Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

letraSSueltas
Desde Santa Clara, Cuba.

20/10/2008 GMT 1

«Deporte es cultura»

mediaz @ 02:11

Por Osvaldo Rojas Garay

Quería homenajear en esta página el Día de la Cultura Cubana, que será celebrado el próximo lunes, y no encontraba cómo. Vi en mi archivo una foto de Alejo Carpentier (1904-1980) con un bate en la mano y varios poemas de Nicolás Guillén (1902-1989) dedicados al deporte. Se me ocurrió entonces que una buena manera de estar a tono con el acontecimiento, podía ser recordar algunas ideas de estos dos gigantes de las letras sobre la actividad deportiva.

Traer a este espacio al eminente novelista y al ilustre poeta, es como rendirles tributo a dos campeones, porque si Teófilo Stevenson, Iván Pedroso, Ana Fidelia Quirot, Driulis González y Dayron Robles llegaron a ser reyes en sus disciplinas, Alejo Carpentier y Nicolás Guillén también fueron monarcas, pero en el difícil arte de escribir.

Ambos marcaron hitos en la cultura cubana. Carpentier abrió en 1977 la senda de los premios Cervantes de Literatura para los escritores latinoamericanos, un año después que se concediera por primera ocasión al poeta español Jorge Guillén.

Nicolás Guillén, por su parte, fue el primero que mereció el Premio Nacional de Literatura, hace un cuarto de siglo (1983).

Tanto uno como el otro se acercaron con su proverbial lucidez al apasionante mundo de la actividad del músculo. «Deporte es cultura», tituló Carpentier un interesante trabajo publicado en la Guía oficial de béisbol de 1969, en el cual refiere que hallaba en las instalaciones deportivas creadas por la Revolución una cultura verdadera del deporte, asociada al cultivo de la inteligencia.

«Hoy —escribió entonces— una institución como la Escuela Superior de Educación Física “Comandante Manuel Fajardo” (ESEF), nos muestra cómo el deporte se identifica con la cultura, cómo es rama de la cultura, allí donde el estudio de la historia universal, del idioma, de las matemáticas, de la física, de las ciencias políticas, se emparejan con el estadio técnico no tan sólo de los deportes, sino de las condiciones físicas y sicológicas que son necesarias al individuo que pretende practicarlos, usándose de sistemas de estudios, análisis y detección de facultades, que dejan asombrado al visitante. Allí se hace un deporte, regido por normas revolucionarias en lo técnico, en lo mecánico, en lo ideológico —en el sí, para sí de las posibilidades del individuo— que ya ha dado sus frutos en los estadios y palestras del mundo.»¿Deporte y poesía? ¿Por qué no?, se preguntó Nicolás Guillén en su crónica titulada «En jeep junto a los ciclistas».

«Pienso que lejos de estar reñida esta con aquel —afirmó— hay en un estadio, en un ring, en un diamante beisbolero, en un court de tenis, muchísima belleza digna de ser expresada líricamente.

[...]

«¿Yo? Pues yo he escrito una oda a Kid Chocolate, hace ya algún tiempo, en el 28, y un poema al ajedrez y al boxeo, y unos versos al béisbol. Me será permitido, pues, esperar que los deportistas se interesen a su vez —si es que no lo hacen— por los poetas, por la poesía, que es un espectáculo quizás menos movido, más íntimo sin duda, pero en el que suele haber momentos de punzante, desgarradora emoción.»

Nuestro principal pasatiempo, el béisbol, fue un tema abordado en varias ocasiones por el Poeta Nacional. En sus versos evocó a  figuras de esta especialidad como sucede en la «Elegía a Martín Dihigo» (1972), o reflejó la discriminación a que eran sometidos los peloteros cubanos. Un buen ejemplo de esto último lo encontramos en su conocido poema «Cualquier tiempo pasado fue peor», en el que señala:

«[…] un club cubano de béisbol:

Primera base, Charles Little.

Segunda base, Joe Cobb.

Tercera base, Bobby Mog.

Short Stop, James Wintgarden.

Pitcher, William Bot.

Files, Wilson, Baker, Panther.

Sí, señor.

Y menos mal: el cargabates: Juan Guzmán.»

El interés de Guillén por la pelota, al parecer, no se limitó solo a los versos, pues en el cierre del poema «Deportes», de su libro La paloma de vuelo popular (1958), confiesa: «Niño, jugué al béisbol.»

También Carpentier, en su mencionado artículo, dice haber practicado el deporte de las bolas y los strikes al expresar: «Personalmente, desde hacía tiempo estaba yo jugando una base en la novena del Cotorro, novena manigüera, que, un día memorable, puso nueve ceros en la pizarra de la novena de la Western Union, que había venido a desafiarnos, después de un reto lanzado por la prensa.

«En aquellos días leía Los orígenes del cristianismo, de Ernesto Renán, en una edición de once tomos. Pero esto no me impedía interesarme por la cultura de la pelota.»

(Tomado del periódico Vanguardia) 

Comentarios

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis