La corrección de textos en los periódicos
Por Magí Camps Martín*
Los rotativos son, por definición, imperfectos. La lucha contra el reloj moldea el trabajo periodístico en un medio de comunicación impreso de publicación diaria. El objetivo deseado es pretender la excelencia lingüística en todos sus textos, pero la dura realidad pone cada día las cosas en su sitio. Para afrontar la revisión gramatical y la edición de estilo de un periódico es necesario tener los pies en el suelo y tomar conciencia de la magnitud del reto.
En términos de producción hay que encontrar el justo equilibrio entre el número de personas destinadas a esta función y el conjunto de la redacción. Es evidente que con un equipo de correctores generosamente nutrido el resultado rozaría la perfección, pero ello sería económicamente inviable. Las noticias, los reportajes, las exclusivas, los artículos de fondo son, al fin, el producto que vende. A mayor calidad de contenidos, mejores ventas. Pero la calidad lingüística también computa, no tanto por su presencia como por su ausencia y, por tanto, de modo negativo. En un periodista la corrección gramatical se da por supuesta. Pero las prisas son traicioneras, para un periodista y para cualquiera. Y es de cajón que cualquier texto, aunque proceda de la mejor pluma, ha de ser revisado.

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