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Desde Santa Clara, Cuba.

06/09/2008 GMT 1

¿Cómo escriben nuestros escolares?: El vestuario de las palabras (I)

mediaz @ 13:41

Lo más común es encontrar quienes cometen descuidos al no revisar, o no saben hacerlo, según opina una especialista del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas. 

quijote“El maestro de mi niña escribe en la pizarra con faltas de ortografía” o “mi hijo está en la secundaria y aún comete errores ortográficos”, son frases recurrentes hoy en la familia cubana.

Muchos padres culpan al sistema de enseñanza, a la escuela, a los maestros, sobre todo a los jóvenes. Sin embargo, ¿constituye la ortografía una asignatura pendiente solo para los educadores?, ¿qué apoyo se recibe del hogar?, ¿se revisan las libretas de los muchachos?, ¿alguien en la casa se preocupa por conocer cómo escriben los escolares?

Según explicó Mayté Jiménez Rivero, máster en Didáctica de la Literatura y la Lengua, del Grupo de Evaluación de la Calidad de la Educación, del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas (ICCP), lo más común es encontrar quienes cometen descuidos al no revisar, o no saben hacerlo.

 “A veces los alumnos copian algo que está bien, y lo repiten con errores; eso es una tendencia a nivel nacional, y en lo cual inciden muchos factores: desde la conciencia ortográfica de cada cual, hasta la influencia del maestro, su preocupación y motivación por enseñar”, enfatizó la especialista.

En el camino hacia una sociedad culta, la ortografía, como componente imprescindible de la lengua materna, no se puede pasar por alto. Los lingüistas y los especialistas de Español y Literatura deben escribir y expresarse de manera correcta, pero también los matemáticos, los físicos, los médicos, los ingenieros.

Un talón de Aquiles en la enseñanza de la lengua materna

Nieto de un maestro jubilado, Peter Borges confesó que su abuelo ha sido un paradigma. “Verlo leer influyó mucho en mi hábito de lectura, y eso me permitió resolver las dificultades ortográficas desde una edad temprana”.

Profesor general integral de la secundaria básica Ana Betancourt, de Camagüey, Peter considera que la ortografía constituye un talón de Aquiles en la enseñanza de la lengua materna, de lo cual no escapan hoy alumnos y profesores.

Para Peter las causas transitan desde el insuficiente hábito de lectura, hasta la propia formación de los maestros. “En la actualidad, la preparación de un docente no ocurre solamente en un instituto superior pedagógico (ISP), como sucedía en tiempo atrás. Allí se realiza el primer año intensivo, pero el resto se hace en la sede universitaria y en la microuniversidad, donde deben quedar resueltas las carencias que existan en el orden profesional”.

¿Cómo contribuir a que ese educador joven mejore su ortografía?

“En estos momentos los problemas de la cobertura docente impiden, muchas veces, que los maestros de formación emergente cuenten con la atención directa de un tutor, quien debe ayudarlo a corregir las insuficiencias en el idioma, la comprensión de los textos y otras cuestiones no menos importantes. En este sentido, el colectivo pedagógico y el director de la escuela deben desempeñar un rol más activo.

“Si bien la ortografía es una deficiencia fundamental, no es la única; estamos hablando también de redacción, de hábito de lectura. Tenemos que concentrarnos de manera emergente en nuestros maestros en formación; ahí es donde debemos hacer un mayor esfuerzo, con vistas a elevar la calidad de la enseñanza”.

La lectura como elemento indispensable

Al tratar el tema de la ortografía, existen sobradas razones para conversar con María Esther Molina Almeida —38 años dedicados a la enseñanza del Español y la Literatura—, y quien fue durante mucho tiempo jefa de departamento en la Facultad de Educación Infantil, del ISP Enrique José Varona.

La profesora —muy conocedora de la materia— subrayó que los maestros cubanos debieran tener como referente un estudio realizado por el doctor Osvaldo Balmaseda, el cual defiende la tesis de la enseñanza a través de la diversión, lo que en el caso de la ortografía puede ser muy provechoso.

“Se supone que el docente tenga cultura, preparación básica, lo cual le permita hacer agradable el aprendizaje de los alumnos —dijo—. Debe tener dominio de las disciplinas lingüísticas y no lingüísticas, de la semiótica, la pragmática, la semántica, la lexicología, la gramática, la fonética. Porque todo eso forma parte del correcto aprendizaje de los componentes ortográficos”.

Sin embargo, a los 18 ó 19 años es casi imposible dominar todo esto que usted menciona…

“Cierto. No se puede esperar que un muchachito de esa edad trabaje igual que alguien de años de experiencia.

La preparación de los maestros lleva tiempo, es un proceso. Aunque en nuestro país siempre ha habido, en este sentido, formación emergente”.

Ahora, desgraciadamente, tenemos un maestro joven frente al aula, muchas veces solo, y eso influye en la calidad de la enseñanza…

“Eso depende del ángulo desde el que se mire. Yo diría que no ‘desgraciadamente’, sino afortunadamente, pues si no tuviéramos ese emergente, ¿quién estaría? Desearíamos que quienes escogieran esta especialidad fueran los alumnos más destacados, los de mejor promedio; pero muchos de ellos no quieren, y sus padres tampoco. Y sin embargo, es una carrera que dignifica, que te hace mejor ser humano.

“También ocurre que jóvenes con problemas sociales, de familias disfuncionales, que proceden de hogares donde una no encuentra ni un libro, son los que se inclinan por el magisterio.
¡Imagínate en qué situación se han ido formando!

“En estos casos, los maestros —y te lo digo porque trabajé dos cursos en la escuela formadora Revolución Húngara de 1919, de Melena del Sur— hacemos labor de padres, de hermanos, pues entonces hay que librar una batalla campal para motivarlos, pues es difícil que una persona aprenda, si no tiene interés”.

Volviendo al tema de la ortografía…

“Aunque no es decisiva, la lectura es un elemento que puede ayudar, pues amplía mucho el vocabulario. También es muy importante pronunciar y articular bien las palabras para formar en el niño el oído fónico. Ahí tienen un rol importante la familia, los padres, los maestros.

“A veces la palabra se escribe de forma incorrecta porque se pronuncia mal. Te pongo por ejemplo traíste, por trajiste; cónyugue por cónyuge; esgince por esguince. O sea, crear imágenes auditivas correctas es un elemento esencial para tener buena ortografía.

“A los niños se les dice en las escuelas: ¡sale de ahí!, y luego así mismo lo escriben; cuando en realidad se está cometiendo un error, y lo adecuado es decir: ¡sal de ahí!”

¿Alguna recomendación para los maestros…?

“Siempre he dicho que la llave de oro de una buena ortografía es trabajar la derivación, lo que llamamos en el aula la familia de palabras, eso incluye el estudio de los prefijos, los sufijos. Otro elemento es la copia, siempre que no se use de forma mecánica, para que no ocurra aquello de ‘el último cupo no me cabió’. A los estudiantes les gustan mucho las canciones.
Entonces, por qué no repetir esos textos y motivarlos de esa manera”.

¿Qué hacer ante los errores de los niños?

“Osvaldo Balmaseda propone hablar de disortografía (vista esta como una manera distinta de escribir) o heterografía, y no de faltas, para así no traumatizar a los escolares. Creo que en este sentido Martí puso la piedra angular en La Edad de Oro: ‘Cuando un niño quiera saber algo que no esté en La Edad de Oro, escríbanos como si nos hubiera conocido siempre, que nosotros le contestaremos. No importa que la carta venga con faltas de ortografía. Lo que importa es que el niño quiera saber’’. 

RECUADRO

 El XII Operativo Nacional de Evaluación de la Calidad de la Educación, realizado en abril del 2007 —el último practicado—, tanto en la prueba de Lengua Española (primaria) como en Español-Literatura (secundaria básica), arrojó en cuanto a la redacción de textos escritos que el 35,8 % de los estudiantes evaluados de 6to. grado, y el 15,6 % de los de 9no. escribieron sin cometer errores ortográficos. En tanto, el 41,0 % de 6to. grado, y el 32,5 % de 9no. cometieron algún error por lapsus u olvido de alguna regla, sin llegar a sobrepasar el máximo de tres errores. El resto de los evaluados superó esta cifra o escribió varias veces, de forma diferente, una misma palabra. 

(Por Alina M. Lotti. Tomado de: www.trabajadores.cu)

Comentarios

Un Comentario »

  1. En España nos ocurre lo mismo, nuestros escolares y hasta universitarios comenten muchísimas faltas de ortografía. Y yo creo que la causa es la falta de lecturas durante toda la vida. Leer nos enseña a escribir, cuando yo era pequeña en mi casa no había libros, pero pedía prestados a vecinos algunos cómics y los leía, siempre tuve interés por la lectura y es por ello que aprendía también a escribir. Hoy en día, no se obliga al estudiante a leer, y las familias no tienen tiempo que dedicarle a sus hijos, nuestros muchachos y muchachas están creciendo solos y perdidos.

    Tienes un blog interesante, que trata estos problemas a los que nadie da demasiada importancia. Pero yo creo que a fuerza de repetirlo, quizás alguien se de cuenta del error.

    Un abrazo

    charo | 11-09-2008 - 12:21:10 GMT 1 #

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