Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

letraSSueltas
Desde Santa Clara, Cuba.

30/07/2008 GMT 1

Enfrentamiento generacional

mediaz @ 03:15

Razones históricas —a veces contradictorias— nos mueven a explorar la percepción mutua que se establece entre generaciones distintas que, curiosamente, se nos antojan casi siempre distanciadas. De ahí que no pretendamos impugnar, ni cuestionar, ni imponer, sino hurgar en los hechos, en sucesos, en la participación de jóvenes y adultos en un mismo contexto espacial-temporal.

Al menos en Cuba, ya los africanos traídos a la fuerza por el dominio ibérico guardaban cierto recelo en cuanto al traslado de información a sus descendientes. El destacado investigador cubano Rogelio Martínez Furé, en un análisis acerca del tema, refiere:

“Es proverbial la reserva de los africanos en asuntos religiosos para con sus hijos criollos. Todos los informantes hijos de ‘negros de nación’ se lamentan de no haber aprendido más sobre los cultos de sus antepasados, porque ‘los mayores’ les prohibían participar en ellos, ya que consideraban que ‘los criollos eran poco serios y no respetaban nada.”

 También los peninsulares mostraban sus dudas con la descendencia criolla, cuyo comportamiento desenfadado preocupaba mucho al conquistador. Y no era para menos: de esa fragua emergió el joven Martí, quien con apenas 16 años ya calificaba de traidor a un condiscípulo de la escuela, por lo cual fue condenado a prisión en las Canteras de San Lázaro.

Sin duda, aparece una marginación hacia la juventud criolla, condicionada ¿desde luego? por un sistema de relaciones de poder-autoridad. Los ejemplos anteriores constituyen manifestaciones elocuentes de encuentros generacionales que datan de la colonia.

Los jóvenes vistos por los mayores               

Sin que se pueda explicar con mucho detalle, a través de los años —siglos quizás—, se ha visualizado una relación equidistante y negativa entre generaciones, sobre todo, por la mirada adultocéntrica que impone la sociedad.“(…) para los mayores, la juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo; para los jóvenes, ser adulto es un mal degenerativo que no tiene arreglo”, apunta la revista española Muy Interesante en su edición no. 285 de 2000.

“Los jóvenes se muestran irrespetuosos” o “antes no era así”, son criterios escuchados muy a menudo entre no pocos adultos.

Quizás tenga que ver algo en ello la imagen distorsionada de la juventud que suele aparecer en los medios de comunicación —continúa la revista Muy…—, propensos a publicar solo la cara más aberrante de la adolescencia (actos vandálicos, riesgo desmesurado, fracaso escolar…). Pero no cabe duda de que incluso las actitudes juveniles más moderadas confunden a menudo a los mayores. ¿Realmente los jóvenes son tan raros como algunos adultos creen? (…)

La catedrática María José Díaz Aguado (Universidad Complutense de Madrid), en su libro Prevención del racismo y la violencia en los jóvenes, asegura que la adolescencia es un período de transición en el que se ha dejado de ser niño, pero todavía no se es adulto. ¿Qué se es en concreto? ¿Un ser excluido, acaso, por no encajar en los moldes de lo uno ni lo otro? ¿Está realmente tan perdida la juventud como afirman los mayores? ¿Fue, acaso, todo tiempo pasado mejor que el actual?

Los adultos ya atravesaron la etapa de reafirmación y asumen la vida con otra perspectiva, pero se sabe que ni ellos ni los niños son capaces de revolucionar, como regla, el status quo de ninguna sociedad, sino los jóvenes con su accionar.

La juventud cubana de hoy atraviesa por la misma dinámica de cualquier otra: la etapa de acceso al empleo, de implicaciones y definiciones políticas, de afianzamiento de valores y de afirmación de identidad. No es casual que muchas de las manifestaciones de estos jóvenes aparezcan como contracultura. “La lengua es uno de los matices identificadores de las personas, de los pueblos (…)” —nos dice Martha O. Pérez Cortés en un trabajo de la revista del Centro de Estudios sobre la Juventud—. “El habla de los jóvenes cambia y se renueva constantemente. Así contribuye junto a otros aspectos a su afianzamiento como grupo frente a los adultos.

“(…) algunas veces se advierten en el habla de los jóvenes términos y giros que contrastan fuertemente con su actitud ante la vida, debido al uso indiscriminado de palabras y frases vulgares, consideradas por muchos como propias de grupos o individuos marginales.”

Los jóvenes, sin embargo, son una fuerza social a tener en cuenta. Tal vez se manifiesten con cierta dosis de rebeldía, tal vez les amarguen la vida a muchos adultos, tal vez les quiten el sueño a sus mayores. Pero ellos son los verdaderos transformadores de cultura, y esta es una verdad irrefutable.

(Por Ramón Torres. Tomado de Somos Jóvenes digital)

Comentarios

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis