A 32 años de la muerte de Lezama Lima
Poeta, ensayista y novelista cubano considerado una de las más grandes figuras que ha dado la literatura insular.
José María Andrés Fernando Lezama Lima, conocido sencillamente como José Lezama Lima, nació el 19 de diciembre de 1910, en el campamento de Columbia, cerca de La Habana, donde su padre era coronel.

Ya en la capital participó en los alzamientos estudiantiles contra la dictadura de Gerardo Machado e ingresó en la universidad para cursar la carrera de Derecho. En toda su vida sólo abandonó la isla durante dos breves estancias en México y Jamaica. Fundó la revista Verbum y estuvo al frente de la tribuna literaria cubana más importante de entonces, Orígenes, de la que fue fundador, con José Rodríguez Feo, en 1944.
En esta última revista se expusieron las tendencias literarias de sus fundadores y colaboradores: lirismo estetizante e intelectualismo, clasicismo inclinado hacia el neoculteranismo y ausencia de todo compromiso social, lo que determinó su carácter altamente elitista y le permitió tener entre sus colaboradores a poetas como J. R. Jiménez. Los principales amigos y compañeros de ruta de Lezama por entonces fueron C. Vitier, E. Diego, V. Piñera y O. Smith, además del también poeta y sacerdote español Á. Gaztelú, que influyó enormemente en su formación espiritual.
Pero aparte de este y otros grupos minoritarios que frecuentó en distintos períodos, la vida de Lezama nunca tuvo una gran resonancia pública, a causa de su singularidad y de una precaria salud que propiciaba su aislamiento.
Su libro de poemas inicial fue Muerte de Narciso (1937), al que siguieron Enemigo rumor (1941), Aventuras sigilosas (1945), La fijeza (1949) y Dador (1960), entregas que son otros tantos hitos de la poesía continental en la línea hermética y barroca de la expresión lírica.
Sin embargo, la obra que consagró a Lezama dentro de las letras hispanoamericanas fue la novela Paradiso (1966), en la que se ha querido ver una doble alusión a la inocencia bíblica anterior al pecado original y a la culminación del ciclo dantesco. Al mismo tiempo, en Paradiso se refleja la tradición y la esencia de lo cubano en una vertiginosa proliferación de imágenes que protagonizan la obra: un mundo de sensaciones, de recuerdos y de lecturas familiares que conforman y determinan la cosmovisión del novelista.
Precisamente el agravamiento de su asma crónica y problemas causados por la obesidad que padecía parecen haber sido la causa de su muerte, tras una larga estancia hospitalaria, el 9 de agosto de 1976.

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