Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis    Nirudia  Nirewiki  NireTV  Niremap  Archipiélago  El Blog de Loretahur  Contrata tu banner en Nireblog  Contrata tu banner en Nireblog  Contrata tu banner en Nireblog  Contrata tu banner en Nireblog  Contrata tu banner en Nireblog 

letraSSueltas
Desde Santa Clara, Cuba.

21/06/2008 GMT 1

Sobre el origen de algunas frases

mediaz @ 13:53

«…como el Gallo de Morón»

Entre los cubanos es popular la frase: "Se quedó como el Gallo de Morón, sin plumas y cacareando". Muchos piensan que se trata de un famoso gallo originario de Morón, provincia de Camagüey, Cuba. Pues bien, la historia es que el Gallo de Morón ni era un gallo, ni era de Morón, ni tuvo que ver con Cuba.

gallo de MorónSe trata de una leyenda del siglo XVI, cuando el recaudador de impuestos de Granada se presentó en Morón de la Frontera (Sevilla) a ejercer su oficio. Como el sujeto tenía aspecto de matón y forma de actuar muy grosera, se le bautizó como el Gallo de Morón.

Los moronenses se hartaron de sus desplantes y un buen día le atizaron una tunda de palos tan contundente, que este tuvo que marcharse de Morón sin atreverse a volver por más impuestos. De ese episodio surgió una copla popular que decía: Anda que te vas quedando/ como el Gallo de Morón/ sin plumas y cacareando/ en la mejor ocasión.

«la hora de los mameyes»

En el léxico cubano hay una frase que muchos usamos sin conocer su significado: la hora de los mameyes. Esta frase, según cuentan, se originó durante la toma de La Habana por los ingleses.

Durante ese episodio, los habaneros, con esa costumbre tan cubana de ridiculizar a los que no pueden vencer, dieron en llamar "mameyes" a los soldados ingleses por el color del uniforme que vestían: chaqueta roja y pantalón negro.

Por aquella época La Habana estaba rodeada por una muralla que la protegía de corsarios y piratas. Cada noche, a las nueve, se disparaba un cañonazo desde la fortaleza del Morro, para avisar a los habaneros que las puertas de la muralla se cerrarían durante la noche. Y como a esa hora los odiosos "mameyes" se hacían más visibles patrullando las calles, los habaneros bautizaron las nueve de la noche como "la hora de los mameyes".

«...ni el médico chino»

Se habla de un médico chino muy popular,  que acostumbraba recetar a sus pacientes una infusión de una planta a la que el chinito atribuía propiedades curativas maravillosas. Pero sucedió que uno de esos pacientes del mencionado médico chino murió al tomar el cocimiento de esa planta, y el chinito del cuento, con oriental parsimonia, sentenció: “Calamba, palece que ese palito son veneno”.

Otra versión más seria sobre el personaje señala que el verdadero médico chino vivió a finales del siglo XIX en Cuba. Al parecer llegó a La Habana en medio del gran auge migratorio proveniente de esa nación.

Cham Bom Biamera el nombre de este estudiante de Medicina en su patria. Llegó a Cuba con un contrato para realizar trabajos agrícolas en la zona de Coliseo, provincia de Matanzas. Nadie sabe bien cómo el chinito se las ingenió para continuar sus estudios, y una vez graduado empezó a practicar como médico rural en la misma zona donde antes laboraba la tierra. Poco a poco fue adquiriendo fama de buen médico y muy pronto el reclamo lo condujo a ejercer intermitentemente en La Habana.

De todo el país venían a su consulta, donde, se asegura, encontraban solución no pocos de los problemas que ya otros médicos habían desahuciado. Y así, al pasar de los años, el pueblo que es quien definitivamente lo convierte en una verdadera leyenda. Por eso, cada vez que se conoce de un enfermo que está muy mal o se hace referencia a alguien que se ha metido en camisa de once varas, la gente dice: “¡A ese no lo salva ni el médico chino!”.

Pero se cuenta que Cham Bom Biam no fue el único chino de notoriedad en el pasado, pues se recuerda también que, en los primeros años de la República y por las inmediaciones de las calles Zanja y Soledad, en pleno barrio chino habanero, consultó Ramón Lee, quien practicaba la acupuntura y otras técnicas de su cultura que, combinadas con su formación académica, le hacían obtener muy buenos resultados. Lamentablemente, un asunto amoroso alejó al destacado médico chino de nuestros predios.

 



 

 

Comentarios

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis