Mujeres en el periodismo
No pretendo hacer una apología feminista, sino honrar a aquellas que demostraron, contra todos los cánones, que una mujer es mucho más que un ser de cabellos largos e ideas cortas, como refirió un misógino de la época.
Comenzaré por Emilia Bernal, quien aunque vivió fuera del país la mayor parte de su vida, colaboró desde el extranjero con la revista Bohemia, el periódico El Fígaro y La Nación. 
Mujeres de distinción gloriosa vio nacer el legendario Camagüey también, pues Ana Betancourt de Mora se desempeñó entre 1869 y 1871 como correctora del periódico El Mambí, que se publicaba en la manigua, y de esta manera pasó a la historia no solo por su solicitud de la emancipación de la mujer en la Asamblea de Guáimaro, sino también por ser la primera correctora de pruebas del periodismo cubano.
Camagüeyana también fue Angelina Agramonte, quien en 1867 colaboró con las crónicas del Liceo de Puerto Príncipe bajo el seudónimo de Genliana, cuando ya estaba a punto de dejar su vuelo El Céfiro, fundado en 1865 por la joven camagüeyana de 18 años Domitila García, junto a la poetisa Sofía Estévez. En el año 1879 Aurelia Castillo colaboró con las publicaciones El Camagüey, Revista de Cádiz, El Fígaro, El País y la Revista de Cuba. No podemos olvidar en este breve recuento a Gertrudis Gómez de Avellaneda, la Tula, quien colaboró bajo los seudónimos de La Golondrina y Felipe de Escalada, y fundó y dirigió El Álbum Cubano de lo Bueno y lo Bello, con su galería de cubanas célebres. Vale destacar que esta publicación fue la primera en Cuba donde se pagaron las colaboraciones. Existieron otras camagüeyanas periodistas como Flora Basalto, Pamela Fernández, Binicia Perdomo y Emelina Peyllade; sin embargo, la bayamesa Avelina Correa es considerada la primera mujer periodista profesional cubana, porque trabajó habitualmente en un periódico y recibió un salario. Avelina Correa fue fundadora y redactora de la sección de modas del periódico El Mundo, donde laboró durante 10 años. “Modelo de paciencia y patriotismo“ fue el calificativo que José Martí le diera a Magdalena Peñarredonda Doley, quien siendo una adolescente comenzó a escribir artículos que publicó en el periódico El Criollo. Entre 1912 y 1913 Magdalena colaboró con el periódico La Noche, donde enfocó sus campañas a favor del sufragio para la mujer y en defensa de la patria ultrajada. Mariblanca Sabas Alomá fue una periodista de estilo directo y muchas veces irónico que comenzó a colaborar en 1917 con el periódico La Independencia, de Santiago de Cuba, pero su verdadera entrada fue un año después cuando se inició como redactora de El Cubano Libre. Un espacio reservado lo tiene en este homenaje a las mujeres periodistas Dolores de la Torriente –Loló—, dueña de un estilo ágil, fluido y profundo a la vez, quien entrevistó a grandes personalidades de la cultura y la política de América y Europa, además de trabajar al lado de Diego Rivera, de quien escribió sus memorias. También colaboró con la revista Bohemia, Prensa Libre, Carteles. Sería interminable la lista de mujeres periodistas hasta nuestros días. Otros nombres como Reneé Méndez Capote, Mirta Aguirre y Tamara Bunke nos son más cercanos y conocidos. Cada una de ellas en su época alistó su corazón para fortalecer la campaña del pueblo cubano. Pues cuando una mujer enternece y ayuda, cuando una mujer anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible. Por Eidis Caballero López (Tomado de www.radionuevitas.co.cu)

Meneame
del.icio.us