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Desde Santa Clara, Cuba.

19/09/2008 GMT 1

El vestuario de las palabras (III): De Platero y yo a Harry Potter, un camino ineludible

mediaz @ 18:00

Visión de dos profesionales que en la enseñanza del Español y la Literatura han encontrado un verdadero tesoro.

En las indagaciones periodísticas para conocer qué camino transitan los estudiantes y los profesores para mejorar la ortografía encontramos diversas opiniones. Sin embargo, todas convergen en la lectura como herramienta imprescindible para adquirir cultura. De las entrevistas realizadas, las opiniones de Celima Bernal y Juan Ramón Montaño merecen un espacio propio, pues más allá de las décadas que han dedicado a la enseñanza del Español y la Literatura, y de las experiencias que han extraído como educadores, ambos han encontrado en la lectura un verdadero tesoro. Sus criterios sintetizan el sentir de otros profesores, en cuanto a que la ortografía es tan esencial como la pulcritud en la apariencia física.

celimaLa técnica del iceberg, según Celima


Si un epíteto cataloga realmente a Celima Bernal este es el de defensora del lenguaje. Así la consideran en nuestro país muchas personas que durante años siguieron su sección en el periódico Granma y ahora, más recientemente, en el diario Juventud Rebelde, y en la emisora Radio Rebelde. Celima ama las palabras, y como buena cubana no ve razones para que la gente —niños, jóvenes o adultos— se expresen de forma chabacana o incorrectamente. Sin ser especialista de la lengua, su quehacer profesional le permite ser una voz autorizada al hablar de estos temas.

¿Qué significa para usted el lenguaje?

“Primero que todo es un privilegio del hombre, pues es el único ser que puede hablar, comunicarse con palabras, y eso es importantísimo. ¡Fíjate si es así que al paso de los años, cuando te vas del lado de una persona, luego no recuerdas de qué color estaba vestida o cómo se peinaba! En cambio, no olvidas sus palabras, los consejos que te pudo haber dado”.

¿Qué conspira hoy contra una buena ortografía?

“Sin dudas, la televisión y la computación influyen, ¡claro… no hay que verlo como caso extremo! En otra época hizo mucho daño la lucha contra la memoria. Siempre digo que la cultura es como la nata que se queda en el colador. No se trata de repetir como una cotorra, sino de entender las cosas y luego memorizarlas”.

¿Existe alguna diferencia en cuanto a cómo se enseñaba el Español y la Literatura antes y ahora?“Más que en el cómo, la diferencia está en quién la enseña. El maestro tiene que ser modelo, ya que los niños imitan constantemente lo que ven. Los docentes tienen que seguir una técnica que Hemingway llamaba la del iceberg, lo cual significa quedarse siempre con una reserva grande de conocimientos, porque el alumno huele la incapacidad, como los perros el miedo.

“Y no hay cosa que un estudiante deteste más que la incapacidad del profesor, porque siente —y con razón— que está perdiendo el tiempo”.

Respecto a la ortografía…

Es algo horrible que un educador copie en la pizarra una palabra mal escrita. Esto debe ser una preocupación constante, sobre todo para los más jóvenes. Hay que leer, aprenderse las reglas ortográficas, aunque no se escribe pensando siempre en ellas. Sin embargo, son un asidero esencial.

“Hay quienes tienen tremenda alergia a los diccionarios, pero si se va a dar una clase, en la autopreparación debemos incluir la búsqueda de las palabras en las que tenemos dudas. A mí me llaman durante el día decenas de personas para aclarar alguna duda; a veces la tengo que buscar porque no la sé, no recuerdo las acepciones. Entonces me doy cuenta de que resulta más fácil llamarme por teléfono que tomar un diccionario en las manos”.

La literatura es recreo, placer, evasión…

Juan Ramón Montaño, asesor nacional de Español en el Ministerio de Educación, y profesor del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, descubrió en la literatura un camino para evadir las inquietudes de adolescente. Mas este refugio en los libros comenzó siendo niño, cuando su abuela lo bañaba en el patio de la casa del campo, debajo de un cerezo, y le contaba historias inimaginables. Desde entonces ha llovido mucho, y Juan Ramón llegó a la adultez recitando los Versos sencillos de Martí, el Romancero sonámbulo de Lorca, adentrándose en el mundo de Camila Enríquez Ureña y compartiendo el viaje con Ulises, en La Odisea.

¿Qué valor tiene la lectura para usted?

La lectura es una herramienta para el aprendizaje, es decir tiene un valor instrumental, en el cual la escuela hace mucho énfasis; pero también es recreo, placer, evasión, en el mejor sentido del término, porque te permite conocer otros mundos. En la adolescencia uno empieza a leer mucho, los amigos comienzan a prestarse libros. Pensemos hoy en el fenómeno Harry Potter, y no es un texto que esté en el plan de estudio. Pero la lectura es un vicio, un contagio.“Hay muchos caminos para llegar al libro, para dominar el lenguaje y comunicarnos de una manera adecuada. Eso nace en gran medida del hogar; ahí un papel muy importante lo tienen las madres, las abuelas, los padres, los maestros lectores. Un profesor de Lengua Española, más allá de toda la gramática que pueda enseñar en el aula, de todos los conceptos, debe mostrar una particular relación con el lenguaje, con los libros”.


Se ha dicho que la ortografía tiene mucho que ver con el sentido de pulcritud de las personas…

“En la adolescencia, las hembras son más pulcras al escribir que los varones; se preocupan más por la limpieza, por la letra. Ellos son menos preocupados, pero todos pueden rescatarse, pues el profesor contagia con la palabra bien dicha, coloreada.“El maestro debe enseñar a los alumnos a jugar con las palabras, como lo han hecho los grandes escritores. ¿De dónde si no surge el nombre de Platero y yo? Platero es plata y acero, y Trilce, de Vallejo, es la unión de triste y dulce. A veces la enseñanza es muy normativa, como puede ser en el caso de la ortografía”.


Usted ha comenzado a hablar de la literatura, de la lectura, antes de abordar la ortografía, la razón de ser de este trabajo…

“La literatura es básica en la formación del ser humano, y en ella están todos los usos de la lengua. En la literatura las palabras se estiran, por decirlo de alguna manera, hasta sus máximas potencialidades. Los escritores crean nuevos giros, por lo tanto si el alumno desde las primeras edades entra en contacto con textos literarios, está en condición de éxito para dominar los diferentes componentes: el ortográfico, el gramatical”.

¿Cómo valora la ortografía actualmente en Cuba?
“En el campo de la lengua no me gusta hablar de bueno o de malo. Soy pedagogo, no lingüista. Creo que hoy la ortografía tiene tantos problemas como los pudo tener en el siglo pasado. Los de mi generación leímos más; pero también había menos opciones para emplear el tiempo libre.

“En Cuba, la ortografía es un contenido que está expresado en todos los programas de estudio, desde el segundo ciclo de la primaria hasta el último año del bachillerato, y a lo cual se le dedica un gran número de horas clase. Mas hoy, indiscutiblemente, la enseñanza de la lengua no está al nivel que el país requiere y sueña.

“Es cierto que no todos nuestros profesores son ávidos lectores, pero nos hallamos empeñados en perfeccionar la obra que estamos haciendo. Tenemos muchos especialistas, profesores de primer nivel, que están dedicando su vida al perfeccionamiento de la enseñanza del Español y a la formación del profesorado.

“Este es un país que está acostumbrado a tener escuelas prácticamente en todas las cuadras, con profesores brillantísimos y que por lo tanto tiene un alto nivel de exigencia para con la educación de sus hijos”.

(Por Alina M. Lotti. Tomado de www.trabajadores.cu)

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