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Desde Santa Clara, Cuba.

Categoría: Literatura

13/04/2009 GMT 1

La sentencia

mediaz @ 22:09

Por Wu Ch'eng-en*

Aquella noche, en la hora de la rata, el emperador soñó que había salido de su palacio y que en la oscuridad caminaba por el jardín, bajo los árboles en flor. Algo se arrodilló a sus pies y le pidió amparo. El emperador accedió; el suplicante dijo que era un dragón y que los astros le habían revelado que al día siguiente, antes de la caída de la noche, Wei Cheng, ministro del emperador, le cortaría la cabeza. En el sueño, el emperador juró protegerlo.

Al despertarse, el emperador preguntó por Wei Cheng. Le dijeron que no estaba en el palacio; el emperador lo mandó buscar y lo tuvo atareado el día entero, para que no matara al dragón, y hacia el atardecer le propuso que jugaran al ajedrez. La partida era larga, el ministro estaba cansado y se quedó dormido.

Un estruendo conmovió la tierra. Poco después irrumpieron dos capitanes, que traían una inmensa cabeza de dragón empapada en sangre. La arrojaron a los pies del emperador y gritaron:

—¡Cayó del cielo!

Wei Cheng, que había despertado, la miró con perplejidad y observó:

—Qué raro, yo soñé que mataba a un dragón así.

* Escritor chino. Autor de Hsi-yu chi (El mono), novela escrita en lengua vernácula que narra la peregrinación del monje Hsuang Tsang a la India en el s. VII.

(Tomado de http://www.ciudadseva.com)

02/04/2009 GMT 1

ILUSIÓN

mediaz @ 15:36

Por Roland 

La señora venía de lejos. A lo mejor de un municipio distante o quién sabe. Llegó a la populosa ciudad y se detuvo frente a las vidrieras de una shopping. No hizo más que arreglarse el cabello, mirar dentro de la jaba vacía y entró a la tienda.

Al instante se sintió agradecida por recibir la agradable sensación del aire acondicionado, y el oloroso ambiente a cosmético ambientador.

El empleado le dio los buenos días, y ella reciprocó. Ya en el ajetreo de la gente, comenzó a andar por los departamentos, y se detuvo en el de perfumería. Estuvo un rato observando los bellos frascos, pero siguió su andar y se acercó al departamento de las telas y los vestidos. Miró los precios y tocó las prendas con delicadeza.

Al momento continuó su curso y llegó hasta los cárnicos: pollos en su nailon, picadillo de res, hígados envuelticos, laticas de carnes... Hizo un mohín de contrariedad y fue a la peletería. Los zapatos eran bellos, de punta fina, tacones brillantes: ¡los había para escoger! Entonces, ahí mismo dio media vuelta y se acercó al departamento de electrodomésticos. Todo bien ordenado, televisores de marca, batidoras, cocinas bellísimas, ventiladores, refrigeradores...

Así, anduvo con su jaba hasta acercarse a la puerta de salida. El empleado la despidió con cortesía.

Ya en la calle, bajo el ardiente calor despedido por el pavimento, abrió su jaba y sacó su monederito rosado. Quiso comprobar el contenido.

Solo tenía cuarenta centavos moneda nacional.

30/03/2009 GMT 1

¿Por qué el Día del Libro Cubano?

mediaz @ 15:47

Por Marta Rojas

El 31 de marzo de 1959 el Gobierno Revolucionario dictó el decreto para la creación de la Imprenta Nacional de Cuba. La fecha indicada se adoptó posteriormente como el Día del Libro Cubano. Fue, sin duda, uno de los acontecimientos culturales más grandes de cuantos ocurrieron en ese primer año de la Revolución.

Día del Libro Cubano

De tal manera se respondía a un acto de rechazo a la cultura y la información veraz al pueblo que había caracterizado la vida espiritual del régimen derrocado.

Los dueños de los más importantes periódicos, magnates capitalistas comprometidos con la tiranía, de una u otra forma, en su inmensa mayoría, e incrédulos en cuanto a la voluntad política de la Revolución apoyada por el pueblo y liderada por Fidel Castro, se marcharon del país. Fue una estampida. Estaban persuadidos de que el gobierno de los Estados Unidos restauraría, a más tardar en un año, la república mediatizada, y con ello las prebendas que los favorecieron. La voz popular decía que con la huida de los dueños del Diario de la Marina se había acabado un mal que había durado cien años. Aquel diario —el pueblo lo sabía— había festejado a finales del siglo anterior la muerte en combate de Antonio Maceo.

La incautación de los periódicos se convirtió de la noche a la mañana en una locomotora imparable de instrucción y cultura para todo el pueblo, pues las imprentas y redacciones se transformaron en editoras jamás soñadas en país alguno y menos en una pequeña isla donde las tiradas de un libro no sobrepasaban —por lo regular— los quinientos ejemplares, a excepción de algunos volúmenes de texto que, además, eran vendidos a altos precios por editoriales particulares.

Fue la obra cumbre de la literatura española y universal El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, la primera que llegó a las manos del pueblo a un precio irrisorio y en una tirada de un millón de ejemplares.

Empezaron, también, modestos Festivales del Libro Cubano, a partir de la designación de Alejo Carpentier, recién llegado a Cuba procedente de Venezuela y designado administrador general de la Editorial de Libros Populares de Cuba y el Caribe. En el pequeño espacio del Parque Central, junto a la estatua de José Martí, años atrás mancillada por marines yanquis, se celebraron dichos festivales.

Mientras ello ocurría, las imprentas recién creadas, administradas por otros funcionarios —no por Carpentier— siguieron imprimiendo en sus rotativas obras de literatura universal, y para la educación.

Obviamente, el impulso y consistencia de este proyecto hecho realidad palpable, se debía en primer lugar al Comandante en Jefe. Fue él quien solicitó a intelectuales —Carpentier entre ellos— listados de libros a publicar. Debían ser obras cimeras de la literatura, inaccesibles hasta entonces para un lector de modestos ingresos. Estos libros comenzaron a salir de un día para otro y eran distribuidos con el mismo ímpetu por todo el país.

Debe subrayarse el entusiasmo de los obreros gráficos, quienes con tradición y conciencia de clase se entregaron a la nueva misión.

Como la idea era perfeccionar cada vez más la tarea de producir libros para el pueblo, en 1962 fue nombrado por el Decreto número 3174 un Director Ejecutivo de lo que se llamaría en adelante Editorial Nacional de Cuba. El cargo recayó en Alejo Carpentier, periodista, novelista, ensayista revolucionario. Para dar la medida del empeño, bastaría decir que en 1963 el Gobierno Revolucionario había publicado 6 500 000 libros.

Este sistema editorial, extendido hoy a lo largo y ancho del país, con el Instituto Cubano del Libro a la cabeza y la realización de las extraordinarias Ferias Internacionales, constituye motivo de legítimo orgullo de nuestra cultura.

(Tomado de www.granma.co.cu)

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25/03/2009 GMT 1

Poemas de Miguel de Unamuno

mediaz @ 19:12

¡Dime qué dices, mar!

¡Dime qué dices, mar, qué dices, dime!
Pero no me lo digas; tus cantares
son, con el coro de tus varios mares,
una voz sola que cantando gime.

Ese mero gemido nos redime
de la letra fatal, y sus pesares,
bajo el oleaje de nuestros azares,
el secreto secreto nos oprime.

La sinrazón de nuestra suerte abona,
calla la culpa y danos el castigo;
la vida al que nació no le perdona;

de esta enorme injusticia sé testigo,
que así mi canto con tu canto entona,
y no me digas lo que no te digo.

Veré por ti

«Me desconozco», dices; mas mira, ten por cierto
que a conocerse empieza el hombre cuando clama
«me desconozco», y llora;
entonces a sus ojos el corazón abierto
descubre de su vida la verdadera trama;
entonces es su aurora.

No, nadie se conoce, hasta que no le toca
la luz de un alma hermana que de lo eterno llega
y el fondo le ilumina;
tus íntimos sentires florecen en mi boca,
tu vista está en mis ojos, mira por mí, mi ciega,
mira por mí y camina.

«Estoy ciega», me dices; apóyate en mi brazo
y alumbra con tus ojos nuestra escabrosa senda
perdida en lo futuro;
veré por ti, confía; tu vista es este lazo
que a ti me ató, mis ojos son para ti la prenda
de un caminar seguro.

¿Qué importa que los tuyos no vean el camino,
si dan luz a los míos y me lo alumbran todo
con su tranquila lumbre?
Apóyate en mis hombros, confíate al Destino,
veré por ti, mi ciega, te apartaré del lodo,
te llevaré a la cumbre.

Y allí, en la luz envuelta, se te abrirán los ojos,
verás cómo esta senda tras de nosotros lejos,
se pierde en lontananza
y en ella de esta vida los míseros despojos,
y abrírsenos radiante del cielo a los reflejos
lo que es hoy esperanza.

Castilla

Tú me levantas, tierra de Castilla,
en la rugosa palma de tu mano,
al cielo que te enciende y te refresca,
al cielo, tu amo,

Tierra nervuda, enjuta, despejada,
madre de corazones y de brazos,
toma el presente en ti viejos colores
del noble antaño.

Con la pradera cóncava del cielo
lindan en torno tus desnudos campos,
tiene en ti cuna el sol y en ti sepulcro
y en ti santuario.

Es todo cima tu extensión redonda
y en ti me siento al cielo levantado,
aire de cumbre es el que se respira
aquí, en tus páramos.

¡Ara gigante, tierra castellana,
a ese tu aire soltaré mis cantos,
si te son dignos bajarán al mundo
desde lo alto!

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02/03/2009 GMT 1

Los barcos de papel

mediaz @ 20:47

Rabindranath Tagorebarcos de papel

Todos los días echo mis barcos de papel al río, donde flotan y, uno tras otro, son arrastrados por la corriente.

En ellos he escrito, con grandes letras negras, mi nombre y el nombre de mi pueblo.

Confío en que alguien los encontrará, en un país lejano, y así sabrá quién soy.

Cargo mis barquitos con flores de shiuli cogidas en nuestro jardín, y espero que estas flores abiertas al amanecer tengan la suerte de llegar al país de la noche.

Después de haber echado al agua mis barcos de papel, levanto los ojos al cielo y veo que las nubecillas preparan sus velas blancas y combadas.

Tal vez algún amiguito juegue conmigo desde el cielo, lanzándolas al viento, para que compitan con mis barcos...

Cuando llega la noche, hundo la cabeza entre mis brazos y sueño que mis barcos de papel bogan sin cesar, cada vez más lejos, bajo la claridad de las estrellas de la medianoche.

Las hadas del sueño viajan en ellos, y llevan por carga sus cestos llenos de ensueños.  

27/02/2009 GMT 1

Ediciones Vigía: la magia de un oficio viejo

mediaz @ 16:52

Decenas de libros manufacturados con amor llaman la atención del mundo editorial y de los coleccionistas, por salvaguardar la estética de un arte centenario.

Por Hugo García y Lis García Arango

libro hecho a manoMATANZAS, Cuba.— Un oficio viejo cobra vida con su sabor medieval. Sus cultores no son monjes antiguos, aunque sí amantes del sacerdocio del buen arte. Cada parto de Ediciones Vigía deja boquiabiertos a quienes se acercan a su fecundidad de cinco lustros.

Una tarde visitamos la casona centenaria ubicada en la Plaza de la Vigía. Desde que abordas la sala principal notas que algo inusual acontece allí, distinto a otros centros donde la modernidad se apodera de los espacios con su frialdad. Aunque nos esperaban, todo estaba en su lugar, como cotidianamente se respira en Vigía ese olor a pegamentos, tintas o pinturas. Las artesanas y artesanos cabizbajos, como si el tiempo fuera más fugaz si se entretienen, insuflan su arte a cada número que brota de sus manos.

Subimos por una escalera angosta hasta las salas de diseño, documentación, taller de serigrafía y área de los editores. Cada pared atesora arte. La ambientación en general deja una sana envidia en nuestro espíritu: La vista se recrea ante rejas antiguas, obras plásticas al óleo, en cerámica y otros soportes; en los muebles y adornos antiguos que no permiten que la modernidad les escamotee su espacio.

Bendecidos por amor

Toda obra humana perdurable tiene una génesis maravillosa. Si una buena estrella te ilumina, entonces el camino tendrá menos tropiezos. Ahora al acercarnos a la historia de Vigía vemos que sus primeros pasos por el mundo editorial fueron posibles por la creatividad del escritor Alfredo Zaldívar y del artista Rolando Estévez. Ambos tenían cargos en la Asociación Hermanos Saíz, y al vincularse con la Casa del Escritor se generaron encuentros literarios de importancia, que necesitaban ser divulgados y lo único que tenían era un mimeógrafo.

«A Zaldívar se le ocurrió hacer una invitación con esa técnica, porque Divulgación de Cultura era muy complicada, muy profesional, y nosotros muy jóvenes y aficionados; un día me pide una ilustración para un concierto», recuerda Estévez aquellos primeros pasos.

Después se les ocurrió que la ilustración tuviera un poema que leería el autor esa noche; la invitación con un dibujo y un poema, después dos, tres poemas... y un día se propusieron concebir un libro.

El primero fue Nuevos poemas, de Digdora Alonso, que se considera como una edición. «Es un sobre que tiene dentro diez textos y diez dibujos en papel kraft, elemento que nos identifica, que estaba en las bodegas y carnicerías y era lo más cercano; descubrimos que era bello», nos explica Estévez.

«Este es un proyecto de amor, donde la gente tiene que de verdad sentir lo que hace porque si no los libros no salen; al no depender del escritor que nos hace llegar el texto, ni del editor ni del diseñador, depende de todas las personas», sentencia Agustina Ponce, la directora.

Alternativa estética

libro manufactura en la editorial VigíaRolando Estévez conoce del calor de cada rinconcito de Vigía, de su historia y avatares. De su mano recorremos el insólito caserón con sus tesoros editoriales que ya han dejado su huella imperecedera en el ámbito de la cultura cubana y universal.

«Las primeras ediciones eran pedestres, pero siempre procuramos que no se viera como una alternativa. Mucha gente ha dicho que son alternativas por falta de recursos, pero nosotros teníamos una alternativa estética, queríamos luchar contra el libro industrial, que nos parecía feo, adocenado», ahonda Estévez.

—¿Empezaron antes de la crisis de los 90?

—Era una buena época, nos sentíamos segregados. Desde el 85 nosotros existíamos, y ya en el 90 con la crisis hay una poética diseñada y estructurada, donde se hacen estos libros por un problema estético.

Cuando llega la crisis en 1991, ya existía nuestra Revista del Vigía, nuestro acto editorial más importante, y ese año se hicieron tres, absolutamente manufacturadas.

«Nos dimos cuenta de que era una editorial distinta y a la vez igual, con sus colecciones, editores, consejo editorial; nos hace distintos el trabajo manual, que también tiene antecedentes en los 80, cuando surge en Estados Unidos el libro objeto como tendencia del arte, un libro hecho por el propio autor. Yo he preparado varios libros objeto para mí, pero a Vigía lo distingue el trabajo editorial, un libro objeto con 200 ejemplares.

«En las ferias la gente se pregunta si son ejemplares únicos, y cuando le dices que son 200 hechos a mano se quedan fríos, y es posible porque hay un equipo de artesanas que se enamoraron de este trabajo, y lo hacen por amor porque el salario es bajo como en cualquier otro centro, se alimentan espiritualmente de repetir con belleza 200 ejemplares de un libro que creó un artista una vez; es un trabajo humano, los artesanos son los grandes protagonistas de Vigía».

Parecidos, pero únicos

portadas de libros manufacturadosLos 200 son iguales en apariencia y distintos porque la huella que cada artesano deja no es indeleble ni precisa, pues si pones una mancha de algodón no pueden quedar las 200 iguales, solo parecidas.

Es un proyecto maravilloso, desde que lo conocí me encantó, aprecia Guillermo Rojas, especialista del taller de serigrafía donde se preparan las portadas de los libros y otros proyectos.

«Cada persona que tenga un libro de Vigía tiene un original con un tono no solo artístico y literario, sino humanista de ese trabajo», enfatiza Estévez.

El joven Manuel García, con apenas 20 años de edad, ya ha diseñado cuatro libros en Vigía: «Mantener el código de Vigía y recrearlo es la búsqueda de las nuevas generaciones».A partir de 1993 se les abren las puertas a las ferias internacionales, cuando Eliseo Diego, al otorgársele el Premio Juan Rulfo, invita a Vigía a que lo acompañe a México.

Después muchas bibliotecas se entusiasmaron al ver algo distinto.Siempre han aglutinado a jóvenes diseñadores formados al calor de la casa y que continúan la tradición, reunidos en la vocación del quinqué, símbolo de Vigía por su luz humilde, tranquila, pequeña.

La confección de solo 200 ejemplares se explica con el hecho de que el mimeógrafo después de esa cantidad de copias se quemaba, y además las artesanas se aburrían, porque llega un momento en que se agotan. Es una cifra amplia y a su vez de carácter restringido y exclusivo.

Estela Ación, editora, nos habla de la seriedad con que acogen cada proyecto para que nazca y crezca colmado de su espíritu irrepetible.

Muchos jóvenes empezaron su carrera literaria por Vigía y numerosos consagrados han visto la luz de su genio allí, pues se trabaja sobre papeles reciclados, metales, fibras vegetales, piedras, plástico, nailon, malla de pescar, mimbre, malanguita, maderas, tierra, arena, borra de café, cabe todo, siempre y cuando tenga un concepto plástico implicado a lo literario que se publica y se vea el libro llamativo.

Para Ibis Arias, artesana, se despertó e hizo realidad «ese bichito artístico que uno lleva dentro».Estas son unas ediciones mágicas, acentúa Estévez, al resumir que es un ejemplo de laboriosidad, entrega, vocación, con la pretensión de dejar un testimonio. «No se podría hacer fuera de Cuba, ni de Matanzas».

Exclusividad para cubanos

Es una institución dependiente del Instituto del Libro y la Literatura de Matanzas y, como todas las editoriales, cuenta con un plan de publicación, cuyas cantidades oscilan entre 15 y 20 títulos anuales con un perfil amplio que incluye narrativa, poesía y traducciones de grandes escritores de la cultura cubana.

Vigía convoca los Premios Nacionales de Poesía América Bobia y el Digdora Alonso, y es espacio para presentaciones de libros y escritores.

«La esencia es que nuestros libros los tengan los cubanos, y que algún día los adquieran los turistas, porque es un proyecto hecho para Matanzas, Cuba y después el extranjero», enfatiza Agustina, quien añade que al tratarse de un libro de colección, cuando un coleccionista, artista o museo lo busca, obtiene algo que no se va a reproducir ni reeditar, con un valor artístico actual y futuro.

Pudo fracasar, pero los proyectos colectivos tienen tendencia al éxito cuando mucha gente se aúna sin la vanidad del protagonismo individual.Marisel Ruiz, artesana, agradece los minutos vividos en Vigía. «Esta labor no es aburrida y, a pesar de que a veces te agotas, siempre me siento maravillada ante cada libro terminado».

También su valor está en que dialogan juntas varias artes, donde no solo está la literatura y la plástica, porque al estar un hombre de teatro como Estévez, la escena dialoga constantemente en el producto de Vigía. Sus libros surgen de sus cubiertas, como salen los actores al escenario cuando se descorren las cortinas.

«Eso es llamativo, exclusivo, son muchas artes que confluyen con el único propósito de que tengas en tu casa un libro para leer y amar», señala Agustina.

Vigía del mundo

El hecho de estar coleccionados en 11 bibliotecas importantes de Estados Unidos, entre ellas la del Congreso, como una exposición permanente, calibra el valor de este suceso cultural. Sin duda, lo más trascendental es que el MOMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York) desde hace cinco años los colecciona en su Departamento de Libros Raros. Allí solo se encuentran obras de Wifredo Lam, Alexis Leyva Machado (Kcho) y Ediciones Vigía.

En Cuba los colecciona la Biblioteca Nacional José Martí, la Elvira Chávez, de Santiago de Cuba, y la provincial Gener y del Monte, de Matanzas, aunque por supuesto la colección más completa la tiene la propia Casa editora, que guarda tres ejemplares de cada edición, sin condiciones ambientales de protección.

De asombro en asombro, pasamos una tarde inolvidable viviendo el ajetreo de una editora que se distingue por el sello de la manufactura y su supremo hálito cultural.

(Tomado de www.juventudrebelde.cu) 

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26/02/2009 GMT 1

«Llénate de mí», de Pablo Neruda

mediaz @ 13:50

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.

Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.

No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.

No puede ser, no puede ser.
¿Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
¿Quién iba a exterminarme? ¿Qué designio, qué palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah, Dios mío, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mí mismo, perdidamente,
libre de mí, curiosamente libre.
¡Irme, Dios mío, irme! 

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25/02/2009 GMT 1

Oferta cultural de El Mejunje en la Feria del Libro

mediaz @ 19:50

Por Eduardo Luis Martín Logo de Feria del Libro

Durante la Feria Internacional del Libro en Villa Clara, del 26 de febrero al primero de marzo, el centro de promoción cultural El Mejunje ofrecerá Las tardes del sijú cabezón, basada en la cultura popular.

En el aniversario 40 de la revista Signos, que fundara el escritor y folclorista Samuel Feijoo, se rinde homenaje a la publicación caracterizada por su apego a la décima guajira, cuentos y refranes que recogen la sabiduría de los hombres del campo y otras manifestaciones populares.

Mañana jueves 26 se hará alusión a los oficios con la presentación del libro La calle de los oficios, del poeta y escritor Yamil Díaz, y la sección del Cuero Literario tendrá la puesta en escena de la obra Wampampiro Timbereta, a cargo del grupo teatral Mejunje y la actuación de trovadores.

Fachada e interior de El MejunjeLa tarde del viernes estará dedicada a la sabiduría campesina con la presentación de los libros Frente Norte de Las Villas, Los bueyes del tiempo ocre y Cuentos de guajiro para pasar la noche, de René Batista Moreno.

También se exhibirá una exposición del artista plástico primitivista Pedro Osés, además del guateque con el conjunto Mi Cocodrilo Verde y la puesta en escena de la obra Las cabañuelas, a cargo del grupo teatral Mejunje.

El sábado estará reservado al humor y las curas caseras, con la presentación del libro El ungüento de la Magdalena, de Ricardo Riverón Rojas, y la escenificación de algunos relatos de ese texto.

El Club del Cuero Literario hará evocación al número de la revista Signos dedicado por Feijoo a la "literatura abdominal", habrá descarga de trovadores, exposición de artistas plásticos y actuación del grupo musical Son Aché.

La tarde del último día de la Feria en El Mejunje estará dedicada al velorio y al baile, con la presentación de los números 54 y 55 de la revista Signos, obsequio de revistas Islas, la actuación de la cantante solista Lucía Labastida y bailables con el grupo Pretexto. (AIN) 

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24/02/2009 GMT 1

Oyendo un disco de Benny Moré*

mediaz @ 00:48

Por Roberto Fernández Retamar** 

Benny MoréEs lo mismo de siempre:
¡Así que este hombre está muerto!
¡Así que esta voz
delgada como el viento, hambrienta y huracanada
como el viento,
es la voz de nadie!
¡Así que esta voz vive más que su hombre,
y que ese hombre es ahora discos, retratos, lágrimas, un sombrero
con alas voladoras enormes
—y un bastón—!
¡Así que esas palabras echadas sobre la costa plateada de Varadero,
hablando del amor largo, de la felicidad, del amor,
y aquellas, únicas, para Santa Isabel de las Lajas,
de tremendo pueblerino en celo,
y las de la vida, con el ojo fosforescente de la fiera ardiendo en la sombra,

y las lágrimas mezcladas con cerveza junto al mar,
Y la carcajada que termina en punta, que termina en aullido, que termina
en qué cosa más grande, caballeros;
así que estas palabras no volverán luego a la boca
que hoy pertenece a un montón de animales innombrables
y a la tenacidad de la basura!
A la verdad, ¿quién va a creerlo?
Yo mismo, con no ser más que yo mismo,
¿no estoy hablando ahora?

* Benny Moré, cantante y compositor cubano más conocido como el Bárbaro del Ritmo. Nació el 24 de agosto de 1919, en Santa Isabel de las Lajas, Cienfuegos. Murió el 19 de febrero de 1963.

** Poeta cubano nacido en La Habana, Cuba en 1930. Actualmente dirige la Casa de las Américas.

18/02/2009 GMT 1

«Caminante, no hay camino»: un poema de Antonio Machado

mediaz @ 16:44

Antonio Machado nace en Sevilla, el 26 de julio de 1875. Su nombre completo es Antonio Cipriano José María Machado Ruiz. Unamuno lo describe así: “El hombre más descuidado de cuerpo y más limpio de alma de cuantos conozco”. Sus fuentes de inspiración son: el amor, el dolor, la guerra, la fugacidad de la existencia y la preocupación por su querida España. El poeta muere el 23 de febrero de 1939, y su madre tres días más tarde.Caminante, no hay camino

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.

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