Entre el papel y la red
Por Francisco Rico
En las dudas, se requiere el discernimiento de una autoridad, la garantía de una firma.
No sería ningún disparate opinar que los diccionarios en el formato tradicional de los libros son cosa del pasado.
En los días de internet, Google y las Wikipedia, de los e-books y los USB de memoria casi inagotable, ¿vale la pena ir a buscar una determinada información en un volumen en papel? ¿No es más ventajoso teclear una palabra y dejar que los rastreadores de la web hagan su trabajo? Sí y no.
El problema de internet, el gran atolladero, consiste en que ahí está todo: bueno, malo o quién sabe, y todo revuelto, todo sin filtrar. Por haber demasiado, es con frecuencia como si no hubiera nada: uno salta de un lado a otro y acaba con la misma perplejidad del comienzo.
Para no quedar atrapado en la red, hay que poseer el criterio y el conocimiento firmes, que precisamente es lo que suele faltarnos cuando recurrimos a un instrumento de consulta. Internet es admirable, pero no fiable: es peligroso navegar en un barco sin capitán. En las dudas, se requiere el discernimiento de una autoridad, la garantía de una firma. Pocas, más seguras que María Moliner y Joan Coromines...
(Tomado de www.lavanguardia.es)

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