que saber distinguir, que él empleaba un lenguaje correcto en los apuntes y exámenes y otro completamente roto y desmadejado en los SMS con los colegas, que a veces hasta resultaba algo ingenioso. Es decir, sabía dominar los niveles lingüísticos. Ahí no hay peligro.

Creo que no hay que darle demasiada importancia. El vocabulario y nomenclatura de abreviaturas está condicionado por el uso de corto espacio y el decir el máximo. Son formas de comunicación dentro de un contexto. Cuando hablamos, empleamos distintos discursos según la situación en que nos encontramos. Ante el médico, decimos «tengo un dolor intenso en la cabeza»; ante gente de poca confianza, «no me aguanto con el dolor de cabeza»; con un amigo, «tengo una mierda de dolor en el cogote que no me tengo»... adornado de dos tacos sonoros. Lo malo es quien no sabe distinguir los niveles y emplea siempre el mismo registro, normalmente muy bajo. Será un empobrecimiento para quien lo tiene pobre por propia adicción y mérito.

A tiempos nuevos, cambios necesarios y mente abierta. La RAE estudia elaborar un diccionario de abreviaturas para los SMS. A lo largo de los años, toda innovación resulta chocante al principio, cuesta admitirla. No importa si el enamorado recibe una carta, una frase hermosa, un tqmch, que no hay que ser muy lince para interpretarlo. Ojalá recibiéramos todos los días un: tscribo xqtkieromch.

 
De: Álvaro Sánchez (Tomado de La Verdad Digital, Murcia, España)

 

 

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