El primer juego oficial de béisbol en Cuba
Mucho se comenta sobre el primer juego de béisbol que tuvo lugar en Cuba luego de su iniciación en nuestro país procedente de los Estados Unidos. Se conoce que en La Habana fue introducido por Esteban Mister Bellán y otros jóvenes que realizaban estudios en Norteamérica en la década de 1860, y en Matanzas por un barco norteamericano atracado en el puerto.
Existen muchas versiones al respecto, pero si hay algo que no deja lugar a dudas es que para la realización del primer partido los jugadores debían prepararse, y estos comienzan a conocer los secretos del bate y la pelota por los años arriba mencionados, tanto en la barriada capitalina del Vedado como en la zona yumurina aledaña al Palmar de Junco.
También es un hecho que a las autoridades coloniales españolas no les agradaba mucho que los criollos prefirieran este juego a cualquier otro venido de la madre patria, hasta el punto de que el Capitán General y Gobernador de Cuba dicta un decreto el primero de octubre de 1869 mediante el cual se suprime oficialmente la práctica del béisbol en la Isla.
Las razones expuestas en el bando se refieren a que se trata de un juego antiespañol, de tendencia insurreccional y contrario al idioma, lo cual propicia el desamor a la península. Y no dejaban de ser ciertas las amenazadoras frases del representante español en tierras ajenas e irrefutable también el poco caso que de ello hicieron los primeros peloteros.
Pero lo que tratamos de demostrar es que desde esa temprana fecha, con equipos traídos de los Estados Unidos por jóvenes cautivados en el deporte de las bolas y los strikes, ya se jugaba en terrenos del Vedado capitalino ocupado hoy por las calles B, C, D, 11 y Línea, con un equipo llamado Habana y que posteriormente radicara allí su Club. Entre los jugadores, desde luego, no puede faltar quien trae los enseres y enseña a utilizarlos a aquellos que se dejan atraer por tan interesante juego. Este no es otro que Bellán, quien enseña y conforma las primeras agrupaciones de jugadores y las diferencia con los colores azul y rojo, pero siempre con el nombre de Habana.
Este experimentado pelotero es el primer latinoamericano en jugar en las Grandes Ligas norteamericanas, al debutar en 1871 con los Troy Haymakers y participar con ellos ese año en 30 juegos alternando el campo corto y la tercera base.
En la continuación de estos pasos, los yumurinos crean su equipo: Matanzas, y demuestran su amor al deporte al construir un estadio beisbolero convertido hoy en el más añejo del mundo que aún se mantiene en activo para juegos de series nacionales e internacionales: el Palmar de Junco.
El primer juego que se conoce en esta instalación, se programa para el 27 de diciembre de 1874, y al respecto el Matanzas Baseball Club, luego de solicitar con varios meses de antelación el permiso oficial a las autoridades españolas, invita al Havana Baseball Club a realizar un encuentro entre ambas novenas, aunque es de destacar que el decreto que oficializa el nombre de ambos equipos ocurre cuatro años después con la firma del Gobernador de la Isla.
Este encuentro se considera el primero entre los dos equipos pioneros cubanos de pelota y entre dos provincias, que finaliza cuando cae la séptima entrada y los marcadores favorecen a los habanistas 51 x 9. Otro acontecimiento es que al día siguiente es reseñado el partido por el periódico Aurora de Yumurí con el título «Resultado de un desafío» con box score incluido.
Dada su repercusión en La Habana este trabajo es reproducido el 31 de diciembre en el capitalino El Artista: "El juego terminó a las 5 y 30 minutos de la tarde, hora en que la oscuridad no permitía continuar", terminaba el artículo.
Como dato singular, el director (Capitán) del Habana es el receptor Esteban Bellán, quien conecta tres cuadrangulares, y el lanzador vencedor es Ricardo Mora con uno. En el jardín izquierdo Emilio Sabourín, quien es seleccionado en 1941 para integrar el Salón de la Fama del béisbol cubano y fallece de pulmonía doble el 5 de julio de 1897 en la prisión ubicada en el Castillo del Hacho en Ceuta, Marruecos, mientras comparte el calabozo con su compañero de armas Juan Gualberto Gómez.
Los visitadores con sus posiciones en el terreno y carreras anotadas fueron: Ernesto Guilló (RF- 3 carreras), Beltrán Senarens (2 b- 4), Joaquín Lances (CF-7), Esteban Bellán (catcher-7), Enrique Canal (SS-6), Ricardo Mora (pitcher- 7), Roberto Lawton (1 b- 4), Emilio Sabourín (LF-8) y Francisco García (3b- 5); de los anfitriones solo tenemos los apellidos y las carreras anotadas: Paine (0), Sánchez (1), Washington (0), Domínguez (0), Delgado (2), Dulzaides (2), Rylend ( 1), Armas (2) y Frank (1). El árbitro, Juan Tregent, y el anotador, Manuel Pavía.
Muchos de los jugadores invitados integran la junta directiva del Habana y entrenan en los terrenos del Vedado. Son parte de los que dan pie al Gobernador colonial a dictar el decreto de marras arriba reseñado.
Los peloteros matanceros también comparten el patriotismo de la época, y como el mejor ejemplo tenemos que el 7 de abril de 1895, catorce de sus jugadores se alzan en armas en la manigua redentora, entre ellos dos que son seleccionados en 1946 para integrar el salón de la fama del béisbol cubano: Ricardo Cabaleiro y Arturo Valdés, así como Waldemar Schweyer, tío del famoso corredor José Pepe Barrientos, conocido como el Relámpago Caribe.
Pero volvamos a la década de 1800, porque cuatro años después de la celebración de aquel juego que deja abiertas las puertas del Palmar de Junco en 1874, se realiza la reunión que define la fecha y el lugar de realización del primer campeonato de esta disciplina deportiva en la Isla de Cuba.
Es exactamente el 22 de diciembre de 1878 en la casa ubicada en la calle Obrapía número 17,cuando Beltrán Senarens, Ricardo Mora y Manuel Landa, representantes del Havana Baseball Club, y Adolfo Nuño, Carlos de Zaldo y Joaquín Frankee, del Almendares Baseball Club, y fungiendo como secretario Ernesto Guilló (el Matanzas Baseball Club no envía delegados, pero informa que aceptará las decisiones adoptadas), acuerdan fechas, sedes, reglamentos y demás cuestiones organizativas, tomando en consideración la gran acogida por el público del magnífico espectáculo que se avizoraba.
La temporada se planifica para seis encuentros, el primero de los cuales tiene lugar hace 130 años, exactamente el 29 de diciembre de 1878 en la sede del Club Almendares, ubicado muy cerca del parque Tulipán, entre las calles Falgueras y Vista Hermosa en el Cerro, al lado del paredón del colegio de Delgado y no muy lejos de la zanja, según se especifica en el primer libro publicado sobre el béisbol cubano, cuyo autor, Wenceslao Gálvez y Delmonte, es exaltado al salón de la fama del béisbol cubano en 1946; en la investigación realizada por el museólogo Carlos Reig Romero en su obra Los inicios del deporte cubano, en el libro Béisbol Cubano, de Gabino Delgado y Severo Nieto, publicado en 1955, y en la Historia del baseball profesional de Cuba, de Raúl Diez Muro en las ediciones de 1907, 1908 y 1949.
Por tanto, es el Cerro quien tiene la llave y el privilegio de ser el municipio primado en organizar el juego que da paso a la primera temporada oficial de béisbol que se realiza en el archipiélago cubano, con el enfrentamiento entre los equipos que más tarde serían todo un clásico: los rojos del Habana y los azules del Almendares, que favorece al primero 21 x 20.
El segundo encuentro de esa primera temporada se juega en el Palmar de Junco el primero de enero de 1879 entre los equipos Matanzas y Habana, los que quedan empatados en el octavo con 17 carreras y se suspende por oscuridad.
El tercer partido se realiza el 5 de enero en la sede del Habana (Almendares 27, Matanzas 14); el cuarto, el 26 de enero (Habana 34, Matanzas 26); el quinto, el 2 de febrero (Habana 18, Almendares 10) y el sexto, el 16 de febrero (Habana 34, Matanzas 17). El resultado final: Habana 4 ganados, 0 perdidos y un empate; Almendares 1-2-0 y Matanzas 0-3-1.
Si bien en el encuentro del Palmar de Junco en 1874 se juega con nueve peloteros, a partir del primer campeonato en 1878 y por los siguientes doce años, aparecen diez hombres en el terreno. La décima posición es el right short, ubicada entre el campo corto y la segunda base. Otro dato curioso es el resultado del juego del 26 de enero, con 60 anotaciones entre ambos equipos, la mayor cantidad en un juego oficial del siglo XIX.
Como dato interesante diremos que el receptor Esteban Mister Bellán, simultanea su posición con la de director técnico (capitán), con la cual gana consecutivamente las tres primeras series oficiales, en este caso con el Habana (1878-1879, 1879-1880 y 1882-1883), aunque hay publicaciones que dan como manager a Emilio Sabourín. La temporada de 1880-1881 no se celebra, y la de 1881-1882 no se termina.
(Por Mario Torres de Diego. Tomado de: www.cubahora.cu)

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