Las leyes de MURPHY en las correcciones
Creo que no hace falta presentar al mítico ingeniero Murphy*, ¿verdad? Pues aquí van algunas de sus “leyes”.
— Cuando el director de una editorial abre un libro publicado por él, encuentra un error, sobre todo delante del corrector, que es uno. Si el libro es de otra editorial, es imposible que encuentre un error.
— Un corrector encuentra todos los errores de un libro publicado que él no ha corregido.
— ... y también los de un libro corregido por él, después de publicado.
— Si uno ha leído varias veces una página y decide no leerla una vez más, en esa página habrá un error.
— Los errores aparecen en las palabras más fáciles. En los nombres y palabras muy difíciles no aparecen errores... salvo que uno tenga en cuenta esta ley y no les preste suficiente atención.
— Una página sin ningún error es sospechosa.
— Si uno juega una apuesta sobre “cómo se dice o se escribe tal o cual cosa”, perderá. Si no la juega, descubrirá tarde o temprano que tenía razón.
— Si uno consulta un diccionario de dudas, no encontrará su duda como tal: señal de que, según ese libro, lo correcto es evidente y uno es un burro.
— Si un diccionario o enciclopedia consta de varios tomos, lo que uno busca siempre estará en el último que consulte, y ese tomo se encontrará siempre en el escritorio más alejado.
— No hay páginas sin errores. Hay páginas cuyos errores aún no han sido descubiertos.
Extractado, en parte, de “Cómo corregir sin ofender”. Pablo Valle Op. cit., p. 187
(Tomado de: http://www.hildalucci.com.ar)
* La Ley de Murphy es una forma de explicar los infortunios de todo tipo de ámbitos, y a grandes rasgos se basa en la frase "Si algo puede salir mal, saldrá mal", y se puede utilizar en todo tipo de situación, desde la vida cotidiana, hasta las situaciones más importantes.

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