Sobre la palabra «bacán»
No se trata de un neologismo, pues ya tiene 81 años de existencia en el Diccionario. Este sustantivo ingresó en 1927 al Diccionario manual e ilustrado de la lengua española, de la Real Academia Española, y hasta la edición de 1989 se mantuvo como equivalente de ‘tamal, especie de empanada’.
Después, en el 2001, se publicó como adjetivo y sustantivo, en el Diccionario de la lengua española de la misma Academia (DRAE).
Como adjetivo, dependiendo del contexto y del país, puede significar ‘muy bueno, chévere, estupendo, excelente’, ‘persona prepotente o sobrada’, ‘taquillero (espectáculo o persona que rinde buenos réditos)’, ‘persona de físico atractivo’; y, como sustantivo, ‘hombre que vive a costa de su esposa o de su amante’, ‘hombre que paga los gastos de las mujeres con las que tiene vínculos’ y ‘persona adinerada’.
Esos registros son de Chile, Colombia, Cuba y Uruguay; pero, aunque no consta en el DRAE, también se emplea en el Ecuador: los adolescentes e, incluso, los no tan jovencitos, usan la palabra bacán para indicar que alguien o algo es magnífico, espléndido, bueno, fuera de serie; pero además la aplican con el sentido de ‘persona arrogante o que se jacta de saberlo todo’. En Cuba específicamente la palabra bacán ganó en popularidad hace unos años, a partir de que comenzara a usarse para designar a un popular personaje humorístico de televisión: el Bacán de la Vida (Nelson Gudín).

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